Maldita frustración: como manejarla.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos y medio. 830 palabras.

La lucha por un objetivo no es garantía de consecución. Las cosas que merecen la pena cuestan. A veces se consiguen, otras se logra algo que ni siquiera entraba en nuestros planes. Nos olvidamos de que el éxito puede estar en el mérito mismo de intentarlo (y lo que esto supone para nuestro autoconcepto) o en todo lo que llegas a aprender en el proceso. Todo pasa por algo, hasta el fracaso.

Aunque nos cueste entenderlo, lo que llamamos “fracasos” suelen acercarnos a un éxito desconocido, que quizá ni habíamos imaginado, pero éxito al fin y al cabo, y que nos vendrá bien en el futuro. Son esos errores convertidos en aciertos.

Así que no te instales en el mundo del victimismo. Deja de repetirte a ti mismo y a los demás lo mal que te sientes, lo infeliz que eres o lo injusto que es el mundo contigo. Despréndete del argumento de la mala suerte. Repito, todo pasa por algo.

Abandona la rutina del disco rallado, de devolver al pensamiento una y otra vez lo que tanto daño te ha hecho. Te diría que fueras resiliente, pero eso ya es otro nivel, así que de momento vamos a dejarlo en simplemente en manejar la frustración para sanar nuestra estructura emocional. Dejaremos la resiliencia para más adelante.

Mientras tanto, no sobrevalores emociones o sentimientos en la etapa del supuesto “fracaso”. Son ventanales abiertos para el aprendizaje de la autosuperación. Pero es necesario normalizar emociones, aceptarlas y, a ser posible, hacerles la autopsia. Es normal y sano sentirnos mal de vez en cuando, más si tenemos presente que se trata de un estado emocional pasajero. ¡Pasajero! No vale instalarse cómodamente en él.

Así que empieza por cambiar tu discurso; el victimismo como herramienta de solución de problemas solo gasta energía inútilmente y te debilita. En lugar de quejarte, interioriza y reflexiona sobre qué mensaje no estás aceptando. Qué cicatriz del pasado no te deja avanzar, qué se te está pasando por alto. Hazle la autopsia a tus emociones. Es el principio del cambio.

Hazte preguntas profundas sobre qué ha ocurrido. Sin miedo. Es la pieza clave para que el proceso de aprendizaje emocional se dé, porque repetir patrones solo te llevará a cometer los mismos errores. Investiga sobre posibles soluciones. Busca una forma alternativa para conseguir tus objetivos y ponte nuevamente a prueba.

Si el motivo fue la falta de tiempo, esfuerzo, actitud o dedicación, repite e insiste. A veces algunos objetivos requieren más esfuerzo del que pensábamos en un principio. Pero ten presente que tan importante es perseverar, como saber distinguir cuándo debemos dejar de insistir.

Hay que aprender a quitar valor a los pensamientos; la percepción de lo que creemos que ocurre casi nunca coincide con la “realidad real”. Automotívate y prepara conscientemente tú diálogo interior, ese que te dirás cuando las cosas no funcionen como a ti te gustaría.

Recuerda que tardar más de lo previsto no significa que no se pueda alcanzar igualmente. Responsabilízate de tus acciones. Tu capacidad de persistencia es la que te demostrará hasta qué punto deseas lo que te has propuesto. Pero tampoco es necesario chocar una y otra vez contra un muro. Mantén el equilibrio.

Echar balones fuera, justificarte continuamente o engañarte a ti mismo puede calmarte momentáneamente pero solo alarga la situación en tiempo y en gravedad del conflicto; así que trata siempre de ser honesto contigo.

Esto te ayudará a sentir seguridad. Autoengañarnos solo empeora las cosas.

No des valor a las palabras de personas altamente frustradas, que no se arriesgan o han decidido vivir en su zona de confort. Se identifican fácilmente y su ejemplo debe servir para autovalorarte, para averiguar qué te diferencia a ti de ellos y, porqué no, para aprender de sus errores, escarmentando en cabeza ajena.

Eso no significa que no debas pedir ayuda o consejo. Compartir tus dudas te permitirá poner otro punto de vista a juicio, y en ocasiones, las opiniones ajenas puede complementar tu visión. Pero debes estar dispuesto a escuchar con plena consciencia, sin entrar en interpretaciones.

Si estamos frustrados, nuestra cabeza nos puede jugar una mala pasada, y será difícil dejar atrás nuestro patrón de pensamiento actual (que es de todo menos objetivo), para escuchar sin interpretaciones o creencias erróneas que generen turbulencias en el mensaje recibido. Siempre hay personas generosas que aportarán algo a tu aprendizaje vital, personas que ponen su experiencia al servicio de los demás. Aprende a distinguirlas. Y a escucharlas receptivamente. Será útil.

Visualízate. Está demostrado que la representación mental controlada tiene un gran poder en la mejora y superación de nuestros proyectos. Tu mente se predispone y tus acciones se enfocan a cumplir ese discurso que repetidamente narras. Por favor, cuida siempre que ese discurso sea enriquecedor.

Cuando sanes, te preguntarás porqué tardaste tanto en darte cuenta; pero ya no será momento para tantas preguntas, porque estarás ocupada prestando atención a todo lo bonito que se presenta ante ti. ¡Disfrútalo!

2 comentarios sobre “Maldita frustración: como manejarla.

  1. Reblogueó esto en SER+POSITIVOy comentado:
    «Si estamos frustrados, nuestra cabeza nos puede jugar una mala pasada, y será difícil dejar atrás nuestro patrón de pensamiento actual (que es de todo menos objetivo), para escuchar sin interpretaciones o creencias erróneas que generen turbulencias en el mensaje recibido. Siempre hay personas generosas que aportarán algo a tu aprendizaje vital, personas que ponen su experiencia al servicio de los demás. Aprende a distinguirlas. Y a escucharlas receptivamente. Será útil.»

    En este interesante Blog > Orientándote < de Evajuanatey.com
    he conseguido mucho de esa generosidad y sapiencia para contribuir a mi crecimiento personal y mi aprendizaje vital, lo que le agradezco de todo corazón. Gracias por su orientación y enseñanzas.
    Un abrazo de luz Eva Juana.
    Paz y bien.

    Le gusta a 1 persona

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