El síndrome de Lucio

“La palabra ‘elección‘ es un fraude

mientras la gente elija sólo lo que le han enseñado a elegir” 

Idries Shah

Seguro que mientras leas esto pensarás en lo obvio de esta situación y la poca relevancia que tiene sobre nuestra vida. Pero pregúntate antes de empezar a leer cuantas cosas no haces porque piensas que “no se te da”, cuántas te limitas o te castigas por miedos, complejos o inseguridades aprendidas. Cuantos “NO” has pronunciado a los demás (y a ti mismo) porque en alguna ocasión anterior las cosas no salieron bien.  Seguir leyendo “El síndrome de Lucio”

Aprender de ti

Aprende a mirar lo que ya miraste y trata de ver lo que no viste”

Saturnino De la Torre
Elaborado por Marta J.G.

Intento aprender de ti. A veces para saber lo que sí debe ser. A veces para elegir lo que no quiero más.

El camino ha podido ser largo. Los tropiezos habrán abundado. El dolor nos habrá visitado. Y sin embargo, mírate, aquí seguimos. Más que nunca, “viento en popa, a toda vela”.

Y pienso. El día ha tenido pocas horas y demasiados encargos. Ha sido largo. Cansado. Pero adoro ese cansancio que me ha dado un día que de sobra sé que perdurará ya para siempre en la memoria. La vida te da grandes regalos y a veces los vemos pasar sin darnos cuenta. Pero hoy no.

Podrán pasar vientos y tornados, que ese recuerdo ya será para mí. Incluso cuando tengan que llegar los trapos del olvido. Esa será una de mis suertes. Soy afortunada.

Porque a pesar de todo, en cada momento del día, cada día, recuerdo la suerte de tenerte aquí. Porque te veo sonreír. Porque conozco cada huella que caminas, cada enojo que te afrenta, cada laberinto en tu cabeza. Pero también conozco mejor que nadie la forma en la que hacerte feliz. Y aún así, a pesar de tus cuestas y pendientes, tus quejas y lamentos, sigue siendo una suerte acostarme cada noche sabiendo que, un día más, sigues aquí. Con el valor que tiene precisamente hoy en día.

Intento aprovechar para aprender de ti. Las mañas al fuego, los olores y recetas de toda una vida, los trucos de la abuela, los hilvanes y retales, los recovecos del pasado. Herencia que ya queda por siempre para mí. Intento aprender y agarrar este momento, la forma de hacerlo perdurar cuando ya no estés aquí.

Intento aprovechar para aprender de ti. De la vida. Cada día. Yo que quizá nunca he sido de escarmentar en cabezas ajenas. Aprendiendo a cometer errores y remontar, como en otro tiempo te vi hacerlo a ti. Y agradecer mientras pueda el ejemplo que la vida me pone delante. Para bien o para mal, lo que soy es por culpa o gracias a ti.

Intento aprender, te lo prometo. Y sé que a veces incluso llegas a reconocerte en mí. Aunque nunca lo digas, sabes que a veces es así.

Intento aprender de la vida que estos días, más visible que nunca, corre apresurada sin pedir permiso. Sin pedir perdón. Donde nada tiene valor, más que los que siguen y continúan aquí. Donde un abrazo se convierte en un lujo. Donde tener a tu madre o a tu padre en casa, es el mayor poder.

Yo que camino ya coja de un pie… que sé lo que es perder y despedir, agradezco a la vida las horas, los días, las semanas que me permiten disfrutar de las personas que quiero. La calma para escuchar a mis pequeñas almas sonreír. Para poder sentirme cerca de los miedos que estén por llegar, para consolar las peleas mentales (casi siempre contra nosotros mismos), para abrigar las ansiedades y el frío de las personas que son importantes para mí. Siempre intenté, aprendiendo de ti, de ti, y también de ti, dar a los demás lo mejor de mí misma.

Pero lo que verdaderamente es una suerte es poder decirte todo esto ahora que… todavía estamos a tiempo.

¡Feliz 75 cumpleaños, mamá!

Principitos, rosas y dragones

“…la locura de mi vida es hacer leyenda contigo”

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“Viví así, sólo, sin nadie con quien hablar verdaderamente, hasta que tuve una avería en el desierto, hace seis años. Algo se había roto en mi motor. Y como no tenía conmigo ni canijo ni pasajeros, me dispuse a realizar, solo, una reparación difícil. Era, para mí, cuestión de vida o muerte. Tenía agua apenas para ocho días…”

“…Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo…”

“…Siempre he amado el desierto. Puede uno sentarse sobre un médano de arena. No se ve nada. No se oye nada. Y, sin embargo, algo resplandece en el silencio…”

“…Será necesario que soporte dos o tres orugas si quiero conocer las mariposas; creo que son muy hermosas. Si no ¿quién vendrá a visitarme? Tú estarás muy lejos. En cuanto a las fieras, no las temo: yo tengo mis garras…”

Antoine de Saint- Exupéry. El Principito.

Indicaciones: por favor, abre tu corazón y lee entre líneas para adivinar, un poquito más allá de lo evidente,  tu “cachito” en este texto. Recuerda que “Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Casi en el desierto, pero con la suerte de tanta gente con la que hablar. En un momento existencial de incertidumbre, con sus luces y  algunas sombras, de  rapidísimas subidas y bajadas, donde un día sentimos ganas de llorar y al día siguiente, sin saber ni cómo, conseguimos venirnos arriba, existen personas que hacen de fanal, te protegen y te llenan de una cercanía familiar. Se trata de auténtica pasión por lo que hacemos, pero también pasión por aquellos por quien lo hacemos… y lo que casi siempre olvidamos, pasión por aquellos que lo hacen posible.

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“Pero las semillas son invisibles. Duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre despertarse”… Antoine de Saint- Exupéry. El Principito.

img_6861Así es como despiertas un día con toneladas de sorpresas, momentos especiales y  detalles cargados de significado. Y coincide con el 23 de abril, el Día del Libro, la Diada de Sant Jordi, el Día de Aragón, el Día de la Lengua Inglesa en las Naciones Unidas y mil cosas más, como celebrar San Jorge,  San Adalberto de Praga, San Eulogio, San Gerardo de Toul, San Marolo de Milán, Beato Egidio de Asís, Beata Elena Valentini, Beata María Gabriela Sagheddu,Beata Teresa María de la Cruz Menetti… Felicidades a todos los que celebran su onomástica hoy. Todo en un día que, como cada año, vuelve a estar perfumado de un libro. No cualquier libro. El libro.

El 23 de abril es un día simbólico para la literatura mundial ya que ese día en 1616 fallecieron Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. La fecha coincide, además, con el nacimiento o la muerte de otros autores prominentes como Maurice Druon, Haldor K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla y Manuel Mejía Vallejo. Era una elección natural que la Conferencia General de la UNESCO, celebrada en París en 1995, rindiera un homenaje universal tanto a los libros como a los autores, estableciendo el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como el Premio UNESCO de de literatura infantil y juvenil en pro de la tolerancia.

img_6836Por otra parte, curiosamente Jorge, procedente del griego Georgos, significa ‘el hombre jardinero’. No es casualidad que en Cataluña la tradición manda regalar una rosa y un libro. También este santo se celebra en el Día de Aragón, (aprovecho para enviar un cariñoso abrazo a mis maños favoritos) debido a las apariciones milagrosas que San Jorge realizó en numerosas batallas en las que ayudó a los cristianos a llevarse la victoria. El resto de lo que ha llegado hasta nuestros días son preciosas fábulas y leyendas que se crearon en torno a este día. En occidente, la más popular es la de la historia de San Jorge y el dragón, recogida en La leyenda dorada. En ella se cuenta cómo mató a este ser mitológico para salvar a una princesa.

Una rosa, elemento común que tiene el día de hoy y la historia de nuestro particular libro.  Un libro que me parece auténtica magia, porque aún cuando lo he leído más de un centenar de veces, que a pesar de su corto número de páginas y de que me parezca que conozco sus frases de memoria, cada vez que lo leo de nuevo descubro un nuevo mensaje en sus líneas. Un libro que siempre da respuestas, da igual el momento. Un libro que se entiende diferente si lo lees con un niño o con un adulto. Un libro único. El libro.

“…Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden y las espinas son su defensa…”

“…Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante…”

Antoine de Saint- Exupéry. El Principito.

 

Por lo que entre libros, Jorges, espigas, rosas, fanales, princesas, principitos, asteroides, jardineros y dragones transcurre el día, el tiempo y las leyendas. Rodeada de sueños, pasiones y apasionados soñadores. Soñadores que a veces vienen en forma de profesores y de alumnos. Tremendamente orgullosa de ellos (de mis compis y de mis principitos), de sus rosas y hasta de mis feroces dragones. Ellos lo saben. Procuro no perder la oportunidad para decirlo.  “Estar con” ellos y “ser de” ellos.

Tal como son, como el fanal que cuida de la rosa del principito, del dragón que protege el castillo de la princesa. La rosa que alegra los días, como el regalo con el que nos sorprendieron esta mañana por el Día del Libro.

“Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer”

 

*Precioso trabajo elaborado por Anwar (el más leal amigo del Principito), Batis, Tere, Sandra, Mónica y los alumnos de 1º de ESO,  para celebrar el día del libro.

Así es como la tradición hoy cambia, para convertir a las princesas de la diada de Sant Jordi en Principitos. Al dragón, en el mejor amigo, aquel que espanta los miedos, quien arrasa lo malo a fuego. Una rosa que llega al alba para despertar ilusiones. Para recordar que siempre hay leyendas por crear. Que las espinas no siempre duelen. Y lágrimas de alegría que limpian confusiones, dando paso a todo lo que está por llegar. Nuevas aventuras por vivir… hasta el 23 de abril del año que viene. Celebres lo que celebres hoy, ¡feliz día, feliz vida!

“Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo”

Antoine de Saint- Exupéry. El Principito.

Pd: Gracias a Anwar, Daniel, Mar, Iago, Rocío, Lucía, Aitana, Luis, Ale, Marta, Pablo, Carlos, Laura y a los alumnos de 1º de ESO.

El consuelo de las tontas

“Cuando estamos en contacto con nuestra humanidad en común, recordamos que los sentimientos de insuficiencia y decepción son compartidos por todos. Esto es lo que distingue la compasión hacia uno mismo con la lástima. Mientras que la lástima dice “pobre yo”, la compasión hacia nosotros mismos nos recuerda que todos sufrimos y nos ofrece confort porque todos somos humanos. El dolor que siento en momentos difíciles es el mismo dolor que tú sientes en momentos difíciles. Los disparadores son distintos, las circunstancias son distintas, el nivel del dolor es distinto, pero el proceso es el mismo. No siempre puedes obtener lo que quieres. Esto es verdad para todos”

Kristin Neff,

La expresión “Two in distress makes sorrow less” (dos en apuros hacen que la pena sea menor) se dice con un sentido de alivio al descubrir que no somos los únicos que pasamos por una adversidad; no porque los problemas mejoren, sino por cierto sentimiento de tranquilidad que parece acompañar a esta comparación. Una parte del efecto terapéutico de los grupos de autoayuda tiene que ver con esto.

Varios dichos populares hacen alusión a esta sensación. “Desgracia compartida, menos sentida” son palabras que apuestan por el sentimiento reconfortante.  

En alemán encontramos el término “Schadenfreude” para describir esa especie de “júbilo” que ocurre con los infortunios del vecino.

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La espera y la esperanza

“Nunca dejes de tener esperanza, todos los días ocurren milagros”

Llevaba años esperando a tener ese papel en la mano, esa evidencia, la certeza. No recordaba cuánto tiempo lo había estado deseando. Se había imaginado de mil formas distintas, pero en su imaginación no había cabido nunca tanta alegría como la que había sentido al tenerla en su mano.

Nada quiso ser igual a partir de ese momento. El miedo se había disipado, tanto como si no hubiese formado nunca parte de su vida.

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Molinos y batallas

Mientras espero en la puerta de embarque de un vuelo eternamente retrasado lo observo sentado en el suelo, derrotado pero sonriente, acompañando a su “dama” mientras ella carga su móvil en el único enchufe de todo el aeropuerto.

Su cara me sugiere que el cansancio, la fiebre y el exceso de medicación se han apoderado de ella y no sabe si lo que ocurre en esa terminal es real o acaso lo imagina. Quién sabe si apenas es solo un vago recuerdo de algo que una vez sucedió.

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Terapeuta vital

“Y si un día no tienes ganas de hablar con nadie, llámame… estaremos en silencio.”

Gabriel García Márquez

Es curioso cuánto podemos aprender de un niño. De él todavía más.

Llegó para colmar de felicidad a unos padres que lo deseaban con todas sus fuerzas. Que lo hicieron todo para acogerte.

Pero también llegó para enseñarnos como el amor puede sanarnos. Para comprobar como un auténtico aluvión de cariño, protección y amparo pueden enderezar la misma vida. Para recordarnos que aunque uno parta en desventaja en el inicio de la vida, llegan oportunidades para reconstruirnos de cero. Llegó para demostrar que el amor de verdad todo lo puede. Absolutamente todo, por muy feas que se pongan las cosas. Porque el amor es así, está por encima de todo. Seguir leyendo “Terapeuta vital”

Alvin, dichosa ardilla

Alvin es una ardilla que llegó a su casa hace ya unos cuantos años para hacerle compañía en un momento difícil de su vida. Un animalillo sin mucha importancia que transitaba por la vida en un barquito de papel, con los peligros, debilidades, alegrías y aventuras que eso conlleva. Aunque a pesar de eso conseguía llegar a puerto. Incluso, a veces, a buen puerto. Seguir leyendo “Alvin, dichosa ardilla”

Nostalgias y anhelos

 

-¿Qué tenéis en contra de la nostalgia?
-Es la única distracción posible para quien no cree en el futuro.
 (La grande bellezza)


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“El pasado no sólo es un país extraño,

sino que es uno del cual todos estamos exiliados. 

Y al igual que en todos los exilios, a veces añoramos volver. 

Ese anhelo se llama nostalgia”

A veces añoranza, morriña, “mal de la tierra”, o a veces “pasión de ánimo”. Más allá de la connotación romántica o sentimental que confiere, lo curioso es que la nostalgia no la inventó un poeta, sino un médico. Fue en 1688, Johannes Hofer sacaba a luz este término en la presentación de su tesis preliminar en la Universidad de Basilea, en la que explicaba el comportamiento de algunos hombres de la Guardia Suiza destinados lejos de casa, quienes echaban de menos su tierra sintiendo melancolía. Pero que estando de vuelta se recuperaban rápidamente, sintiéndose felices.

Aunque a Hofer se le atribuye el nombre de nostalgia, ya existía ese concepto con otro nombre. Durante la Guerra de los Treinta Años, al menos seis soldados fueron dados de baja del ejército español de Flandes con el “mal de corazón”. Pero pronto se dieron cuenta que también estaban predispuestos a la nostalgia los niños que perdían a sus madres, los jóvenes, las mujeres y los hombres. Al parecer, casi cualquier cosa bajo el sol podría causar nostalgia; especialmente el amor feliz.

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INDONESIA, EL SÍNDROME DE MONTAIGNE Y OTROS REGALOS.

 

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*Imagen de https://images.app.goo.gl/Yhk2qMNgDtU8wKcB8

Algo se me removió por dentro y me hizo pensar, cuando no fui capaz de responder a la simple pregunta de qué era lo que más me había gustado de este viaje. Una pregunta frecuente que le hago a los niños.  Y qué me ayuda a saber por donde va su pensamiento. Aunque ahora no supiera por donde iba el mío. Seguir leyendo “INDONESIA, EL SÍNDROME DE MONTAIGNE Y OTROS REGALOS.”