Conquistas

Tiempo medio de lectura: 6 minutos. 1283 palabras.

Empieza justo ahora. Inténtalo justo hoy. Llevas tiempo preparándote para esta escena del guión. Estás listo. Ha llegado tu oportunidad.

¿Que tienes miedo? Yo también. Pero a pesar del miedo, lo haremos. O dejamos que el miedo nos persiga… o podemos conquistarlo. Tú decides.

Del miedo no se huye. Uno se pone en pie. Le planta cara. Se afronta de frente, de golpe, dispuesto a morir. Se le vuelve a plantar cara, una y otra vez, hasta conseguirlo. Y yo mientras, estaré contigo.

Me da igual que sea miedo al fracaso, a los monstruos, al juicio ajeno, miedo escénico, a la oscuridad, a las películas de miedo. Miedo al compromiso, al error, a la evidencia, al ridículo, al qué pensarán… Miedo a contagiar o contagiarte, miedo a enfermar. Miedo a morir o a perder a un ser querido. Miedo a lo que pueda pasar, a lo que no llega. Incluso miedo a lo que es totalmente imposible que pase.

Lo sentimos cuando creemos que nos pasará algo que nos pone en peligro; incluso cuando simplemente se nos saca de nuestra propia comodidad. En realidad lo que nos da miedo es el propio miedo. Miedo a la incertidumbre. Miedo a no saber qué es lo que puede ocurrir.

“No hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo”. -Michel Eyquem de Montaigne

Es cierto como que tan pronto lo malo ocurre ya dejamos de sentir miedo al sentir otro tipo de fuerzas para poder afrontarlo. Otras veces el miedo al fracaso, al rídiculo, al juicio ajeno pueden vencerse si te arriesgas y pierdes. Porque descubrirás que perder, sufrir o caer no te mató. Y estos suelen ser los mejores aprendizajes vitales.

“Para quien tiene miedo, todo son ruidos”, -Sófocles-

Cada uno tiene el suyo. Los suyos. A veces podemos sentirlos todos. Porque nuestra mente es traicionera y el miedo se va apoderando de nosotros. Escúchalos. Interrógalos. Ponlos en cuarentena.

Tu cuerpo intenta controlarlo. Intentas ser fuerte pero tu mente te sabotea, insiste en la tragedia que acecha sin piedad y consigue ponerte en guardia. No puedes quitártelo del pensamiento. La adrenalina se dispara, el corazón se acelera, se apodera de ti y hace de las suyas agitándote. Y es que pocas cosas pueden ser tan irracionales y tan lógicas al mismo tiempo como el miedo.

Pero deja de huir, no trates de negarlos, abandona la lucha. Plántale cara sin entrar en guerras. Aprende a empatizar con tus miedos y afróntalos como una oportunidad para evolucionar. Acepta el reto. “Hazlo. Y si te da miedo, hazlo con miedo “

Huir del miedo es una reacción natural porque nos hace sentirnos a salvo en otra parte. Pero no te engañes, si huyes el miedo te persigue, te hace sentir débil, te agota, te ganará una y otra vez la batalla. Porque es tu miedo quien le da el poder. ¿Habías caído en la cuenta de que cuánto más huimos de nuestros miedos, más potentes se convierten, incluso más nos persiguen? ¡Cambia la dirección de esa persecución! Pero hazlo hoy. No lo pospongas.

“No llames cobarde a alguien que tiene miedo,
solo abrázalo y dile que,
al revés de todo,
los monstruos existen hasta que les pones nombre:
solo los valientes lo hacen.”

-Elvira Sastre-

Así que a partir de hoy, les plantaremos cara y les pondremos nombres. Luego, en privado, te contaré los míos. Porque la lista es larga.

No lo niegues. Sentir miedo es estar sano. Lo que no es sano es vivir tratando de tener la fiesta en paz, tragando mierda continuamente. Haciendo como que no pasa nada. Enfréntalos.

Lucha contra tus miedos y estarás en una batalla por siempre. Enfréntalos y serás libre toda la vida”, -Lucas Jonkman-

Tómate tu tiempo para enfrentar los miedos y dejar de luchar contra ellos. No huyas para alejarte, sin embargo puedes tomar cierta distancia para mirarlo desde otra perspectiva, ganar tiempo para poder entender porqué te produce tanto miedo, para tratar de sentirnos más fuertes y poderosos aún, que el propio miedo. Para calmar el dolor y el desgaste que el miedo ha ido haciendo. Eso no es huir. Es prepararse, establecer una estrategia.

Un estudio de la American Pyschologial Association, reproducido por la revista ‘Psychology Today’, publicaba los beneficios de exponerse a experiencias negativas intensas, como ver películas de terror, subir a una montaña rusa, realizar actividades extremas como puenting o salto en paracaídas. La ciencia se ha enfocado en los cambios fisiológicos que se producen en las respuestas ante una amenaza, y en las consecuencias.

Ver una película de terror puede provocar cierto miedo, pero curiosamente permite, gracias a la contextualización de la cinta, que se pueda disfrutar de ella. Porque es ese contexto el que hace entender al cerebro que la amenaza no es real y la experiencia terminará por ser más positiva que negativa.

Así que a pesar de los llantos, las pesadillas, la falta de aire, la agonía y las noches sin dormir, parece que ver películas de terror puede ser terapéutico. ¿Alguien se apunta?

Estúdiate. Existen tres formas de reaccionar ante el peligro. 3 estilos de afrontamiento: el estilo sobrecompensador, o de lucha; el estilo evitador, o de huida y la rendición o paralización.

Rendirse nunca puede ser una opción. No debería estar dentro de nuestros parámetros.

Por otro lado, los mecanismo de evitación pueden llevarnos en el futuro a reincidir en hábitos altamente tóxicos como beber en exceso, consumir drogas, comer compulsivamente, aislarnos, limpiar obsesivamente o ser adicto al trabajo. Incluso, si los temores se sitúan en el plano sentimental, haremos todo lo posible por evitar situaciones que nos acerquen a una relación sana. Y no queremos nada de eso.

El mecanismo de sobre-compensación se da cuando tratamos de hacer todo lo contrario a lo que nos ha hecho daño, especialmente (algo muy frecuente) en la infancia. De una familia muy controladora, tratarás de no sentirse dependiente de nadie. Si fuiste juzgado por débil o inseguro, tratarás de mostrar fortaleza o seguridad. Si te sentiste humillado o considerado incapaz, te esforzarás por lograr méritos y éxitos, incluso a cualquier precio.

Contraatacamos a lo que fue una agresión real, incluso aunque ya en el presente haya dejado de tener sentido.

En un principio, este mecanismo puede parecer una alternativa eficaz para superar el dolor; pero al volverse excesivo, termina por convertirse en una persecución de los temores e inseguridades del pasado.

Y no se dejen engañar. Podemos mostrar aparentemente mucha seguridad en si nosotros mismos, mucha maestría, pero igualmente mantenemos la presión de la inseguridad de la que huye. Y eso tampoco es vida.

Así que no te la peguen. Aquí todos tenemos miedos. Lo reconozcan o no. La diferencia es cómo gestionamos esas inseguridades.

Y aquí me ves. Dispuesta a enfrentarme hoy a todos los demonios. A mirar a los ojos a los despropósitos. A plantarle cara a todos y cada uno de mis miedos. Con propósitos, voluntades y disciplina. Muy meditado. Preparada para no sentir que me acorrala. Para no salir corriendo.

Le he dedicado demasiado tiempo. He estudiado todas las teorías acerca del miedo, he descansado para coger fuerzas y encontrar los motivos por los que decidirme.

Y aquí empieza el baile. Diciendo en voz alta que tengo miedo, aunque ya no me siento cobarde. Asumiendo su poder, pero defendiendo y siendo consciente del mío. Repitiendo en voz alta una y otra vez la estrategia. Abriendo los brazos en jarras para defender mi propio espacio. Para que al llegar, solo haga falta coger aire y mirar a los ojos al mismísimo pánico.

Yo estoy lista. Y estoy dispuesta a espantar los tuyos contigo. ¡A ver si el miedo se entera!

Atentamente, tu Pepita Grilla.

Un comentario sobre “Conquistas

  1. ¡Impecable entrada! Más racional no podría haber sido. Sabemos que lo nuevo y desconocido, genera incertidumbre pero para ello, es importante saber quien es cada quien. Es mas importante ocuparse; que preocuparse. En una de las tantísimas teorías sobre el coeficiente intelectual; se dice que no se trata de medir solo el (COI), si no de observar como el ser humano; responde ante una situación inesperada y la resuelve posicionándose por encima de aquella, encontrando la estrategia mas eficaz, para resolverla. Un@ atrae lo que piensa…Un cálido saludo.

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