¿Por qué ocurre ? Querofobia IV

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos. 747 palabras.

“…y las penosas reflexiones que pasaban por su cabeza le daban un aire tan ridículo y cómico que sentí tentaciones de sonreír.”

ROBERT LOUIS STEVENSON. La isla del tesoro

Es curioso, porque en un momento en el que la búsqueda de la felicidad (¿o del placer?) se ha convertido en una meta vital para la mayoría de los seres humanos, puede parecernos imposible la posibilidad de sentir temor hacia una emoción, en principio, positiva. Pero no solo ocurre, sino que es más frecuente de lo que cabría imaginar.

Pero,¿qué es exactamente lo que perseguimos? Si queremos trabajar en ese concepto de querofobia, es importante diferenciar entre el concepto de placer y felicidad, para marcar un objetivo eficaz.

Seguir leyendo “¿Por qué ocurre ? Querofobia IV”

Aprendiendo a ser feliz. Querofobia III

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos. 593 palabras.

Recuerda siempre esto: Tú me enseñaste a ser feliz. Y no podemos enseñar lo que no sabemos. Así que en algún rincón de ti, aguarda la fuerza para serlo, cuando se esté preparado.

Se había ganado a pulso la fama de ser la persona más persistente (a ratos, incluso la más obstinada) cuando tenía una meta en la cabeza. Por más difícil que las cosas se pusieran, por mas que el cansancio, la falta de sueño o la escasez de esperanza tocarán a su puerta, seguía contra viento y marea. Se resistía a tirar la toalla porque creía firmemente que era capaz de aprender (y de hacerle aprender) a ser feliz. Y era eso, más que cualquier otra cosa, lo que le hacía perder la cabeza por ella.

Lo más sencillo era desistir, retirarse. Abandonar. Invertir todo esfuerzo y dedicación en otra meta. Y lo hizo. Pero como quien planta semillas, vio su insistencia germinar. Se había obrado otro pequeño milagro. Porque lo más difícil para cambiar el miedo a ser felices, es reconocer que lo sentimos. Y otra vez, como si fuese magia, cayó del cielo sin pedirlo.

Como cada mañana, desde que abría la persiana se fijó en la luz de un sol esplendoroso. Esa sensación de abrir un ojo con el primer café de la mañana que no deja lugar a la duda. Se regocijó en el silencio que dan las horas en las que los seres humanos duermen.

Sintió la calma de estar donde debía estar, porque aunque aún no había llegado su destino, parecía tener claro a dónde quería dirigirse. Y eso le daba paz, porque durante años descifrar esa ecuación le pareció lo más complicado. Ya tenía el error repetido. Lo había encontrado. Y no era un mal comienzo.

Llegados a esa conclusión, decidió darse una tregua y se la pidió también a ella. Porque no sabia pedirse las cosas a sí misma. Así que se atrevió a pedirle que, al menos por esta vez, lo hiciera por ella. Le pidió que fijara toda su atención en todo lo que tenía, en lugar de en lo poco que le faltaba.

Que diera las gracias por tener alguna pequeña incertidumbre que la mantuviera alerta y entretenida. De lo contrario, todo sería sumamente aburrido. Y lo que es peor, a falta de uno, su mente se empeñaría en imaginarse algún drama desproporcionado.

Le pidió que, incluso teniendo la sensación de que no todo estaba bajo control, se recordara a sí misma la plenitud que estaba viviendo al poder con todo aquello.

Que se repitiera cien veces, si era necesario, cuántos motivos tenía para darle las gracias a la vida, en lugar de hacer listados de todo lo que había salido mal en el pasado; y lo que era aún peor, de todo lo que podría “ imaginariamente” pasar en el futuro. Que es como dolerte una herida que aún no te has hecho.

Quizás no conseguiría (de momento) sanar sus cicatrices del pasado, pero intentaría que no sangraran las heridas que no existen.

Nunca se puede saber

Lo que va a ocurrir mañana

Salvo que al fin de semana

Sigue un lunes otra vez.

Esta noche hay rock and roll vecino

Pero ha empezado a llover

Los del grupo ya estan en camino, eh

Y no sabemos que hacer

No esperes hoy las tormentas de ayer

No duran siempre las penas de este infierno

Y aunque la luz del cielo no es eterno

Hasta mañana no vuelve a llover

Fragmento letra “A cara o cruz” . Radio Futura

Atentamente, la pertinaz.

Miedo a ser feliz. Querofobia II

“La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento que se presenta” Alejandro Dumas.

Probablemente la palabra querofobia no te sonaba de nada, pero ¿a qué conoces ese sentimiento cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad?

Cuando sientes que te han pasado muchas cosas buenas en poco tiempo; y te entra el pánico, pensando qué será lo próximo que está por suceder que rompa de un plumazo esa bonita sensación de felicidad.

¿Te asusta ser feliz?

(Fuente: «Fears of compassion and happiness in relation to alexithymia, mindfulness, and self-criticism». P. Gilbert et al., enPsychology and Psychotherapy, vol. 85, n.o 4, diciembre de 2012)

¿Te resulta difícil confiar en sentimientos positivos?, ¿sientes que tus buenas sensaciones nunca duran mucho tiempo?

¿Has sentido alguna vez que no mereces ser tan feliz?, ¿tu propio estado de bienestar te causa incomodidad o recelo ?

¿No confías en los sentimientos provocados por los logros o situaciones positivas, ¿piensas, cuando eres feliz, que nunca se sabe si caerá del cielo una desgracia?

¿Te preocupa que si te sientes bien, te pueda ocurrir algo malo?, ¿estás convencido que cuando uno se siente a gusto baja la guardia?

Parece una broma que alguien pueda tenerle miedo a ser feliz. Pero es más frecuente de lo que creemos. De hecho, si nos fijamos bien, es llamativo ver a personas que tienen todo un despliegue de recursos al alcance de su mano para ser felices pero, por algún extraño motivo se empeñan en no serlo. Al contrario, es de admirar que otras personas, teniendo el mundo en contra, han conseguido encontrar la autodeterminación para ser auténticamente felices. Y no, no hablo de narcisismo y felicidad superficial. Hablo de paz mental, de estar en equilibrio consigo mismo, con los demás, con la vida.

Personas con actitud de sacar partido a cada momento, porque es lo único que tienen para aferrarse a la vida. Lecciones reales de lo que una buena actitud y una mente bien orientada pueden hacer de nuestra vida.

“Me doy cuenta de que si fuera estable, prudente y estático, viviría en la muerte.

Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ese es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante”

Carl Rogers

Querofobia. Miedo a ser feliz I

“Tiene miedo de morir porque aún no ha vivido” Franz Kafka

 

Encontró el error. Había estado ahí, delante de sus ojos. Tan obvio que era difícil reparar en él.

Siempre ocurre igual. El mismo miedo que le paralizaba, que le impedía hablar y pensar lógicamente. Que le hacía actuar conforme a la regla de mostrarse como un payaso. Era la persona más valiente que había conocido nunca, pero se sentía más cómodo en ese papel de cobarde fracasado que no tenía nada que demostrar.

Nunca lo reconocería en voz alta. Pero sentía como se desbocaba su corazón. Lo llevaba sintiendo desde hacía casi mil años. Ya formaba parte de él, pero ni siquiera con esas, se había acostumbrado.

Aunque nunca nadie lo sospechara, no era capaz de confraternizar con tantos miedos, incertidumbres y preocupaciones irracionales que, todavía a su edad, seguían pesando. Y lo que era aún peor, no era capaz de convivir con sus propias emociones.

Así que una vez más se ahogó con las palabras que siempre soñó decir, esperando el momento adecuado. Volviendo a dejar el tiempo en el aire. Una vez más.

Conocía de memoria sus sueños, sus deseos, sus ilusiones y sus esperanzas en el futuro.

Pero de un tiempo a esta parte eso ya no le servía como agua para regar la indolencia de su propia vida.

Seguiría siendo espectador. Siempre desde el deseo, desde las sombras, siempre detrás del telón, siempre desde lejos y en silencio… Estudiando todos los programas de ópera al dedillo, conociendo todas las melodías, empatizando con la vida de todos los personajes, pero jamás actuando.

Y todo porque en algún momento se convenció de su absurdo discurso repetitivo de que no podemos elegir nuestra vida. Se creyó sus propias excusas. Mantenerse en el drama de su mala suerte le permitía ser compasivo consigo mismo. Aunque de sobra aborrecía la compasión, sobrevivía a su costa.

Ese fue el error. Creerse su propio diálogo, por no ser capaz de escuchar explicaciones ajenas.

Como él, otros tantos, quienes se acomodan en el discurso de que no es posible alcanzar lo que uno desea y suelen tener una aversión irracional a ser felices.

Sufren de algo llamado querofobia. Término que procede de la palabra griega “chairo”, que significa “me regocijo”.

No son las actividades gratificantes en sí las que dan miedo, es algo así como el temor de que si te dejas llevar y eres feliz y despreocupado, algo terrible sucederá. O incluso, el convencimiento de que no se merecen ser felices.

No es más que el continuo autosabotaje: ser feliz les lleva a pensar que algo malo sucederá.

La querofobia no está bien definida, y de momento no aparece en la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5 ), recurso principal para el diagnóstico de las condiciones de salud mental.

Pero algunos expertos médicos clasifican la querofobia como una forma de ansiedad y últimamente parece ponerse de manifiesto que este miedo a la felicidad presenta una alta correlación con la depresión, aunque pasa más desapercibido.

No obstante, aunque puede llevar tiempo, es posible vencer estos temores.

Identificar este temor y superarlo mediante terapias específicas podría constituir un primer paso fundamental para alcanzar un poco de bienestar mental y social.

¿Te atreves?

La EBAU y no morir en el intento IV: “Un poquito nervioso”

449be1dd-8ce5-4b1a-89ec-7298f53431d3Por fin ha llegado el día “D”. Ha llegado la hora y el momento del que tanto has oído hablar estos dos últimos años.

¿Qué podría decirte en cuestión de minutos que no te haya dicho ya este último mes? ¿Algo que te ayudara un poco más que un simple “mucha suerte”? Cuando además confío plenamente en que tu capacidad no la necesitará.

Allá voy. Haré lo que pueda. Todos te desearán mucha suerte. Yo además, te deseo que te pongas un poquito nervioso.  Y no, no me he vuelto loca.

Lo llaman examen. Pero cuando no te juegas absolutamente nada más allá del tiempo y el esfuerzo realizado (a base de mucho sacrificio) prefieres vivirlo como un desafío.

Así que por un momento, pongamos que mañana no te juegas nada. Llámalo reto. Objetivo. Adrenalina. Competición contra ti mismo. Competencia. Superación. Dominio.

Pronuncia varias veces estas palabras en voz alta. Repítelas una y otra vez. Grítalas. Memorízalas. Hazte con ellas. Te prometo que cambiarán tu forma de ver el día de mañana y tu motivación.

Sentirás que empieza a desaparecer el miedo y sentirás cierto orgullo. Se le llama adrenalina. Y la huida y el bloqueo que habitualmente genera el miedo, pasará a convertirse en fuerza. Así que, a tope de adrenalina.

¿Por qué te deseo un poco de nerviosismo? ¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando nos ponemos nerviosos? Seguir leyendo “La EBAU y no morir en el intento IV: “Un poquito nervioso””

La EBAU y no morir en el intento III: El papel de la familia

Dicen que EBAU es, posiblemente, el primer reto a medio plazo al que se enfrentará tu hijo. Yo no comparto esa opinión.

Los alumnos se han enfrentado previamente a muchos retos anteriormente aunque de ninguno se ha hablando con tanta importancia. Pero solo es una cuestión socialmente establecida. Y como en todos los retos vitales a los que se enfrente tú hijo a lo largo de su vida, tú papel como padre o madre condicionará buena parte de la energía gastada.

Sea su primer reto o no, el papel de la familia en estos momentos es fundamental y se basará sencillamente en el apoyo incondicional. Todo la sociedad les ha hecho creer que se “juegan” media vida y ha terminado por convertirse en un momento muy importante para ellos. Necesitan ser respetados en sus horarios de estudio, en sus manías, en sus momentos emocionales. Deben sentirse motivados y apoyados, consolados y protegidos incondicionalmente. Necesitan apoyo moral.

La sensación de presión que perciben a lo largo del curso tiende a volverse elevada. Sobre todo internamente, en un lucha con ellos mismos por conseguir la puntuación necesaria para estudiar el grado que desean. Aunque también puede ser externa, proveniente de padres y profesores que a veces, en un intento de motivarles, aumentan la presión en el sistema.La tensión en este momento es máxima.

Ellos están preparados para afrontarla, pero no lo saben porque no han vivido nunca algo similar. La incertidumbre es la sensación acorde a su estado emocional. Por lo tanto debemos ser comprensivos con sus subidas y bajadas emocionales. Evitar generarle más presión de la que ya sienten y sería aconsejable quitarles el peso de más responsabilidades de las que en este momento puede asumir.

Les ayudará tratar de evitar interrupciones. En la medida de lo posible adaptarse a sus horarios de estudio. Acompañarlos con “caprichos”, mimos, mensajes de calma, abrazos y momentos de complicidad.

Fuera del horario de estudio, hay que procurar que la EBAU no sea el único tema de conversación, para que pueda desconectar y relajarse mentalmente y recargar pilas.

Lo primero que debemos comprender es que un poco de estrés es importante para mejorar el rendimiento, obteniendo la mejor versión de uno mismo. Pero en exceso, pueden llevar a los estudiantes a tener niveles elevados de ansiedad, que generarán el efecto contrario al deseado, porque, aunque lleven bien preparadas las materias, esta emoción afectará a factores como la concentración y la memoria. Por lo tanto, hay que ayudarles a buscar el equilibrio entre el esfuerzo, la dedicación, el descanso y la desconexión.

Los nervios son muy traicioneros, y estos últimos día a los chicos con tanta tensión se les puede escapar un mal gesto, una respuesta impropia o protesta inadecuada. Sean flexibles y comprensivos, Es consecuencia de la irritabilidad, la susceptibilidad o mal humor, el insomnio, el agotamiento y malestar físico,  o la aparición de pensamientos negativos, como la huida o el miedo al fracaso y a quedarse en blanco o a que les pregunten algo que no se saben. No les pidamos ya mas, si llegan a este punto.

Es necesario evitar bebidas estimulantes, por el efecto negativo fisiológico que estas pueden tener. Es importante tener en cuenta que se juegan mucho en unos pocos días, y tienen que llegar en el mejor estado físico y mental posible.

Visitar la facultad en que se van a examinar, puede tranquilizarles, familiarizarse con el lugar, saber cómo tienen que ir hasta allí, evita ciertas ansiedades del día “D”. 

Y cuando llegue la fecha, la familia debe hacerse cargo de recordarles  llevar lo necesario, DNI, bolígrafos, algún alimento, tipo bombones de chocolate o caramelos, para poder ingerir entre prueba y prueba, mucha agua; y sobre todo regalarles altas dosis de confianza en sí mismo y el trabajo realizado.  Intentar que vayan al centro acompañados,  ponte a su disposición para acompañarle al examen. Trata de llegar con tiempo, para evitar ponerse más nervioso. No traten de pedirles que estén tranquilos. Simplemente se trata de ser comprensivos y acompañarlos en el proceso.  Nunca está de más desearles un poco de suerte, aunque si se ha hecho un buen trabajo, seguro que no la necesitan. Pero ese día, ni la suerte sobra. 

Es recomendable una alimentación rica en frutas y verduras, comidas ligeras, y mucha agua que reduzca el cansancio. Sin embargo, no son recomendables las bebidas energéticas o el café, ya que no sólo quitan el sueño, sino que son excitantes que pueden provocar más ansiedad,  lo que no es nada aconsejable. Por lo que insistiría en que nada de bebidas estimulantes; ni al contrario, relajantes, ansiolíticos, antidepresivos o betabloqueantes, a no ser  que estén pautados por el médico de familia o por el psiquiatra. Pero que se hayan tomado antes y sepamos cómo reacciona fisiológicamente nuestro cuerpo.

Durante los exámenes. Recuérdale tener a mano la documentación que debe presentar, además de los materiales que puede llevar a los exámenes. Importante llevar más de un bolígrafo por si falla. 

Pero cuidado, en ocasiones son los padres los que sufren más que los propios estudiantes y son numerosas las ocasiones que no pueden controlar esa ansiedad, por lo que se la transmiten a sus hijos. En esos casos, delegar en algún familiar que gestione mejor estas situaciones.  Porque lo más importante es que hagan sentirse seguro al estudiante. De esta forma bajará el nerviosismo.

  

 

 

 

 

 

 

 

La EBAU y no morir en el intento II: organización eficaz del tiempo de estudio

Con una organización realista de tu tiempo de estudio tendrás la mitad de la batalla ganada. El control y la planificación reduce significativamente la ansiedad y deja todas las energías disponibles para lo realmente importante: estudiar concentrados los contenidos para ir asimilando ordenadamente la información. Pero hay que ser disciplinado y esforzarse en cumplir los compromisos planificados.

La EBAU no es más que una una revisión de lo aprendido durante los dos años de Bachillerato y una de las claves para superarla es el repaso ordenado de los temas claves y una pulcra organización de la información que vas adquiriendo. Para ello, es imprescindible contar con una planificación detallada.

Seguir leyendo “La EBAU y no morir en el intento II: organización eficaz del tiempo de estudio”

La EBAU y no morir en el intento I: Dormir

En plena cuenta atrás para la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), después de valorar los resultados finales, toca continuar en esa lucha que aparenta ser la más decisiva de nuestra vida. Pero nada más lejos de la realidad. Es solo un entrenamiento de lo que será la vida en el futuro.

Pero ya que vamos a afrontarlo, hagámoslo bien. Y aunque suene raro, empecemos por el descanso.

Regla N-1 del estudiante eficaz: Dormir bien.

«Dormir es la cadena de oro que une salud y cuerpo». Thomas Dekker-

Tener un buen día, estar de buen humor, l creatividad, la inspiración, la energía, la salud…Todo empieza por dormir bien. Suena a tópico. Pero lo más importante a tener en cuenta para que nuestro cuerpo, y en este caso, nuestro cerebro trabaje a pleno rendimiento.

Dormir es una función vital básica, esencial y necesaria para “recargar” la energía gastada durante el día. La falta de sueño continuada puede llegar a tener efectos perjudiciales sobre nuestro organismo a nivel físico, emocional y mental. Y afecta en gran medida a nuestra capacidad cognitiva.

Aunque nos parezca perder el tiempo por considerarse un periodo de inactividad, nos sorprendería la importancia que el sueño tiene en el estudio y el aprendizaje. Acapara la forma correcta de asimilar adecuadamente lo aprendido a largo plazo porque mientras dormimos suceden procesos fundamentales para nuestro correcto funcionamiento de las funciones ejecutivas. Y aquí la cuestión: cuando debemos repasar mucha cantidad de materia la memoria a largo plazo y la organización de la información es imprescindible.

El cerebro estructura la información registrada durante el día. Ayuda a limpiar la memoria a corto plazo para dejar espacio libre para más información. Además mejora la capacidad de atención, de creatividad y de organización de la información.

Dormir ayuda a recordar y asimilar mejor lo estudiado durante esta largas jornadas de estudio. Pero además, la otra clave importante es que tener un sueño reparador el día previo a las pruebas es fundamental porque estar descansado mejora nuestra capacidad en la toma de decisiones, las habilidades cognitivas verbales, espaciales, de razonamiento y numéricas; esencial de cara a afrontar un examen de esta categoría.

Muchos estudios sobre el tema han demostrado que durante las horas de sueño se crea un mayor número de conexiones neuronales. Por este motivo, a la hora de realizar una actividad cerebral intensa, somos más eficaces tras un sueño reparador.

Así que cuida con mimo la higiene del sueño, para un correcto descanso del cuerpo y la mente dedicándole entre 8 y 10 horas.

Evita los alimentos pesados, realizando cenas ligueras.

Intenta, dentro de lo posible, mantener una rutina a la hora de ir a la cama, con horarios regulares para no alterar el ciclo de sueño. Haciendo los mismos pasos siempre en un mismo orden y a una hora similar. Ya que esa rutina, a priori absurda, hará que tu cuerpo la entienda como la preparación al sueño. Lo que influirá en el ritmo circadiano y mandará al cerebro la indicación de generar melatonina de forma natural, para inducir el sueño.

Evita tomar cafeína, teina, taurina o bebidas estimulantes. Las infusiones relajantes y bebidas calientes, como la leche, suelen ejercer un efecto relajante, lo que predispone al cuerpo a ese mismo mensaje de preparación al sueño y generación de melatonina de forma natural.

Lo mismo ocurre con una buena ducha caliente, ya que relaja nuestros músculos y libera tensiones acumuladas a lo largo del día.

Evita hacer siestas muy largas. Sin embargo una siesta corta (de 20 o 30 minutos) puede aumentar los niveles de energía para estudiar durante la tarde.

Presta atención al lugar donde duermes, cuidando la temperatura en la habitación, que no haya ruido ambiental y el nivel de oscuridad sea el mayor posible. Ya que todo esto está relacionados con los ritmos circadianos tan importantes en el sueño. En caso de existir ruido a tu alrededor, infórmate sobre aplicaciones que generan “ruido blanco”.

Pero si hay una recomendación importante a tener en cuenta es que durante épocas intensas de estudio como estas, se deben dejar al margen todo tipo de pantallas y dispositivos electrónicos en la hora previa al sueño. Especialmente el día anterior a las pruebas y exámenes.

¡Dulces sueños !!! Descansa que mañana nos espera una apasionante jornada de estudio para dar lo mejor de ti.

¡Mucho ánimo!

Resultados finales y otras evaluaciones

Sin saber lo que decía el papel, porque nada de lo que venga ahí escrito me importa “lo suficiente”, quise felicitarte por tu trabajo, por tus ganas, por tu esfuerzo, por querer hacerlo bien a pesar de la pereza, la desgana o las dificultades. Especialmente por el coraje para superar dificultades cuando apenas estás empezando a aprender cómo es la vida.

Nunca jamás voy a compararte con el grupo, ni con la media, ni con hermanos, ni con amigos, ni con nadie… porque hace muchos años aprendí que tú, como cada uno de nosotros, eres único. Y lo que es único no puede ser comparable. Y quien intente hacerlo es porque no conoce el valor de lo genuino y único.

Por si no te lo digo lo suficiente, me siento orgullosa de ti, siempre, hagas lo que hagas. Te quiero aún cuando no compartimos opinión, o cuando alguno de nosotros dos se equivoca. Y de eso se trata: reclama siempre tu derecho a equivocarte cuando lo estés intentando. Que ninguna opinión o juicio de valor te detenga. Guardemos siempre las energías para todo aquello que nos oriente a convertirnos en alguien mejor.

Que tu objetivo nunca sea alcanzar o superar a las demás. Que siempre sea superarte a ti mismo. Incluso, cuando lo creas oportuno, reclama tu derecho a no ser perfecto. No tienes la obligación de ser lo que no quieres ser o lo que los demás esperan que sea. Defiende tu criterio. Escucha, reflexiona, cuestiona. Pero defiende tu criterio (pese a todo) si lo tienes claro…

Haz autocrítica, pero valora y respeta siempre tus talentos, tus principios. Recuerda que son únicos, tuyos y especiales. Así como único es tu ritmo para aprender lo que esté por venir. Respétalo, pero dedícate tiempo.

Me gusta verte crecer, me gusta verte cambiar, me gusta como te tomas la vida. Como aprendes. Te he visto caer y levantarte. Te he visto llorar y seguir. Conozco lo mejor y lo peor de ti y es por eso que me encantas. No puedo sentirme más orgullosa de ti.

Pero ten presente que todo eso nunca aparece en ningún papel. Y casi nadie se acuerda de decirlo en voz alta. Tan obvio parece que pasa sin importancia. Tan poca importancia que muchas veces puede ocurrir que ni tú mismo te enteres, porque nadie te lo dice. Y sé que necesitas oírlo para convencerte. Porque estás aprendiendo y te da seguridad escucharlo.

Espero estar siempre ahí para poder recordártelo cuando te surja la duda.

Ojalá consigamos convencernos algún día de que lo importante en la vida es el intento. Que el valor está en el proceso, en lo que nos proponemos, en las veces que volvemos a intentarlo ( cuando las cosas no salen a la primera). Porque ese talante en el proceso (que sí nos define) es lo único que dependerá de ti. Algún día aprenderás que los resultados finales, el éxito o la medalla a veces dependen de muchas más cosas. Así que no te centres en los resultados. Pon el horizonte donde quieras llegar, márcate tus propios objetivos y no dejes que nadie te detenga.

Así lo celebramos antes de saber las notas, porque en la vida nunca se obtiene tanto del resultado como de la satisfacción personal del proceso, de intentarlo, de sentir que se está alcanzando. El reconocimiento propio del esfuerzo dura más que el reconocimiento ajeno. Es el que nos hace perseverar.

Así que olvida el papel aunque te lluevan muchos sobresalientes. Ese papel no definirá jamás, en ningún sentido, ni quién eres, ni siquiera tu trabajo. Ni siquiera tu mérito. Ni de qué eres capaz.

Los méritos son tan abstractos que de momento, es imposible materializarlos en un papel. Conozco manos que trabajaron incansables y tardaron años en llegar al “suficiente”; y conozco notables y sobresalientes que no tienen ni una lágrima de esfuerzo detrás.

Una palabra no puede resumir un año entero de experiencias y evolución. Ese boletín no sabe de los verdaderos méritos. Esa palabra no lleva el peso de las dificultades que han llegado en el camino.

Ojalá llegue el día en que nos saquen a todos de un saco que nos compara, que nos etiqueta con un número, que nos mide a todos por igual.

Ojalá pueda vivir el día en que seamos capaces de escribir en ese papel lo que, de verdad, si has logrado, cómo lo has logrado y en qué te has superado. En lugar de ponerle un número que nos convierta en apto o no apto y te recuerde continuamente lo que todavía te queda por alcanzar. Siempre debe haber algo por alcanzar y un objetivo que proponerse. El sobresaliente en la vida real pocas veces existe. El resto de veces puede convertirse en humo.

Ojalá llegue el día en que no necesitemos presumir por las notas, como si eso nos hiciera mejores alumnos, mejores profesores o mejores padres. Ojalá caigamos en la cuenta de valorar lo que de verdad importa.

Que no sirva como oportunidad para enseñarles ya desde bien pequeños que podemos estar por encima de otros, o que no soy lo “suficiente”mente bueno como para llegar a la media.

Sueño con el día en que nos importe más qué estamos enseñado, qué clase de personas estamos modelando o qué sociedad estamos fomentando…

Y no es que quiera quitarle valor a tus sobresalientes. Ni que dejes de trabajar para lograrlos. Lo que quiero es que no pierdas de vista lo importante, aún cuando los tengas.

Sé que mi sueño es muy grande. Pero a pesar de que muchos digan que es imposible. Mírame. Aquí sigo soñando.

Y sueño con que mientras ese día llega, cada vez tengamos más sentido común para no darle a ese boletín más importancia de la tiene. Hasta entonces, me conformo con que tú me creas.

Pero incluso si no me crees, yo seguiré creyendo en ti.