Maldita frustración: como manejarla.

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos y medio. 830 palabras.

La lucha por un objetivo no es garantía de consecución. Las cosas que merecen la pena cuestan. A veces se consiguen, otras se consigue lo que no entraba en nuestros planes. Nos olvidamos de que el éxito puede estar en el mérito mismo de intentarlo (y lo que esto supone para nuestro autoconcepto) o en todo lo que llegas a aprender en el proceso. Todo pasa por algo, hasta el fracaso.

Aunque nos cueste entenderlo, lo que llamamos “fracasos” suelen acercarnos a un éxito desconocido, que quizá ni habíamos imaginado, pero éxito al fin y al cabo, y que nos vendrá bien en el futuro. Son esos errores convertidos en aciertos.

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La historia de Sergio: La vida con Glut 1

¡¡Vamos a descorchar la alegría!! Aunque sea por un instante.
Vamos a celebrar algo pequeño.
Vamos a ponerle nombre a algo o a alguien por quien hoy quiero brindar.

Muxote Potolo bat

Se trata de “La vida con Glut 1” contada por los pacientes y sus familias. Cómo se vive con una enfermedad minoritaria narrada directamente por sus protagonistas, justo en el momento del descubrimiento de que, en muchas ocasiones, la lucha por la consecución de los objetivos marcados puede cegarnos, no dejándonos ver todo lo que se ha estado consiguiendo por el camino, con mucho esfuerzo, incomprensión y lágrimas, durante años.

Está bien querer seguir avanzando, pero la celebración de los éxitos constituye un motor potente de motivación que no debemos pasar nunca por alto.

Es una reflexión sensible para las familias, pero también para los profesionales que tenemos la suerte de aprender en el camino con ellos. Quizá porque caemos muy poco en la cuenta de la necesidad de evidenciar, cuantificar y verbalizar esos logros, cuando la familia no puede hacerlo, fruto de la tensión acumulada por los años.

Efectivamente celebramos poco, mucho menos de lo que deberíamos, el fruto del esfuerzo. Pero si miramos atrás, haciendo un recorrido longitudinal estoy segura de que nuestras expectativas más altas y soñadoras se han superado con creces. Y eso se merece una celebración a lo grande.

Te recomiendo “La historia de Sergio”. Leer enhttp://www.aglutinate.org/los-pacientes/

💪🏼💪🏼 ¡¡aGLUT1nate por el Glut1!! 🤗🤗

Las cabras no siempre tiran al monte

Sentenció categóricamente que las cabras siempre tiran al monte. Una intención fallida de ofender(me) o cuestionar(me). Pero no ofende quien quiere, sino quien puede.

Resulta todavía más curioso cuando la expresión viene de alguien que se dedica a la educación, dudando de la capacidad del ser humano para transformarse y reconstruirse. De la metamorfosis de las orugas. Igual que una bonita rosa (al parecer como él), en cualquier momento puede marchitarse, bien puede crecer una margarita en medio de un jardín abandonado, incluso rompiendo el asfalto.

Y así, tan solo me pregunto con qué finalidad va cada día, entonces, al aula. Con qué propósito se da a sus alumnos. Con qué esperanza se propone objetivos en su vida, si nada cambia y al final terminamos todos tirando al monte.

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fotos de @neorrabioso

He de confesar que precisamente porque tengo la seguridad de que no todas tiran al monte, estas pequeñas ovejillas negras son mi debilibidad, mi ojito derecho. Siento predilección por todo lo que aún está por demostrar. Mi apuesta siempre va por quien nadie apostaría un duro. No solo porque es donde reside el verdadero reto de mi oficio, sino porque el instinto siempre ha permitido encontrar en ellas la oportunidad, el valor y la esperanza por esa condición innata que tenemos las cabras (y los humanos) de evolucionar. Pero todo a su debido tiempo, que afortunadamente no todas las semillas florecen a la vez. 

Cabrón,chivato, irasco, cabrito, chivo, cabra loca, oveja negra, descarriada o aquella que tira al monte….son (en manos de un buen pastor) auténticos regalos por descubrir.  Incluso según leyendas, mitologías y constelaciones, algunas de estas cabras no solo tiraron al monte, algunas llegaron al cielo. 

Me siento cómoda con ellas. Conozco bien a mi rebaño porque siempre fui, perdón, sigo siendo una de ellas. Por suerte di con alguien que debió confiar en mí y ver más allá de mi desgana. Aunque hoy no pueda leer esto. 

Que la cabra siempre tira al monte hace referencia a la naturaleza, al instinto, a la actitud innata. Pero hasta las cabras aprenden… así que, en realidad, sería más acertado pensar que uno siempre hace lo que ha aprendido de pequeño, lo que le han enseñado, o lo que está acostumbrado a hacer por el entorno que le ha tocado. Y en ese caso, las ovejas tiran al monte ¿cuándo quieren o cuándo lo necesitan?, ¿de quién sería la culpa de que la cabra tire al monte, de la cabra o del pastor?

Y para ti, que no confías en las cabras y presumes de ser “alguien de ciencias”. En estadística, las ovejas negras son los valores extremos, los datos anómalos. Es el elemento de un grupo que va en dirección distinta o contraria a la del resto del grupo. 

Más conocidos como outliers, es la observación que parece inconsistente con el resto de los valores de la muestra, (siempre según el supuesto modelo probabilístico que debe seguir la norma). Se trata de un dato que lleva la contraria a los demás. Pero lejos de ignorar este dato, deberíamos identificarlo. Averiguar la razón de un valor tan extremo, ya que puede estar señalando algún hallazgo importante y no deberíamos desdeñarlo con rapidez.

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Pero “querida oveja, que te crees de lana blanca”, criada en libertad siguiendo ciclos naturales, según superstición surgida en el Alto Aragón, parece que tener a una oveja negra en el rebaño tiene grandes ventajas: han resultado ser animalillos que crecen conectados a su tierra y, por eso, en plenitud. Protegen como ninguna otra al resto de las ovejas, por lo que aún no siendo especialmente valoradas ni admiradas son necesarias en el rebaño . De hecho se dice que estas ovejas, cuando no tienen ni un pelo blanco (llamadas entonces ovejas “martas”), evitan que caigan rayos al rebaño durante las tormentas y también protegen a las ovejas blancas de que se vuelvan “modorras”, término popular para las que tienen enfermedades relacionadas con el sistema nervioso.

De ahí que las ovejas “martas” fueran consideradas en el pasado como ovejas sagradas a las que no se les podía hacer ningún daño. 

Estas cabritillas feas mías tienen un perfil recto y cuentan con cuernos fuertes. Son más resistente al clima y a las condiciones adversas; suelen necesitar buscarse la vida por lo que aprenden (a base de golpes) a utilizar todos los recursos de la naturaleza y su presencia es importante para la preservación de los campos.

Si ella no está, a ver quién hará de punching. A ver, quién si no, alegrará con su alegría y sus locuras al resto del ganado. A ver quién le da un poco de vidilla al pastor…

Estos alumnos ” difíciles ” son los que más satisfacción reportan, quien mejor recuerdas pasados los años, quien con más cariño te recuerda, quien más gratamente te sorprende en las vueltas de la vida. Así que por favor, desmitifiquen la infancia y apuesten por la diferencia. Y depositen sobre ellos grandes expectativas, que nadie mejor que una oveja negra para cumplirlas con tesón.

Motivos suficientes para que las ovejas negras estemos de suerte. De un tiempo a esta parte, ganaderos (verdaderos amantes de su profesión) están trabajando para renegar de esa connotación negativa de nuestras cualidades diferentes y estamos empezando a convertirnos en oportunidad. Ojalá (por el bien de las cabras perdidas en el monte, pero más por el de la sociedad en general) los maestros lleguemos algún día a hacer lo mismo.

Así que por favor, les ruego literalmente que no me mezclen churras con merinas (ni con manchegas, charolesas, limusinas, Ile de France…), y hagamos por descubrir el valor de las cabras y de velar por la heterogeneidad de los rebaños. No por inclusión o compasión, sino porque cada uno aporta un valor incalculable. La diversidad bien “pastoreada” es una fuente indiscutible de riquezas y talentos.

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Aprendamos a dar valor a la excepcionalidad de un rebaño así como a la importancia de comunicar las buenas expectativas que configuramos a nuestras cabras. No me lleven a las cabras a fracasar continuamente con las profecías cumplidas. Porque las cabras darán lo que su pastor espere de ella.

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Porque debería saber este buen pastor, que es precisamente “el pastor el que hace la lana”, así que quizá tenga más que ver con su arte del pastoreo que con las condiciones de la cabra, por lo que la cabra tire al monte. 

No es una metáfora: seamos cabras por un rato, disfrutemos de la locura de esta vida y tiremos todos juntos de excursión al monte. Allí se respira aire puro. La vida es muy corta para vivir siempre en un vallado.

 …porque esto no va sólo de ovejas, o de cabras …  ¡Cuidado! Habrá que cuidar a las ovejas negras, que últimamente están en peligro de extinción.

Atentamente, una cabra.

Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.

 

“Sabes que algo anda mal cuando sientes cansancio del que no se cura durmiendo”

     Últimamente se percibe alrededor una esfera de tensión mal gestionada. Cada vez son más las personas que sienten una verdadera agonía con su día a día por el entorno laboral, las dificultades económicas, las presiones sociales, las expectativas no alcanzadas, los problemas familiares, las discusiones entre los colegios y las familias, un tráfico caótico, desmotivaciones u otras incertidumbres vitales.

     ¿Cómo es posible que todo esté tan gris?, ¿Qué tendremos que ver nosotros, o nuestra actitud, frente a este descontento tan generalizado?

     Además del evidente mal contagio que sufrimos los seres humanos, algo tiene que ocurrir para no ser capaz de afrontar lo cotidiano con un poco más de serenidad y entusiasmo. Es cuanto menos curioso que cuando contamos con más comodidades que en toda la historia de la humanidad, resulta que más agotado anda todo el mundo. ¿Agotados emocionalmente? Seguir leyendo “Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.”

INDONESIA, EL SÍNDROME DE MONTAIGNE Y OTROS REGALOS.

 

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*Imagen de https://images.app.goo.gl/Yhk2qMNgDtU8wKcB8

Algo se me removió por dentro y me hizo pensar, cuando no fui capaz de responder a la simple pregunta de qué era lo que más me había gustado de este viaje. Una pregunta frecuente que le hago a los niños.  Y qué me ayuda a saber por donde va su pensamiento. Aunque ahora no supiera por donde iba el mío. Seguir leyendo “INDONESIA, EL SÍNDROME DE MONTAIGNE Y OTROS REGALOS.”