Pensamiento lateral

A Juan se le cayó un anillo dentro de una taza llena de café,

pero el anillo no se mojó. ¿Cómo puede ser?

Realizado por L. V. J.

En estos tiempos en los que tenemos que adaptarnos a nuevas formas de afrontar el día, es una buena oportunidad para probar otras alternativas de aprendizaje y de entrenamiento cognitivo. Es el momento perfecto para ver las cosas de otro modo.

El aburrimiento es la excusa perfecta para entrenarnos en el pensamiento lateral. Veamos porqué.

El pensamiento lateral es la forma alternativa de resolver situaciones o problemas de la vida cotidiana de una forma creativa, abandonando el pensamiento lógico y racional que acostumbramos a premiar en las escuelas. Es un modo diferente de utilizar tu mente.

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El consuelo de las tontas

“Cuando estamos en contacto con nuestra humanidad en común, recordamos que los sentimientos de insuficiencia y decepción son compartidos por todos. Esto es lo que distingue la compasión hacia uno mismo con la lástima. Mientras que la lástima dice “pobre yo”, la compasión hacia nosotros mismos nos recuerda que todos sufrimos y nos ofrece confort porque todos somos humanos. El dolor que siento en momentos difíciles es el mismo dolor que tú sientes en momentos difíciles. Los disparadores son distintos, las circunstancias son distintas, el nivel del dolor es distinto, pero el proceso es el mismo. No siempre puedes obtener lo que quieres. Esto es verdad para todos”

Kristin Neff,

La expresión “Two in distress makes sorrow less” (dos en apuros hacen que la pena sea menor) se dice con un sentido de alivio al descubrir que no somos los únicos que pasamos por una adversidad; no porque los problemas mejoren, sino por cierto sentimiento de tranquilidad que parece acompañar a esta comparación. Una parte del efecto terapéutico de los grupos de autoayuda tiene que ver con esto.

Varios dichos populares hacen alusión a esta sensación. “Desgracia compartida, menos sentida” son palabras que apuestan por el sentimiento reconfortante.  

En alemán encontramos el término “Schadenfreude” para describir esa especie de “júbilo” que ocurre con los infortunios del vecino.

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La espera y la esperanza

“Nunca dejes de tener esperanza, todos los días ocurren milagros”

Llevaba años esperando a tener ese papel en la mano, esa evidencia, la certeza. No recordaba cuánto tiempo lo había estado deseando. Se había imaginado de mil formas distintas, pero en su imaginación no había cabido nunca tanta alegría como la que había sentido al tenerla en su mano.

Nada quiso ser igual a partir de ese momento. El miedo se había disipado, tanto como si no hubiese formado nunca parte de su vida.

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Molinos y batallas

Mientras espero en la puerta de embarque de un vuelo eternamente retrasado lo observo sentado en el suelo, derrotado pero sonriente, acompañando a su “dama” mientras ella carga su móvil en el único enchufe de todo el aeropuerto.

Su cara me sugiere que el cansancio, la fiebre y el exceso de medicación se han apoderado de ella y no sabe si lo que ocurre en esa terminal es real o acaso lo imagina. Quién sabe si apenas es solo un vago recuerdo de algo que una vez sucedió.

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El pacto de Alicia

“—¿Pero tú me amas?— Preguntó Alicia.

—¡No, no te amo!— Respondió el Conejo Blanco.

Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.

—¿Lo ves?— Dijo el Conejo Blanco.
Ahora te estarás preguntando qué te hace tan imperfecta, qué has hecho mal para que no consiga amarte al menos un poco.

Y es por eso mismo que no puedo amarte.

No siempre te amarán Alicia, habrá días en los cuales estarán cansados, enojados con la vida, con la cabeza en las nubes y te lastimarán.

Porque la gente es así, siempre acaba pisoteando los sentimientos de los demás, a veces por descuido, incomprensiones o conflictos con sí mismos.

Y si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de amor propio y felicidad alrededor de tu corazón, los débiles dardos de la gente se harán letales y te destruirán.

La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo : “¡Evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma!”—

Por eso Alicia no, no te amo.”

Extraído del libro “Alicia en el país de las maravillas”

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Nada… en lontananza.

“Nada se va hasta que nos haya enseñado lo que necesitamos saber” -Pema Chödrön-

En cada historia hablaba de todos, aunque en todas ellas, sin saberlo, incluía un poco de mí. Porque a fin de cuentas yo no tengo nada.

A estas alturas no hay riquezas, ni posesiones, ni cargas materiales. No hay poder, ni aspiraciones, ni excentricidades. Ni siquiera hay maldad, ni rencor, ni venganza, ni oscuridades. Por no tener, ya no hay ni miedo, ni incertidumbre, ni malos recuerdos o lamentaciones. Tampoco mala conciencia, ni despropósitos desordenados, ni más penitencias. Ni amargas sensaciones.

Nada. He aprendido (por fin) y ya no queda nada.He soltado todo lo que me ataba. En un golpe inesperado me he desprendido de todos los apegos que cargaba. Me caí de todos los prejuicios que me arrastraban. Incluso regalé por el camino todas las prisas que me agobiaban. Insistí y renuncie a las inseguridades que me quebraban.

Llevo media vida buscando algo, sin saber lo que quería. Algunos largos años esperando a alguien, sin creer lo que decía. Sintiendo que allá a lo lejos, en lontananza, quedaría algo que sentir, agarrando con fuerza incluso lo que no quería vivir.

No hay nada peor que aferrarse a lo que no queremos, por miedo a no tener nada. Cuando de todas maneras, tampoco es mucho más que nada, porque nada a medias nos va a llenar.

Y en medio de una elección que no conseguía tener clara, cuando sentía que era incapaz de ser valiente, decidí lo más difícil, no decidir nada.

Fue entonces, justo antes de saltar, aun sin nada de valor, solté todo lo que no quería; y al mismo tiempo renuncié sin más disculpas a todo lo que no sería para mí.

Finalmente saboreé la nada. Entonces encontré la calma, el placer de lo bien hecho y el sueño profundo en la almohada. Y cuando sentía el silencio del vacío, supe que era todo lo que yo necesitaba: nada.

¿Por qué resulta tan difícil normalizar emociones?

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“El equilibrio no significa evitar conflictos. Implica la fuerza de tolerar emociones dolorosas y poder manejarlas…” -Melanie Klein-

Que la sociedad haya instalado como verdad absoluta la exigencia de estar siempre bien, no significa que sea algo posible. Los estados emocionales van y vienen dependiendo del contexto, de nuestras expectativas, de cómo procesamos la información, de las sorpresas que te da la vida. Habrá que tener cuidado con los estados de “armadura” donde evitamos cualquier implicación emocional para no sufrir.  Acabará por dañarnos aun más.

Vivimos acampados en la cultura del bienestar a cualquier precio. Un estado de confort vinculado al consumismo y el poder. Tanto tenemos, tanto valemos. Tanto valemos, tan felices somos. Continuamente bombardeados con mensajes poco realistas que incrementan la presión, sobreestimando el control que tenemos sobre nuestras vidas, de forma que llegamos a creer que la culpa de la tristeza la tenemos nosotros. Como si uno tuviera en la palma de la mano la felicidad, y no quisiera verla.

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Lamentablemente la educación recibida en la infancia nos adoctrina en esta forma tan pobre de gestionar las emociones. Poco y mal enseñamos sobre esto.

Tener que dar la imagen de un estado de felicidad perpetuo es una exigencia tan enorme que a menudo se convierte en el principal obstáculo para no alcanzar precisamente el estado de paz mental que cualquiera ansía, obligándonos a enmascarar nuestros auténticos sentimientos, engañándonos a nosotros mismos. Agotador y un auténtico desperdicio de energía. Sería más equilibrado normalizar emociones. 

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Terapeuta vital

“Y si un día no tienes ganas de hablar con nadie, llámame… estaremos en silencio.”

Gabriel García Márquez

Es curioso cuánto podemos aprender de un niño. De él todavía más.

Llegó para colmar de felicidad a unos padres que lo deseaban con todas sus fuerzas. Que lo hicieron todo para acogerte.

Pero también llegó para enseñarnos como el amor puede sanarnos. Para comprobar como un auténtico aluvión de cariño, protección y amparo pueden enderezar la misma vida. Para recordarnos que aunque uno parta en desventaja en el inicio de la vida, llegan oportunidades para reconstruirnos de cero. Llegó para demostrar que el amor de verdad todo lo puede. Absolutamente todo, por muy feas que se pongan las cosas. Porque el amor es así, está por encima de todo. Seguir leyendo “Terapeuta vital”

¿Cómo revertir el agotamiento emocional?

     “Estás triste. Y sigues.

Estás harta. Y sigues.

Estás cansada. Y sigues.

Lo tuyo no es tozudez, no.

Es la increíble capacidad de sacar fuerzas de donde ya no queda nada…”
-Ariel –

     La mejor manera de superar el agotamiento emocional es empezando por descansar. El agotamiento no nos permite tomar decisiones sensatas. Nuestra razón no funciona  con coherencia cuando estamos saturados mentalmente. Nos atrapa la vorágine del ruido, las prisas y la apariencia de la urgencia. Y encadenamos entonces malas decisiones una detrás de otra.

     Para vaciar esa mochila tan pesada va a ser necesario parar y desconectar. Por lo que debes intentar tomarte un tiempo para ti, aunque sea breve, para que puedas relajarte y estar tranquilo, para distraerte y conectar con tus necesidades personales. Para esto, nada mejor que dedicar un pequeño momento al día para estar a solas, en silencio. Igualmente, es importante cuidar de un tiempo libre de calidad. Seguir leyendo “¿Cómo revertir el agotamiento emocional?”

Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.

 

“Sabes que algo anda mal cuando sientes cansancio del que no se cura durmiendo”

     Últimamente se percibe alrededor una esfera de tensión mal gestionada. Cada vez son más las personas que sienten una verdadera agonía con su día a día por el entorno laboral, las dificultades económicas, las presiones sociales, las expectativas no alcanzadas, los problemas familiares, las discusiones entre los colegios y las familias, un tráfico caótico, desmotivaciones u otras incertidumbres vitales.

     ¿Cómo es posible que todo esté tan gris?, ¿Qué tendremos que ver nosotros, o nuestra actitud, frente a este descontento tan generalizado?

     Además del evidente mal contagio que sufrimos los seres humanos, algo tiene que ocurrir para no ser capaz de afrontar lo cotidiano con un poco más de serenidad y entusiasmo. Es cuanto menos curioso que cuando contamos con más comodidades que en toda la historia de la humanidad, resulta que más agotado anda todo el mundo. ¿Agotados emocionalmente? Seguir leyendo “Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.”