¿Cómo revertir el agotamiento emocional?

     “Estás triste. Y sigues.

Estás harta. Y sigues.

Estás cansada. Y sigues.

Lo tuyo no es tozudez, no.

Es la increíble capacidad de sacar fuerzas de donde ya no queda nada…” –

Ariel –

     La mejor manera de superar el agotamiento emocional es empezando por descansar. El agotamiento no nos permite tomar decisiones sensatas. Nuestra razón no funciona  con coherencia cuando estamos saturados mentalmente. Nos atrapa la vorágine del ruido, las prisas y la apariencia de la urgencia. Y encadenamos entonces malas decisiones una detrás de otra.

     Para vaciar esa mochila tan pesada va a ser necesario parar y desconectar. Por lo que debes intentar tomarte un tiempo para ti, aunque sea breve, para que puedas relajarte y estar tranquilo, para distraerte y conectar con tus necesidades personales. Para esto, nada mejor que dedicar un pequeño momento al día para estar a solas, en silencio. Igualmente, es importante cuidar de un tiempo libre de calidad. Seguir leyendo “¿Cómo revertir el agotamiento emocional?”

Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.

 

“Sabes que algo anda mal cuando sientes cansancio del que no se cura durmiendo”

     Últimamente se percibe alrededor una esfera de tensión mal gestionada. Cada vez son más las personas que sienten una verdadera agonía con su día a día por el entorno laboral, las dificultades económicas, las presiones sociales, las expectativas no alcanzadas, los problemas familiares, las discusiones entre los colegios y las familias, un tráfico caótico, desmotivaciones u otras incertidumbres vitales.

     ¿Cómo es posible que todo esté tan gris?, ¿Qué tendremos que ver nosotros, o nuestra actitud, frente a este descontento tan generalizado?

     Además del evidente mal contagio que sufrimos los seres humanos, algo tiene que ocurrir para no ser capaz de afrontar lo cotidiano con un poco más de serenidad y entusiasmo. Es cuanto menos curioso que cuando contamos con más comodidades que en toda la historia de la humanidad, resulta que más agotado anda todo el mundo. ¿Agotados emocionalmente? Seguir leyendo “Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.”

Normalizar emociones

 

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 «No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta». -Vincent Van Gogh-

¿Cuándo fue la última vez que lloraste a moco tendido, o que sentiste un momento repentino de euforia descontrolada?

Con cada adulto, adolescente o niño ocurre siempre lo mismo. Detrás del dolor, de cada enfado, de cada incertidumbre, de cada sacudida, de cada circunstancia que nos acompaña o nos persigue, siempre hay un estado emocional convertido o no en un sentimiento. Es lo normal. Pero por alguna razón (que analizaremos en otra ocasión) nos empeñamos en negar la evidencia. Y es que no sé en qué momento nos han enseñado a negar/ocultar/disimular/posponer nuestros estados emocionales. Sin embargo, si supiéramos cuánto daño conlleva esta práctica de negar nuestro dolor, prestaríamos más atención.

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¡Enfócate!

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“Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. 

Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar”

Frederich Dolson

¿Quieren saber más curiosidades sobre nuestro  cajón de prioridad?

 

Por suerte, no ha hecho falta restaurar todo en nuestro cajón desastre, porque algunos compartimentos son de lujo. Esto ocurre porque hay varios niveles y algunos los tenemos muy bien organizados, dando gusto verlos. Seguir leyendo “¡Enfócate!”

Hay mar, aunque no pueda verse desde aquí

Realmente creo que la esperanza es la respuesta correcta al milagro de la conciencia humana” John Green

… A ti. Que hoy te has sentido orgullosa de ti misma.

…Para los que nunca tiran la toalla.

Si algo he aprendido estos años es a tener esperanza en que las cosas siempre terminarán saliendo bien. Y no por la enorme capacidad de esta vida para sorprendernos en lo cotidiano, si no por el talento de uno mismo para terminar sobreponiéndose a casi cualquier cosa… especialmente cuando se lo propone. Seguir leyendo “Hay mar, aunque no pueda verse desde aquí”

Nostalgias y anhelos

 

-¿Qué tenéis en contra de la nostalgia?
-Es la única distracción posible para quien no cree en el futuro.
 (La grande bellezza)


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“El pasado no sólo es un país extraño,

sino que es uno del cual todos estamos exiliados. 

Y al igual que en todos los exilios, a veces añoramos volver. 

Ese anhelo se llama nostalgia”

A veces añoranza, morriña, “mal de la tierra”, o a veces “pasión de ánimo”. Más allá de la connotación romántica o sentimental que confiere, lo curioso es que la nostalgia no la inventó un poeta, sino un médico. Fue en 1688, Johannes Hofer sacaba a luz este término en la presentación de su tesis preliminar en la Universidad de Basilea, en la que explicaba el comportamiento de algunos hombres de la Guardia Suiza destinados lejos de casa, quienes echaban de menos su tierra sintiendo melancolía. Pero que estando de vuelta se recuperaban rápidamente, sintiéndose felices.

Aunque a Hofer se le atribuye el nombre de nostalgia, ya existía ese concepto con otro nombre. Durante la Guerra de los Treinta Años, al menos seis soldados fueron dados de baja del ejército español de Flandes con el “mal de corazón”. Pero pronto se dieron cuenta que también estaban predispuestos a la nostalgia los niños que perdían a sus madres, los jóvenes, las mujeres y los hombres. Al parecer, casi cualquier cosa bajo el sol podría causar nostalgia; especialmente el amor feliz.

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Formas de sanar (Autolesiones II)

NO ESTÁS SOLO

31416707_10214556213435668_5154302873348981578_n (1).jpgSi te autolesionas, o si piensas en lesionarte, piensa que es un signo de una situación que tiene remedio con la colaboración adecuada. Habla con alguien de confianza, como un amigo,  un familiar cercano, un profesor, un orientador escolar que te pueda ayudar a dar los primeros pasos para buscar la ayuda necesaria. Puedes sentirte avergonzado o incómodo al hablar de tu comportamiento, de tu dolor o de tu incertidumbre. Pero si das el primer paso encontrarás  apoyo, atención y ayuda sin prejuicios. Seguir leyendo “Formas de sanar (Autolesiones II)”

Autolesiones I

 

”No sé qué me pasa. No me siento mal, pero tampoco me siento bien. En realidad no siento nada” ( E.I.T)

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Desde hace no mucho tiempo, en los centros educativos, consultas de pediatría y psicología se han incrementado llamativamente el número de casos de autolesiones: heridas que siguen patrones, arañazos, hematomas, cortes con la cuchilla del afilador o con tijeras,  rascarse hasta hacerse sangre, quemarse, arrancarse el pelo o morderse. Lo hacen de distintas formas y en distintos lugares del cuerpo como el interior de los antebrazos o de los muslos, en el torso, etc.

“Ni siquiera noto que me estoy autodestruyendo” (D.B.B.)

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El cajón de prioridad

“ El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención” (John Samuel) 

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...¡Porque confiamos ciegamente en ti, siempre!

…salgan las cosas bien o quede algo por mejorar.

…Me gusta la lección que hemos aprendido hoy: uno se siente muy bien consigo mismo cuando conseguimos los objetivos que nos proponemos.

¡¡¡A por muchos más!!!

Mi Maripuri es emoción en toda su magnitud. Vive instalada en la morada de la felicidad, donde probablemente muchos de nosotros quisiéramos ir a visitarla con frecuencia. Vehemente en la batalla, se manifiesta con ímpetu y pasión, pero sus guerras le duran cinco minutos, porque ni sabe ni quiere guardar rencor; ni su corazón alberga el mínimo atisbo de cualquier sentimiento negativo hacia nadie. 

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Con el viento del este..

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

Reinhold Niebuhr

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-No te irás nunca, ¿verdad?.

– Me quedaré hasta que cambie el viento.

-Mary Poppins-

Veo a mi alrededor cambios y más cambios. Míos y ajenos. Como si llegaran con el viento. Debe de ser el viento del este. Personas que me importan esforzándose por sobrevivir a los cambios, intentando no morir en el intento, con la esperanza de que pronto todo deje de doler. Valoro mucho sus esfuerzos, y la valentía que demuestran. No es nada fácil mantener la actitud cuando las cosas no van bien. Y sin embargo, lo están haciendo.

Mientras, procuro también escuchar en silencio y observar con mucha atención las sensaciones, con la esperanza de ver pronto el ArcoIris como Judy Garland en “Somewhere over the rainbow” (El Mago de Oz)

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Hace seis años alguien me dijo que era mágico ver un doble Arcoiris. Que pasarían tantos años en volver a ocurrir, que probablemente nunca más lo vería. Parece que me mintió, pero nunca se lo dije. Yo quería seguir pensando que era algo mágico. Aunque en el fondo puede que sea una afortunada, al poder observar un fenómeno tan mágico en dos ocasiones.

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Continuemos. Bajo el seudónimo de P. L. Travers, la australiana selló en ocho tomos las aventuras de una institutriz que volaba en paraguas. Cuando cambia el viento de dirección, Mary Poppins sabe y siente que debe irse así que no demora la decisión: Coge la bolsa, abre el paraguas y se va. Sí, tal cual. Mary sigue su camino, sin ataduras del pasado, de personas, de lugares, de cosas… Con su marcha, empieza una nueva etapa, nuevos aires, nuevos Arcoiris. Tiempos de cambio. 

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Parece que cambiar no nos tendría que suponer ninguna dificultad; de hecho es algo inherente al concepto de crecimiento. Algunos lo llaman cambio, otros progreso e incluso hay quienes le llaman evolución.

Pero la realidad es que, en general, cualquier cambio supone una renuncia o pérdida inevitable, lo que produce incertidumbre; y esta incertidumbre genera miedo, al menos al principio, hasta que poco a poco nos vamos adaptando a la nueva situación.

Obviamente hay distintos tipos de cambio.

Los “cambios en pendiente”, o pequeñas transformaciones que se producen de manera gradual y de forma imperceptible. Ocurren de manera natural y son los cambios que uno no detecta. Por sí mismo no producen ningún efecto negativo.

Sin embargo, “los cambios en escalón” se producen en un corto período de tiempo y de forma más intensa. Las modificaciones nos parecen a priori muy bruscas y es fácilmente  reconocible un antes y un después. Los cambios en escalón ocurren a veces de manera programada y podemos preverlos; pero otras, nos pillan desprevenidos y nos golpean.  Los más complicados son los cambios inevitables. Ya que todo intento de detenerlo, retrasarlo o negarlo solo producirá más dolor. Pero a pesar de eso, tratamos de resistirnos.

A veces nuestra propia naturaleza, nuestros miedos e inseguridades nos pueden llevar a desear retrasar el cambio, disminuirlo o deshacerlo… hacer todo lo posible para que las cosas permanezcan igual. Pero si el cambio ha de llegar, es importante saber cómo manejarlo. Y para eso es recomendable reconocer las fases para afrontar los cambios en escalón que se nos resisten. Fases de un ciclo emocional de resistencia al cambio personal:

1. Etapa de impacto o choque: Es la más emocional y la que presenta mayor resistencia o parálisis. Se percibe una sensación de confusión, bloqueo, miedo. Suelen aparecer fuertes sentimientos de pérdida e idealización. La inseguridad percibida genera conductas de resistencia y boicot. Se puede llegar a sufrir ansiedad así como otras reacciones físicas. Pero recomiendo vivirla con toda la intensidad que se pueda, porque será la que te preparará para lo que está por venir.

2. Etapa de negación: tratamos de cerrar los ojos ante la realidad y ante cualquier evidencia de que la transformación es necesaria y está ocurriendo. Seguimos actuando como si nada hubiera pasado, con la ingenua pretensión de que la necesidad de cambiar desaparezca, tratando de aferrarnos a las rutinas cotidianas.

3. Etapa de la ira: Cuando la evidencia mande, no podremos seguir negando el cambio y empezamos a responder con rabia, frustración e ira. Empezaremos a exteriorizar todos los sentimientos que se reprimieron en las etapas anteriores. Cuidado en esta etapa, porque se puede dañar a los demás, incluso puedes dañarte a ti mismo.

4. Etapa de negociación: En la que intentaremos encontrar una salida que calme nuestro dolor, aunque se trata de un esfuerzo en vano porque aún estamos en un estado de resistencia al cambio. Seguimos sin aceptar el cambio y solo tratamos de encontrar una solución para evitarlo.

 ” Con el paso de las horas, Dorothy superó poco a poco su miedo; pero se sentía muy sola, y el viento chillaba tan fuerte a su alrededor que casi se volvió sorda. Al principio ella se preguntó si estaría hecha pedazos cuando la casa se cayese de nuevo; pero a medida que pasaban las horas y nada terrible sucedía, dejó de preocuparse decidió esperar con calma y ver lo que le deparaba el futuro. Por fin se arrastró por el suelo balanceándose hacia su cama y se acostó sobre ella; y Totó le siguió y se acostó a su lado. A pesar de los vaivenes de la casa y del gemido del viento, Dorothy pronto cerró los ojos y se quedó profundamente dormida” 

-El Maravilloso Mago de Oz-

5. Etapa de depresión: En esta etapa finalmente aceptamos “por obligación” que el cambio es inevitable, aunque nos gustaría seguir evitándolo y esto nos puede crear la sensación de irritabilidad o depresión.

6. Etapa de elaboración: por fin llega el momento de racionalización. Empiezan a aparecer nuevas creencias y conductas de aceptación. Tendemos a la autovaloración de las capacidades propias y planificamos lo que está por venir. Por tanto, se comienza a recuperar la capacidad para decidir o al menos gestionar, y poco a poco va desapareciendo la incertidumbre.

7. Etapa de prueba o acción: la resistencia al cambio finalmente va desapareciendo porque empezamos a necesitar reaccionar y empezamos a probar soluciones realistas y nuevos patrones de afrontamiento que se adapten poco a poco a la realidad y nos vayan acercando al cambio y nos permitan mirarlo desde nuevas perspectivas. Empiezan a desaparecer las resistencias, dando paso a los primeros cambios de forma más proactiva que en las fases anteriores. Poco a poco se deja de anticipar ni generar las ideas negativas, dramáticas y catastróficas que estaban bloqueando el proceso.

“Viento del Este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino lo que va a suceder, mas lo que ahora pase ya pasó otra vez”.

-Mary Poppins-

8. Etapa de aceptación: Volvemos a encontrar el equilibrio y a sentirnos cómodos con el cambio. Encontramos y ponemos en práctica nuevos patrones de comportamiento adaptativos que nos ayudan a reconstruir nuestra identidad bajo las nuevas circunstancias.

La casa giró dos o tres veces y subieron lentamente por el aire. Dorothy se sentía como si estuviera subiendo en un globo. Los vientos del norte y del sur se reunieron en el lugar en donde se encontraba la casa, y lo convirtieron en el centro exacto del ciclón. En medio de un ciclón el aire es en general tranquilo, pero la gran presión del viento en cada lado de la casa se la llevó a más y más altura, hasta que quedó en la parte superior del ciclón; y allí se mantuvo recorriendo millas y millas de distancia tan fácilmente como si fuera una pluma. Estaba muy oscuro, y el viento aullaba horriblemente a su alrededor, pero Dorothy descubrió que viajaba con bastante facilidad. Después de los primeros giros y de algún que otro mal balanceo, se sintió como si estuviera siendo mecida suavemente, como un bebé en su cuna.

-El Maravilloso Mago de Oz-

Puede que ni nosotros mismos veamos hasta dónde llega el alcance, pero lo que es inevitable es que el viento ha cambiado, ahora viene del este. Y eso conlleva cambios.

Con el viento del Oeste, viene la bruja malvada en El Maravilloso Mundo de Oz;  pero quien sabe si alguna vez vuelve a soplar nuevamente el viento del este, lugar por donde sale el sol, y viene a visitarnos Mary Poppins. O si como Dorothy, despertaremos en casa y todo acaba por ser una pesadilla. Así que vivamos los cambios con esperanza, porque todo pasa por alguna razón.

Y aunque uno siente que se rompe en pedazos, en realidad solo está ocurriendo una revolución.