Sisu

Tiempos estimado de lectura: 3minutos. 575 palabras.

“-Paciencia, pequeña saltamontes-dijo Maia-.Las cosas buenas les llegan a aquellos que saben esperar.

-Siempre creí que era “las cosas buenas les llegan a aquellos que hacen la ola”-dijo Simón-. No me extraña que haya estado confundido toda mi vida.”

Kung Fu

6 años ya. Parece algo de locos…

¿En qué momento me convenció para algo así? Lo que al principio me generaba auténtico pánico, ahora se ha convertido en remanso. En hoguera. En remero.

Y vuelvo al comienzo. Recuerdo el lugar y el momento. La luz. El sillón. El abismo. El miedo. Y decidí que la primera, mi primera vez, sería la inspiración.

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Aprendiendo a ser feliz. Querofobia III

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos. 593 palabras.

Recuerda siempre esto: Tú me enseñaste a ser feliz. Y no podemos enseñar lo que no sabemos. Así que en algún rincón de ti, aguarda la fuerza para serlo, cuando se esté preparado.

Se había ganado a pulso la fama de ser la persona más persistente (a ratos, incluso la más obstinada) cuando tenía una meta en la cabeza. Por más difícil que las cosas se pusieran, por mas que el cansancio, la falta de sueño o la escasez de esperanza tocarán a su puerta, seguía contra viento y marea. Se resistía a tirar la toalla porque creía firmemente que era capaz de aprender (y de hacerle aprender) a ser feliz. Y era eso, más que cualquier otra cosa, lo que le hacía perder la cabeza por ella.

Lo más sencillo era desistir, retirarse. Abandonar. Invertir todo esfuerzo y dedicación en otra meta. Y lo hizo. Pero como quien planta semillas, vio su insistencia germinar. Se había obrado otro pequeño milagro. Porque lo más difícil para cambiar el miedo a ser felices, es reconocer que lo sentimos. Y otra vez, como si fuese magia, cayó del cielo sin pedirlo.

Como cada mañana, desde que abría la persiana se fijó en la luz de un sol esplendoroso. Esa sensación de abrir un ojo con el primer café de la mañana que no deja lugar a la duda. Se regocijó en el silencio que dan las horas en las que los seres humanos duermen.

Sintió la calma de estar donde debía estar, porque aunque aún no había llegado su destino, parecía tener claro a dónde quería dirigirse. Y eso le daba paz, porque durante años descifrar esa ecuación le pareció lo más complicado. Ya tenía el error repetido. Lo había encontrado. Y no era un mal comienzo.

Llegados a esa conclusión, decidió darse una tregua y se la pidió también a ella. Porque no sabia pedirse las cosas a sí misma. Así que se atrevió a pedirle que, al menos por esta vez, lo hiciera por ella. Le pidió que fijara toda su atención en todo lo que tenía, en lugar de en lo poco que le faltaba.

Que diera las gracias por tener alguna pequeña incertidumbre que la mantuviera alerta y entretenida. De lo contrario, todo sería sumamente aburrido. Y lo que es peor, a falta de uno, su mente se empeñaría en imaginarse algún drama desproporcionado.

Le pidió que, incluso teniendo la sensación de que no todo estaba bajo control, se recordara a sí misma la plenitud que estaba viviendo al poder con todo aquello.

Que se repitiera cien veces, si era necesario, cuántos motivos tenía para darle las gracias a la vida, en lugar de hacer listados de todo lo que había salido mal en el pasado; y lo que era aún peor, de todo lo que podría “ imaginariamente” pasar en el futuro. Que es como dolerte una herida que aún no te has hecho.

Quizás no conseguiría (de momento) sanar sus cicatrices del pasado, pero intentaría que no sangraran las heridas que no existen.

Nunca se puede saber

Lo que va a ocurrir mañana

Salvo que al fin de semana

Sigue un lunes otra vez.

Esta noche hay rock and roll vecino

Pero ha empezado a llover

Los del grupo ya estan en camino, eh

Y no sabemos que hacer

No esperes hoy las tormentas de ayer

No duran siempre las penas de este infierno

Y aunque la luz del cielo no es eterno

Hasta mañana no vuelve a llover

Fragmento letra “A cara o cruz” . Radio Futura

Atentamente, la pertinaz.

La EBAU y no morir en el intento I: Dormir

En plena cuenta atrás para la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), después de valorar los resultados finales, toca continuar en esa lucha que aparenta ser la más decisiva de nuestra vida. Pero nada más lejos de la realidad. Es solo un entrenamiento de lo que será la vida en el futuro.

Pero ya que vamos a afrontarlo, hagámoslo bien. Y aunque suene raro, empecemos por el descanso.

Regla N-1 del estudiante eficaz: Dormir bien.

«Dormir es la cadena de oro que une salud y cuerpo». Thomas Dekker-

Tener un buen día, estar de buen humor, l creatividad, la inspiración, la energía, la salud…Todo empieza por dormir bien. Suena a tópico. Pero lo más importante a tener en cuenta para que nuestro cuerpo, y en este caso, nuestro cerebro trabaje a pleno rendimiento.

Dormir es una función vital básica, esencial y necesaria para “recargar” la energía gastada durante el día. La falta de sueño continuada puede llegar a tener efectos perjudiciales sobre nuestro organismo a nivel físico, emocional y mental. Y afecta en gran medida a nuestra capacidad cognitiva.

Aunque nos parezca perder el tiempo por considerarse un periodo de inactividad, nos sorprendería la importancia que el sueño tiene en el estudio y el aprendizaje. Acapara la forma correcta de asimilar adecuadamente lo aprendido a largo plazo porque mientras dormimos suceden procesos fundamentales para nuestro correcto funcionamiento de las funciones ejecutivas. Y aquí la cuestión: cuando debemos repasar mucha cantidad de materia la memoria a largo plazo y la organización de la información es imprescindible.

El cerebro estructura la información registrada durante el día. Ayuda a limpiar la memoria a corto plazo para dejar espacio libre para más información. Además mejora la capacidad de atención, de creatividad y de organización de la información.

Dormir ayuda a recordar y asimilar mejor lo estudiado durante esta largas jornadas de estudio. Pero además, la otra clave importante es que tener un sueño reparador el día previo a las pruebas es fundamental porque estar descansado mejora nuestra capacidad en la toma de decisiones, las habilidades cognitivas verbales, espaciales, de razonamiento y numéricas; esencial de cara a afrontar un examen de esta categoría.

Muchos estudios sobre el tema han demostrado que durante las horas de sueño se crea un mayor número de conexiones neuronales. Por este motivo, a la hora de realizar una actividad cerebral intensa, somos más eficaces tras un sueño reparador.

Así que cuida con mimo la higiene del sueño, para un correcto descanso del cuerpo y la mente dedicándole entre 8 y 10 horas.

Evita los alimentos pesados, realizando cenas ligueras.

Intenta, dentro de lo posible, mantener una rutina a la hora de ir a la cama, con horarios regulares para no alterar el ciclo de sueño. Haciendo los mismos pasos siempre en un mismo orden y a una hora similar. Ya que esa rutina, a priori absurda, hará que tu cuerpo la entienda como la preparación al sueño. Lo que influirá en el ritmo circadiano y mandará al cerebro la indicación de generar melatonina de forma natural, para inducir el sueño.

Evita tomar cafeína, teina, taurina o bebidas estimulantes. Las infusiones relajantes y bebidas calientes, como la leche, suelen ejercer un efecto relajante, lo que predispone al cuerpo a ese mismo mensaje de preparación al sueño y generación de melatonina de forma natural.

Lo mismo ocurre con una buena ducha caliente, ya que relaja nuestros músculos y libera tensiones acumuladas a lo largo del día.

Evita hacer siestas muy largas. Sin embargo una siesta corta (de 20 o 30 minutos) puede aumentar los niveles de energía para estudiar durante la tarde.

Presta atención al lugar donde duermes, cuidando la temperatura en la habitación, que no haya ruido ambiental y el nivel de oscuridad sea el mayor posible. Ya que todo esto está relacionados con los ritmos circadianos tan importantes en el sueño. En caso de existir ruido a tu alrededor, infórmate sobre aplicaciones que generan “ruido blanco”.

Pero si hay una recomendación importante a tener en cuenta es que durante épocas intensas de estudio como estas, se deben dejar al margen todo tipo de pantallas y dispositivos electrónicos en la hora previa al sueño. Especialmente el día anterior a las pruebas y exámenes.

¡Dulces sueños !!! Descansa que mañana nos espera una apasionante jornada de estudio para dar lo mejor de ti.

¡Mucho ánimo!

Resultados finales y otras evaluaciones

Sin saber lo que decía el papel, porque nada de lo que venga ahí escrito me importa “lo suficiente”, quise felicitarte por tu trabajo, por tus ganas, por tu esfuerzo, por querer hacerlo bien a pesar de la pereza, la desgana o las dificultades. Especialmente por el coraje para superar dificultades cuando apenas estás empezando a aprender cómo es la vida.

Nunca jamás voy a compararte con el grupo, ni con la media, ni con hermanos, ni con amigos, ni con nadie… porque hace muchos años aprendí que tú, como cada uno de nosotros, eres único. Y lo que es único no puede ser comparable. Y quien intente hacerlo es porque no conoce el valor de lo genuino y único.

Por si no te lo digo lo suficiente, me siento orgullosa de ti, siempre, hagas lo que hagas. Te quiero aún cuando no compartimos opinión, o cuando alguno de nosotros dos se equivoca. Y de eso se trata: reclama siempre tu derecho a equivocarte cuando lo estés intentando. Que ninguna opinión o juicio de valor te detenga. Guardemos siempre las energías para todo aquello que nos oriente a convertirnos en alguien mejor.

Que tu objetivo nunca sea alcanzar o superar a las demás. Que siempre sea superarte a ti mismo. Incluso, cuando lo creas oportuno, reclama tu derecho a no ser perfecto. No tienes la obligación de ser lo que no quieres ser o lo que los demás esperan que sea. Defiende tu criterio. Escucha, reflexiona, cuestiona. Pero defiende tu criterio (pese a todo) si lo tienes claro…

Haz autocrítica, pero valora y respeta siempre tus talentos, tus principios. Recuerda que son únicos, tuyos y especiales. Así como único es tu ritmo para aprender lo que esté por venir. Respétalo, pero dedícate tiempo.

Me gusta verte crecer, me gusta verte cambiar, me gusta como te tomas la vida. Como aprendes. Te he visto caer y levantarte. Te he visto llorar y seguir. Conozco lo mejor y lo peor de ti y es por eso que me encantas. No puedo sentirme más orgullosa de ti.

Pero ten presente que todo eso nunca aparece en ningún papel. Y casi nadie se acuerda de decirlo en voz alta. Tan obvio parece que pasa sin importancia. Tan poca importancia que muchas veces puede ocurrir que ni tú mismo te enteres, porque nadie te lo dice. Y sé que necesitas oírlo para convencerte. Porque estás aprendiendo y te da seguridad escucharlo.

Espero estar siempre ahí para poder recordártelo cuando te surja la duda.

Ojalá consigamos convencernos algún día de que lo importante en la vida es el intento. Que el valor está en el proceso, en lo que nos proponemos, en las veces que volvemos a intentarlo ( cuando las cosas no salen a la primera). Porque ese talante en el proceso (que sí nos define) es lo único que dependerá de ti. Algún día aprenderás que los resultados finales, el éxito o la medalla a veces dependen de muchas más cosas. Así que no te centres en los resultados. Pon el horizonte donde quieras llegar, márcate tus propios objetivos y no dejes que nadie te detenga.

Así lo celebramos antes de saber las notas, porque en la vida nunca se obtiene tanto del resultado como de la satisfacción personal del proceso, de intentarlo, de sentir que se está alcanzando. El reconocimiento propio del esfuerzo dura más que el reconocimiento ajeno. Es el que nos hace perseverar.

Así que olvida el papel aunque te lluevan muchos sobresalientes. Ese papel no definirá jamás, en ningún sentido, ni quién eres, ni siquiera tu trabajo. Ni siquiera tu mérito. Ni de qué eres capaz.

Los méritos son tan abstractos que de momento, es imposible materializarlos en un papel. Conozco manos que trabajaron incansables y tardaron años en llegar al “suficiente”; y conozco notables y sobresalientes que no tienen ni una lágrima de esfuerzo detrás.

Una palabra no puede resumir un año entero de experiencias y evolución. Ese boletín no sabe de los verdaderos méritos. Esa palabra no lleva el peso de las dificultades que han llegado en el camino.

Ojalá llegue el día en que nos saquen a todos de un saco que nos compara, que nos etiqueta con un número, que nos mide a todos por igual.

Ojalá pueda vivir el día en que seamos capaces de escribir en ese papel lo que, de verdad, si has logrado, cómo lo has logrado y en qué te has superado. En lugar de ponerle un número que nos convierta en apto o no apto y te recuerde continuamente lo que todavía te queda por alcanzar. Siempre debe haber algo por alcanzar y un objetivo que proponerse. El sobresaliente en la vida real pocas veces existe. El resto de veces puede convertirse en humo.

Ojalá llegue el día en que no necesitemos presumir por las notas, como si eso nos hiciera mejores alumnos, mejores profesores o mejores padres. Ojalá caigamos en la cuenta de valorar lo que de verdad importa.

Que no sirva como oportunidad para enseñarles ya desde bien pequeños que podemos estar por encima de otros, o que no soy lo “suficiente”mente bueno como para llegar a la media.

Sueño con el día en que nos importe más qué estamos enseñado, qué clase de personas estamos modelando o qué sociedad estamos fomentando…

Y no es que quiera quitarle valor a tus sobresalientes. Ni que dejes de trabajar para lograrlos. Lo que quiero es que no pierdas de vista lo importante, aún cuando los tengas.

Sé que mi sueño es muy grande. Pero a pesar de que muchos digan que es imposible. Mírame. Aquí sigo soñando.

Y sueño con que mientras ese día llega, cada vez tengamos más sentido común para no darle a ese boletín más importancia de la tiene. Hasta entonces, me conformo con que tú me creas.

Pero incluso si no me crees, yo seguiré creyendo en ti.

El pacto de Alicia

“—¿Pero tú me amas?— Preguntó Alicia.

—¡No, no te amo!— Respondió el Conejo Blanco.

Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.

—¿Lo ves?— Dijo el Conejo Blanco.
Ahora te estarás preguntando qué te hace tan imperfecta, qué has hecho mal para que no consiga amarte al menos un poco.

Y es por eso mismo que no puedo amarte.

No siempre te amarán Alicia, habrá días en los cuales estarán cansados, enojados con la vida, con la cabeza en las nubes y te lastimarán.

Porque la gente es así, siempre acaba pisoteando los sentimientos de los demás, a veces por descuido, incomprensiones o conflictos con sí mismos.

Y si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de amor propio y felicidad alrededor de tu corazón, los débiles dardos de la gente se harán letales y te destruirán.

La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo : “¡Evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma!”—

Por eso Alicia no, no te amo.”

Extraído del libro “Alicia en el país de las maravillas”

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Nada… en lontananza.

“Nada se va hasta que nos haya enseñado lo que necesitamos saber” -Pema Chödrön-

En cada historia hablaba de todos, aunque en todas ellas, sin saberlo, incluía un poco de mí. Porque a fin de cuentas yo no tengo nada.

A estas alturas no hay riquezas, ni posesiones, ni cargas materiales. No hay poder, ni aspiraciones, ni excentricidades. Ni siquiera hay maldad, ni rencor, ni venganza, ni oscuridades. Por no tener, ya no hay ni miedo, ni incertidumbre, ni malos recuerdos o lamentaciones. Tampoco mala conciencia, ni despropósitos desordenados, ni más penitencias. Ni amargas sensaciones.

Nada. He aprendido (por fin) y ya no queda nada.He soltado todo lo que me ataba. En un golpe inesperado me he desprendido de todos los apegos que cargaba. Me caí de todos los prejuicios que me arrastraban. Incluso regalé por el camino todas las prisas que me agobiaban. Insistí y renuncie a las inseguridades que me quebraban.

Llevo media vida buscando algo, sin saber lo que quería. Algunos largos años esperando a alguien, sin creer lo que decía. Sintiendo que allá a lo lejos, en lontananza, quedaría algo que sentir, agarrando con fuerza incluso lo que no quería vivir.

No hay nada peor que aferrarse a lo que no queremos, por miedo a no tener nada. Cuando de todas maneras, tampoco es mucho más que nada, porque nada a medias nos va a llenar.

Y en medio de una elección que no conseguía tener clara, cuando sentía que era incapaz de ser valiente, decidí lo más difícil, no decidir nada.

Fue entonces, justo antes de saltar, aun sin nada de valor, solté todo lo que no quería; y al mismo tiempo renuncié sin más disculpas a todo lo que no sería para mí.

Finalmente saboreé la nada. Entonces encontré la calma, el placer de lo bien hecho y el sueño profundo en la almohada. Y cuando sentía el silencio del vacío, supe que era todo lo que yo necesitaba: nada.

Las cabras no siempre tiran al monte

Sentenció categóricamente que las cabras siempre tiran al monte. Una intención fallida de ofender(me) o cuestionar(me). Pero no ofende quien quiere, sino quien puede.

Resulta todavía más curioso cuando la expresión viene de alguien que se dedica a la educación, dudando de la capacidad del ser humano para transformarse y reconstruirse. De la metamorfosis de las orugas. Igual que una bonita rosa (al parecer como él), en cualquier momento puede marchitarse, bien puede crecer una margarita en medio de un jardín abandonado, incluso rompiendo el asfalto.

Y así, tan solo me pregunto con qué finalidad va cada día, entonces, al aula. Con qué propósito se da a sus alumnos. Con qué esperanza se propone objetivos en su vida, si nada cambia y al final terminamos todos tirando al monte.

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fotos de @neorrabioso

He de confesar que precisamente porque tengo la seguridad de que no todas tiran al monte, estas pequeñas ovejillas negras son mi debilibidad, mi ojito derecho. Siento predilección por todo lo que aún está por demostrar. Mi apuesta siempre va por quien nadie apostaría un duro. No solo porque es donde reside el verdadero reto de mi oficio, sino porque el instinto siempre ha permitido encontrar en ellas la oportunidad, el valor y la esperanza por esa condición innata que tenemos las cabras (y los humanos) de evolucionar. Pero todo a su debido tiempo, que afortunadamente no todas las semillas florecen a la vez. 

Cabrón,chivato, irasco, cabrito, chivo, cabra loca, oveja negra, descarriada o aquella que tira al monte….son (en manos de un buen pastor) auténticos regalos por descubrir.  Incluso según leyendas, mitologías y constelaciones, algunas de estas cabras no solo tiraron al monte, algunas llegaron al cielo. 

Me siento cómoda con ellas. Conozco bien a mi rebaño porque siempre fui, perdón, sigo siendo una de ellas. Por suerte di con alguien que debió confiar en mí y ver más allá de mi desgana. Aunque hoy no pueda leer esto. 

Que la cabra siempre tira al monte hace referencia a la naturaleza, al instinto, a la actitud innata. Pero hasta las cabras aprenden… así que, en realidad, sería más acertado pensar que uno siempre hace lo que ha aprendido de pequeño, lo que le han enseñado, o lo que está acostumbrado a hacer por el entorno que le ha tocado. Y en ese caso, las ovejas tiran al monte ¿cuándo quieren o cuándo lo necesitan?, ¿de quién sería la culpa de que la cabra tire al monte, de la cabra o del pastor?

Y para ti, que no confías en las cabras y presumes de ser “alguien de ciencias”. En estadística, las ovejas negras son los valores extremos, los datos anómalos. Es el elemento de un grupo que va en dirección distinta o contraria a la del resto del grupo. 

Más conocidos como outliers, es la observación que parece inconsistente con el resto de los valores de la muestra, (siempre según el supuesto modelo probabilístico que debe seguir la norma). Se trata de un dato que lleva la contraria a los demás. Pero lejos de ignorar este dato, deberíamos identificarlo. Averiguar la razón de un valor tan extremo, ya que puede estar señalando algún hallazgo importante y no deberíamos desdeñarlo con rapidez.

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Pero “querida oveja, que te crees de lana blanca”, criada en libertad siguiendo ciclos naturales, según superstición surgida en el Alto Aragón, parece que tener a una oveja negra en el rebaño tiene grandes ventajas: han resultado ser animalillos que crecen conectados a su tierra y, por eso, en plenitud. Protegen como ninguna otra al resto de las ovejas, por lo que aún no siendo especialmente valoradas ni admiradas son necesarias en el rebaño . De hecho se dice que estas ovejas, cuando no tienen ni un pelo blanco (llamadas entonces ovejas “martas”), evitan que caigan rayos al rebaño durante las tormentas y también protegen a las ovejas blancas de que se vuelvan “modorras”, término popular para las que tienen enfermedades relacionadas con el sistema nervioso.

De ahí que las ovejas “martas” fueran consideradas en el pasado como ovejas sagradas a las que no se les podía hacer ningún daño. 

Estas cabritillas feas mías tienen un perfil recto y cuentan con cuernos fuertes. Son más resistente al clima y a las condiciones adversas; suelen necesitar buscarse la vida por lo que aprenden (a base de golpes) a utilizar todos los recursos de la naturaleza y su presencia es importante para la preservación de los campos.

Si ella no está, a ver quién hará de punching. A ver, quién si no, alegrará con su alegría y sus locuras al resto del ganado. A ver quién le da un poco de vidilla al pastor…

Estos alumnos ” difíciles ” son los que más satisfacción reportan, quien mejor recuerdas pasados los años, quien con más cariño te recuerda, quien más gratamente te sorprende en las vueltas de la vida. Así que por favor, desmitifiquen la infancia y apuesten por la diferencia. Y depositen sobre ellos grandes expectativas, que nadie mejor que una oveja negra para cumplirlas con tesón.

Motivos suficientes para que las ovejas negras estemos de suerte. De un tiempo a esta parte, ganaderos (verdaderos amantes de su profesión) están trabajando para renegar de esa connotación negativa de nuestras cualidades diferentes y estamos empezando a convertirnos en oportunidad. Ojalá (por el bien de las cabras perdidas en el monte, pero más por el de la sociedad en general) los maestros lleguemos algún día a hacer lo mismo.

Así que por favor, les ruego literalmente que no me mezclen churras con merinas (ni con manchegas, charolesas, limusinas, Ile de France…), y hagamos por descubrir el valor de las cabras y de velar por la heterogeneidad de los rebaños. No por inclusión o compasión, sino porque cada uno aporta un valor incalculable. La diversidad bien “pastoreada” es una fuente indiscutible de riquezas y talentos.

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Aprendamos a dar valor a la excepcionalidad de un rebaño así como a la importancia de comunicar las buenas expectativas que configuramos a nuestras cabras. No me lleven a las cabras a fracasar continuamente con las profecías cumplidas. Porque las cabras darán lo que su pastor espere de ella.

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Porque debería saber este buen pastor, que es precisamente “el pastor el que hace la lana”, así que quizá tenga más que ver con su arte del pastoreo que con las condiciones de la cabra, por lo que la cabra tire al monte. 

No es una metáfora: seamos cabras por un rato, disfrutemos de la locura de esta vida y tiremos todos juntos de excursión al monte. Allí se respira aire puro. La vida es muy corta para vivir siempre en un vallado.

 …porque esto no va sólo de ovejas, o de cabras …  ¡Cuidado! Habrá que cuidar a las ovejas negras, que últimamente están en peligro de extinción.

Atentamente, una cabra.

Terapeuta vital

“Y si un día no tienes ganas de hablar con nadie, llámame… estaremos en silencio.”

Gabriel García Márquez

Es curioso cuánto podemos aprender de un niño. De él todavía más.

Llegó para colmar de felicidad a unos padres que lo deseaban con todas sus fuerzas. Que lo hicieron todo para acogerte.

Pero también llegó para enseñarnos como el amor puede sanarnos. Para comprobar como un auténtico aluvión de cariño, protección y amparo pueden enderezar la misma vida. Para recordarnos que aunque uno parta en desventaja en el inicio de la vida, llegan oportunidades para reconstruirnos de cero. Llegó para demostrar que el amor de verdad todo lo puede. Absolutamente todo, por muy feas que se pongan las cosas. Porque el amor es así, está por encima de todo. Seguir leyendo “Terapeuta vital”

Nostalgias y anhelos

 

-¿Qué tenéis en contra de la nostalgia?
-Es la única distracción posible para quien no cree en el futuro.
 (La grande bellezza)


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“El pasado no sólo es un país extraño,

sino que es uno del cual todos estamos exiliados. 

Y al igual que en todos los exilios, a veces añoramos volver. 

Ese anhelo se llama nostalgia”

A veces añoranza, morriña, “mal de la tierra”, o a veces “pasión de ánimo”. Más allá de la connotación romántica o sentimental que confiere, lo curioso es que la nostalgia no la inventó un poeta, sino un médico. Fue en 1688, Johannes Hofer sacaba a luz este término en la presentación de su tesis preliminar en la Universidad de Basilea, en la que explicaba el comportamiento de algunos hombres de la Guardia Suiza destinados lejos de casa, quienes echaban de menos su tierra sintiendo melancolía. Pero que estando de vuelta se recuperaban rápidamente, sintiéndose felices.

Aunque a Hofer se le atribuye el nombre de nostalgia, ya existía ese concepto con otro nombre. Durante la Guerra de los Treinta Años, al menos seis soldados fueron dados de baja del ejército español de Flandes con el “mal de corazón”. Pero pronto se dieron cuenta que también estaban predispuestos a la nostalgia los niños que perdían a sus madres, los jóvenes, las mujeres y los hombres. Al parecer, casi cualquier cosa bajo el sol podría causar nostalgia; especialmente el amor feliz.

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Con el viento del este..

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

Reinhold Niebuhr

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-No te irás nunca, ¿verdad?.

– Me quedaré hasta que cambie el viento.

-Mary Poppins-

Veo a mi alrededor cambios y más cambios. Míos y ajenos. Como si llegaran con el viento. Debe de ser el viento del este. Personas que me importan esforzándose por sobrevivir a los cambios, intentando no morir en el intento, con la esperanza de que pronto todo deje de doler. Valoro mucho sus esfuerzos, y la valentía que demuestran. No es nada fácil mantener la actitud cuando las cosas no van bien. Y sin embargo, lo están haciendo.

Mientras, procuro también escuchar en silencio y observar con mucha atención las sensaciones, con la esperanza de ver pronto el ArcoIris como Judy Garland en “Somewhere over the rainbow” (El Mago de Oz)

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Hace seis años alguien me dijo que era mágico ver un doble Arcoiris. Que pasarían tantos años en volver a ocurrir, que probablemente nunca más lo vería. Parece que me mintió, pero nunca se lo dije. Yo quería seguir pensando que era algo mágico. Aunque en el fondo puede que sea una afortunada, al poder observar un fenómeno tan mágico en dos ocasiones.

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Continuemos. Bajo el seudónimo de P. L. Travers, la australiana selló en ocho tomos las aventuras de una institutriz que volaba en paraguas. Cuando cambia el viento de dirección, Mary Poppins sabe y siente que debe irse así que no demora la decisión: Coge la bolsa, abre el paraguas y se va. Sí, tal cual. Mary sigue su camino, sin ataduras del pasado, de personas, de lugares, de cosas… Con su marcha, empieza una nueva etapa, nuevos aires, nuevos Arcoiris. Tiempos de cambio. 

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Parece que cambiar no nos tendría que suponer ninguna dificultad; de hecho es algo inherente al concepto de crecimiento. Algunos lo llaman cambio, otros progreso e incluso hay quienes le llaman evolución.

Pero la realidad es que, en general, cualquier cambio supone una renuncia o pérdida inevitable, lo que produce incertidumbre; y esta incertidumbre genera miedo, al menos al principio, hasta que poco a poco nos vamos adaptando a la nueva situación.

Obviamente hay distintos tipos de cambio.

Los “cambios en pendiente”, o pequeñas transformaciones que se producen de manera gradual y de forma imperceptible. Ocurren de manera natural y son los cambios que uno no detecta. Por sí mismo no producen ningún efecto negativo.

Sin embargo, “los cambios en escalón” se producen en un corto período de tiempo y de forma más intensa. Las modificaciones nos parecen a priori muy bruscas y es fácilmente  reconocible un antes y un después. Los cambios en escalón ocurren a veces de manera programada y podemos preverlos; pero otras, nos pillan desprevenidos y nos golpean.  Los más complicados son los cambios inevitables. Ya que todo intento de detenerlo, retrasarlo o negarlo solo producirá más dolor. Pero a pesar de eso, tratamos de resistirnos.

A veces nuestra propia naturaleza, nuestros miedos e inseguridades nos pueden llevar a desear retrasar el cambio, disminuirlo o deshacerlo… hacer todo lo posible para que las cosas permanezcan igual. Pero si el cambio ha de llegar, es importante saber cómo manejarlo. Y para eso es recomendable reconocer las fases para afrontar los cambios en escalón que se nos resisten. Fases de un ciclo emocional de resistencia al cambio personal:

1. Etapa de impacto o choque: Es la más emocional y la que presenta mayor resistencia o parálisis. Se percibe una sensación de confusión, bloqueo, miedo. Suelen aparecer fuertes sentimientos de pérdida e idealización. La inseguridad percibida genera conductas de resistencia y boicot. Se puede llegar a sufrir ansiedad así como otras reacciones físicas. Pero recomiendo vivirla con toda la intensidad que se pueda, porque será la que te preparará para lo que está por venir.

2. Etapa de negación: tratamos de cerrar los ojos ante la realidad y ante cualquier evidencia de que la transformación es necesaria y está ocurriendo. Seguimos actuando como si nada hubiera pasado, con la ingenua pretensión de que la necesidad de cambiar desaparezca, tratando de aferrarnos a las rutinas cotidianas.

3. Etapa de la ira: Cuando la evidencia mande, no podremos seguir negando el cambio y empezamos a responder con rabia, frustración e ira. Empezaremos a exteriorizar todos los sentimientos que se reprimieron en las etapas anteriores. Cuidado en esta etapa, porque se puede dañar a los demás, incluso puedes dañarte a ti mismo.

4. Etapa de negociación: En la que intentaremos encontrar una salida que calme nuestro dolor, aunque se trata de un esfuerzo en vano porque aún estamos en un estado de resistencia al cambio. Seguimos sin aceptar el cambio y solo tratamos de encontrar una solución para evitarlo.

 ” Con el paso de las horas, Dorothy superó poco a poco su miedo; pero se sentía muy sola, y el viento chillaba tan fuerte a su alrededor que casi se volvió sorda. Al principio ella se preguntó si estaría hecha pedazos cuando la casa se cayese de nuevo; pero a medida que pasaban las horas y nada terrible sucedía, dejó de preocuparse decidió esperar con calma y ver lo que le deparaba el futuro. Por fin se arrastró por el suelo balanceándose hacia su cama y se acostó sobre ella; y Totó le siguió y se acostó a su lado. A pesar de los vaivenes de la casa y del gemido del viento, Dorothy pronto cerró los ojos y se quedó profundamente dormida” 

-El Maravilloso Mago de Oz-

5. Etapa de depresión: En esta etapa finalmente aceptamos “por obligación” que el cambio es inevitable, aunque nos gustaría seguir evitándolo y esto nos puede crear la sensación de irritabilidad o depresión.

6. Etapa de elaboración: por fin llega el momento de racionalización. Empiezan a aparecer nuevas creencias y conductas de aceptación. Tendemos a la autovaloración de las capacidades propias y planificamos lo que está por venir. Por tanto, se comienza a recuperar la capacidad para decidir o al menos gestionar, y poco a poco va desapareciendo la incertidumbre.

7. Etapa de prueba o acción: la resistencia al cambio finalmente va desapareciendo porque empezamos a necesitar reaccionar y empezamos a probar soluciones realistas y nuevos patrones de afrontamiento que se adapten poco a poco a la realidad y nos vayan acercando al cambio y nos permitan mirarlo desde nuevas perspectivas. Empiezan a desaparecer las resistencias, dando paso a los primeros cambios de forma más proactiva que en las fases anteriores. Poco a poco se deja de anticipar ni generar las ideas negativas, dramáticas y catastróficas que estaban bloqueando el proceso.

“Viento del Este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino lo que va a suceder, mas lo que ahora pase ya pasó otra vez”.

-Mary Poppins-

8. Etapa de aceptación: Volvemos a encontrar el equilibrio y a sentirnos cómodos con el cambio. Encontramos y ponemos en práctica nuevos patrones de comportamiento adaptativos que nos ayudan a reconstruir nuestra identidad bajo las nuevas circunstancias.

La casa giró dos o tres veces y subieron lentamente por el aire. Dorothy se sentía como si estuviera subiendo en un globo. Los vientos del norte y del sur se reunieron en el lugar en donde se encontraba la casa, y lo convirtieron en el centro exacto del ciclón. En medio de un ciclón el aire es en general tranquilo, pero la gran presión del viento en cada lado de la casa se la llevó a más y más altura, hasta que quedó en la parte superior del ciclón; y allí se mantuvo recorriendo millas y millas de distancia tan fácilmente como si fuera una pluma. Estaba muy oscuro, y el viento aullaba horriblemente a su alrededor, pero Dorothy descubrió que viajaba con bastante facilidad. Después de los primeros giros y de algún que otro mal balanceo, se sintió como si estuviera siendo mecida suavemente, como un bebé en su cuna.

-El Maravilloso Mago de Oz-

Puede que ni nosotros mismos veamos hasta dónde llega el alcance, pero lo que es inevitable es que el viento ha cambiado, ahora viene del este. Y eso conlleva cambios.

Con el viento del Oeste, viene la bruja malvada en El Maravilloso Mundo de Oz;  pero quien sabe si alguna vez vuelve a soplar nuevamente el viento del este, lugar por donde sale el sol, y viene a visitarnos Mary Poppins. O si como Dorothy, despertaremos en casa y todo acaba por ser una pesadilla. Así que vivamos los cambios con esperanza, porque todo pasa por alguna razón.

Y aunque uno siente que se rompe en pedazos, en realidad solo está ocurriendo una revolución.