La EBAU y no morir en el intento III: El papel de la familia

Dicen que EBAU es, posiblemente, el primer reto a medio plazo al que se enfrentará tu hijo. Yo no comparto esa opinión.

Los alumnos se han enfrentado previamente a muchos retos anteriormente aunque de ninguno se ha hablando con tanta importancia. Pero solo es una cuestión socialmente establecida. Y como en todos los retos vitales a los que se enfrente tú hijo a lo largo de su vida, tú papel como padre o madre condicionará buena parte de la energía gastada.

Sea su primer reto o no, el papel de la familia en estos momentos es fundamental y se basará sencillamente en el apoyo incondicional. Todo la sociedad les ha hecho creer que se “juegan” media vida y ha terminado por convertirse en un momento muy importante para ellos. Necesitan ser respetados en sus horarios de estudio, en sus manías, en sus momentos emocionales. Deben sentirse motivados y apoyados, consolados y protegidos incondicionalmente. Necesitan apoyo moral.

La sensación de presión que perciben a lo largo del curso tiende a volverse elevada. Sobre todo internamente, en un lucha con ellos mismos por conseguir la puntuación necesaria para estudiar el grado que desean. Aunque también puede ser externa, proveniente de padres y profesores que a veces, en un intento de motivarles, aumentan la presión en el sistema.La tensión en este momento es máxima.

Ellos están preparados para afrontarla, pero no lo saben porque no han vivido nunca algo similar. La incertidumbre es la sensación acorde a su estado emocional. Por lo tanto debemos ser comprensivos con sus subidas y bajadas emocionales. Evitar generarle más presión de la que ya sienten y sería aconsejable quitarles el peso de más responsabilidades de las que en este momento puede asumir.

Les ayudará tratar de evitar interrupciones. En la medida de lo posible adaptarse a sus horarios de estudio. Acompañarlos con “caprichos”, mimos, mensajes de calma, abrazos y momentos de complicidad.

Fuera del horario de estudio, hay que procurar que la EBAU no sea el único tema de conversación, para que pueda desconectar y relajarse mentalmente y recargar pilas.

Lo primero que debemos comprender es que un poco de estrés es importante para mejorar el rendimiento, obteniendo la mejor versión de uno mismo. Pero en exceso, pueden llevar a los estudiantes a tener niveles elevados de ansiedad, que generarán el efecto contrario al deseado, porque, aunque lleven bien preparadas las materias, esta emoción afectará a factores como la concentración y la memoria. Por lo tanto, hay que ayudarles a buscar el equilibrio entre el esfuerzo, la dedicación, el descanso y la desconexión.

Los nervios son muy traicioneros, y estos últimos día a los chicos con tanta tensión se les puede escapar un mal gesto, una respuesta impropia o protesta inadecuada. Sean flexibles y comprensivos, Es consecuencia de la irritabilidad, la susceptibilidad o mal humor, el insomnio, el agotamiento y malestar físico,  o la aparición de pensamientos negativos, como la huida o el miedo al fracaso y a quedarse en blanco o a que les pregunten algo que no se saben. No les pidamos ya mas, si llegan a este punto.

Es necesario evitar bebidas estimulantes, por el efecto negativo fisiológico que estas pueden tener. Es importante tener en cuenta que se juegan mucho en unos pocos días, y tienen que llegar en el mejor estado físico y mental posible.

Visitar la facultad en que se van a examinar, puede tranquilizarles, familiarizarse con el lugar, saber cómo tienen que ir hasta allí, evita ciertas ansiedades del día “D”. 

Y cuando llegue la fecha, la familia debe hacerse cargo de recordarles  llevar lo necesario, DNI, bolígrafos, algún alimento, tipo bombones de chocolate o caramelos, para poder ingerir entre prueba y prueba, mucha agua; y sobre todo regalarles altas dosis de confianza en sí mismo y el trabajo realizado.  Intentar que vayan al centro acompañados,  ponte a su disposición para acompañarle al examen. Trata de llegar con tiempo, para evitar ponerse más nervioso. No traten de pedirles que estén tranquilos. Simplemente se trata de ser comprensivos y acompañarlos en el proceso.  Nunca está de más desearles un poco de suerte, aunque si se ha hecho un buen trabajo, seguro que no la necesitan. Pero ese día, ni la suerte sobra. 

Es recomendable una alimentación rica en frutas y verduras, comidas ligeras, y mucha agua que reduzca el cansancio. Sin embargo, no son recomendables las bebidas energéticas o el café, ya que no sólo quitan el sueño, sino que son excitantes que pueden provocar más ansiedad,  lo que no es nada aconsejable. Por lo que insistiría en que nada de bebidas estimulantes; ni al contrario, relajantes, ansiolíticos, antidepresivos o betabloqueantes, a no ser  que estén pautados por el médico de familia o por el psiquiatra. Pero que se hayan tomado antes y sepamos cómo reacciona fisiológicamente nuestro cuerpo.

Durante los exámenes. Recuérdale tener a mano la documentación que debe presentar, además de los materiales que puede llevar a los exámenes. Importante llevar más de un bolígrafo por si falla. 

Pero cuidado, en ocasiones son los padres los que sufren más que los propios estudiantes y son numerosas las ocasiones que no pueden controlar esa ansiedad, por lo que se la transmiten a sus hijos. En esos casos, delegar en algún familiar que gestione mejor estas situaciones.  Porque lo más importante es que hagan sentirse seguro al estudiante. De esta forma bajará el nerviosismo.

  

 

 

 

 

 

 

 

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