INDONESIA, EL SÍNDROME DE MONTAIGNE Y OTROS REGALOS.

 

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*Imagen de https://images.app.goo.gl/Yhk2qMNgDtU8wKcB8

Algo se me removió por dentro y me hizo pensar, cuando no fui capaz de responder a la simple pregunta de qué era lo que más me había gustado de este viaje. Una pregunta frecuente que le hago a los niños.  Y qué me ayuda a saber por donde va su pensamiento. Aunque ahora no supiera por donde iba el mío.

Pensé en las tortugas. Los columpios. Bromo o Ijen. Los atardeceres. El cielo estrellado. Los campos de arroz o los miles de templos. Quizá el océano Pacífico, las olas kilométricas o las cataratas en medio de una vegetación sacada de un cuento. Dicho así todo parecía idílico. Pero la vida tiene una curiosa forma de mostrar las cosas.

67909609_10217884942411812_1676751615995936768_n.jpg**Añadiría más fotos del viaje, cualquiera de las miles de fotos que saqué; si no fuera porque el destino decidió que no quedara ni un solo recuerdo de él. Ni fotos, ni compras, ningún recuerdo material. Solo aprendizajes.

Fue entonces, cuando concluí en qué era lo que más me había gustado, que tuve la sensación de que todos los regalos valiosos que te da la vida llegan en forma de granadas.  Duelen, pero te enseñan.

Viajar suele ser una buena forma para mantenerse en constante crecimiento, especialmente cuando te sientes estancado. Recientemente se ha dado a conocer el síndrome de Wanderlust, que es mucho más que las ganas de irse de vacaciones que  todos tenemos. La pasión por viajar y por descubrir nuevos lugares y culturas, buscando  qué contar y dando rienda suelta al espíritu aventurero. Es la necesidad de no estar demasiado tiempo en un lugar. El centro de la vida de quienes lo padecen.

Más allá de una moda, algunos expertos aseguran que el síndrome de Wanderlust en realidad se encuentra en el gen DRD4-7r, un receptor de dopamina (neurotransmisor del placer) que ha sido bautizado como «el gen viajero».

Pero los genes son solo una parte de un milagro de tres patas. La interacción de los genes, el medio ambiente y la nutrición se unen de manera muy compleja para producir la variedad del comportamiento humano.

Nuestro entorno, con quién convivimos y en qué pensamos termina, entre otras cosas, por definir nuestro comportamiento, y en ocasiones hasta límites insospechados. Ver epigenética.

Y muchas veces ese entorno provoca más que la necesidad de viajar, la necesidad de escapar. Desde que se descubriera que una de las posibles líneas terapéuticas para tratar la esquizofrenia era sacar al paciente de su entorno tóxico, se empezó a determinar hasta qué punto el contexto vital es capaz de causar diferentes patologías.

Dicen que viajar nos permite salir de la realidad. Y a veces se trata de una huida urgente de un exceso de realidad, conocido con el síndrome de Montaigne.

Fue el humanista Michel de Montaigne (1533-1592) quien una vez acertó a decir  “A quien me pregunta la razón de mis viajes les respondo que sé bien de que huyo pero ignoro lo que busco”. No podría explicarse mejor.

Desde luego que no siempre un viaje supone una huida, pero a veces se llega a convertir en una conducta adictiva que mantiene lejos una realidad jodida que, o no podemos, o no queremos ver. Montaigne pensaba que viajar era una forma de escapar, de huir de tu realidad, de lo cotidiano, de los problemas personales.

El español Miguel de Unamuno también insistía en el concepto del viaje como huida cuando decía “se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte”. Más que preocupadas por el destino, a estas personas les atrapa el hecho de estar en ese continuo movimiento.

Así Abu Dhabi, Singapur, Yakarta, Java, Bali, Lombok o Gilli, se convirtieron en un pasaporte ideal intencionado para salir por un momento de la realidad. Un destino conocido como “El paraíso”.  Curioso concepto.

Mensajes como: “Sal de tu zona de confort”.” No te conformes con poco. Nunca pares hasta que lo bueno sea mejor, y lo mejor sea excelente.  Vivir feliz en la playa, cerveza en mano, sin preocupaciones, donde siempre sale el sol; y hagas lo que hagas, no te olvides de ser feliz” rezan en cada centímetro cuadrado de muchas de sus islas.

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Más que el paraíso, Indonesia se ha convertido en el escenario perfecto donde se invita a la búsqueda de la felicidad. Una invasión de letreros, cuadros, pinturas, carteles alusivos a la calma, el amor, la diversión, la plenitud, la esperanza, la amistad… que uno parecía casi obligado a estar allí, en EL PARAISO, buscando LA FELICIDAD.

Si uno profundiza en su historia, empezando por los terremotos y tsunamis que azotan el país con al cantidad de vidas perdidas y las enormes dificultades vitales que dejan a su paso, se entiende esa necesidad de invocar continuamente a la felicidad en cualquier esquina por cuestiones puramente de supervivencia económica y psicológica. Yogyakarta, Canggu, Lombok…,  todo estaba sumergido en un “cultura positivista” como un dogma o una obligación para remontar psicológicamente. Y me gustó que fuera así. Demuestra el coraje por sobrevivir que afortunadamente acompaña a todos los seres humanos.

Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán”.

-Samuel Jonhson-

Pero la realidad es que en los últimos años, en todo el mundo, al igual que en Indonesia, parece haber una tendencia a impulsar e incluso imponer la idea de estar siempre feliz.   De estar obligados a la búsqueda ansiosa de la felicidad. Y lo peor de todo es que te dicen dónde encontrarla, qué debes hacer para conseguirla y a qué renunciar para alcanzarla.

Sin duda es bonito e inspirador contribuir a transmitir energías positivas e incluso a facilitar nuestro día a día.  Pero últimamente estamos invadidos por este tipo de mensajes. “Destapa la felicidad” (refresco), “El futuro es apasionante” (telefonía), “Ser feliz cuesta muy poco” (electrónica), “La felicidad siempre es la respuesta” (muebles), “¿Te atreves a cambiar el mundo?” (chocolate), “Felicidad de la buena” (crema de cacao)…images.jpeg

La escuela, la empresa, la publicidad, … hasta la psicología positiva promete ofrecer las claves de la felicidad.  Edgar Cabanas y Eva Illouz lo explican muy bien en Happycracia, un ensayo sobre cómo  la industria de la felicidad controla nuestras vida. Hasta los propios expertos en la disciplina tienen mucha dificultades para definir el propio concepto de felicidad y sobre todo para medirla.

Y curiosamente en plena era de la felicidad, donde lo tenemos todo a nuestro alcance es cuando más personas infelices encontramos. Las estadísticas indican que el consumo de antidepresivos y ansiolíticos en España se ha triplicado, desde 26,5  DHD  consumidas en el 2000 a 79,5 DHD consumidas en 2013 (dosis por 1000 habitantes y día). Cifras similares a la media de la Unión Europea y otros países desarrollados

La felicidad, concepto vacío; y ahí la ven, dominándolo todo como una dictadura silenciosa. Parece que hemos pasado de reprimir todas y cada una de nuestras emociones a poder expresar solamente una: la felicidad.

Mi aprendizaje. Debemos aceptar desde la serenidad que el sufrimiento forma parte de la vida, al igual que resulta esencial entender que la felicidad también se encuentra igualmente a nuestro alcance. Pero no debemos empeñarnos por completo ni en uno ni en otro. Y menos a cualquier precio. 

No estamos obligados a tener que estar o ser siempre felices, ni siquiera a tener que intentarlo. A veces no está de más profundizar un poco en nuestro dolor, nuestros anhelos o nuestras inseguridades, si al final nos sirve como aprendizaje. De esos aprendizajes que si merecen la pena.

Es necesario reflexionar detenidamente sobre cuánto de esta felicidad está bajo nuestro control o cuánto depende de nuestra actitud o nuestra propia decisión. Lo que no, afrontarlo con calma, esperando sin impaciencias un concepto de felicidad más natural, sin exaltaciones e idealismos utópicos. 

Mirar nuestra vida con gratitud, valorando lo que somos y a quien tenemos, en lugar de enfocarnos en todo lo que la sociedad nos dice que nos falta. 

A veces tenemos en nuestras manos todo lo que queremos para ser felices, pero no podemos vernos. Y nos volvemos infelices aspirando a lo que no necesitamos, quitándole valor a lo verdaderamente importante.

En una entrada anterior, hay toda una reflexión sobre el sentimiento oceánico, el crecimiento personal y la autorrealización, que está bien relacionado con esto.  No es un aprendizaje que llega por casualidad. Hay que trabajarlo concienzudamente para verlo con claridad. “No es normal saber lo que queremos; es un extraño y difícil logro psicológico” decía Abraham  Maslow.

Fue esto precisamente lo que más me gustó de mi viaje por Indonesia: No solo descubrir en medio de un paisaje peculiar (cuyas fotos nunca aparecen en guías de viaje, ni en internet, ni nadie las comenta) lo que de verdad quería de la vida, lo que ansiaba o necesitaba para ser feliz; sino darme cuenta de que ya lo tenía y no lo estaba viendo.

Uno entiende la vida de otra manera cuando por fin comprende lo que está destinado a ser, en todo su sentido; y con quien. Habrá quien le parezca tarde, pero para mí llega en el momento perfecto, cuando tenia que ser. Saber lo que es para ti te permite luchar por ello hasta conseguirlo, te marca el camino de sacrificios, compromisos y renuncias. Te permite ser disciplinado en la entrega hacia el objetivo, por muy difícil que resulte.

Ojalá todos pudiéramos encontrar en un viaje a Indonesia, o en cualquier otro recorrido,  el regalo que yo me traje de recuerdo.

Experiencia cumbre. Sentimiento oceánico.

“No es normal saber lo que queremos. Es un extraño y difícil logro psicológico”. Abraham Maslow 

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Trata de explicarme algo que cree que no seré capaz de entender. Consigue que me pueda la curiosidad. Normalmente sus temas de conversación me resultan conmovedoramente realistas para su edad. Me solicita que no me ría de sus palabras, como suelen hacer los demás cada vez que se pronuncia. Inspira profundamente en un intento de llenarse de paciencia para tratar de describirme con palabras algo que, según parece, no puede ser explicado.

Valoro su confianza e intento agradecer su esfuerzo por describirme cómo se siente intentando buscar un nombre para su relato: se trata del sentimiento oceánico.

Lleva un tiempo luchando contra sombras del pasado. Una especie de agonía a la que pareciese haberse acostumbrado. Como si la mala fortuna en la vida le hubiese acompañado desde entonces y le resultara familiar moverse entre tinieblas. Le invade la soledad y el futuro le trasmite una sensación que, en sus propias palabras, se le antoja algo parecido al desamparo. No está sola, pero su entorno ni imagina  como se siente.

Curiosamente, y como por casualidad, hoy le invade una “sensación diferente”. Su vida sigue exactamente igual que ayer, pero se siente como si hubiera cambiado su suerte. No sabe el motivo, pero está feliz.

Una experiencia cumbre o peak es una experiencia natural acompañada de un estado mental eufórico alcanzado tras el recorrido de una experiencia vital singular, que como veremos, acabará por ser una experiencia de . Un momento de aprendizaje en el que el tiempo tiende a desvanecerse y el sentimiento que sobrecoge es similar a tener colmadas las necesidades más profundas.

Este concepto fue desarrollado originalmente por Abraham Maslow en 1964, que describe las experiencias cumbre como “emocionantes experiencias raras, sentimientos oceánicos, conmovedores, emocionantes, que generan una forma avanzada de percibir la realidad, llegando a confundirse con la mística, o incluso la magia, en su efecto”.

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Quien intenta hacer un esfuerzo por describirlo, suele hacerlo como una vivencia de trascendencia del yo, donde los propios límites se diluyen. No importa nuestra historia pasada, nuestros miedos o anhelos futuros. Como si todo estuviera en orden, en su sitio, en equilibrio. Y lo que se ha sufrido hasta llegar a ese punto mereciera la pena.

Desde siempre, la psiquiatría y las personas, en general, suelen ver cualquier desviación de la percepción y comprensión común de la realidad como un estado patológico o como indicadores de enfermedad mental. Sin embargo, Maslow se opuso demostrando que estas experiencias, muy al contrario de lo que se podría pensar, tienen que ver con nuestra autorrealización. Y, aunque sea difícil de creer, nos sucede a todos… aunque no siempre seamos conscientes.

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Se trata de momentos transitorios, también llamados de actualización. Que como no estamos acostumbrados a examinar nuestros sentimientos y nuestras emociones, pasan inadvertidos. Pero si lo pensamos detenidamente, a veces ocurren experiencias que a priori pueden saturarnos, pero que nos permiten aprender, evolucionar, mejorar; y una vez aceptadas, nos dejan un estado de paz mental y de equilibrio emocional.

Del mismo modo, la expresión “sentimiento oceánico” ya la utilizaba Freud, prestada de su amigo Romain Rolland, para describir este tipo de experiencias místicas, que hoy en día los psicólogos definen como estados modificados de la conciencia.

Romain Rolland, cuyo lema era “la paz por encima de todo”, recibió en 1915 el premio Nobel de literatura mientras luchaba por difundir el pacifismo y detener la sangría en la Primera Guerra Mundial. Su amigo y admirador, Stefan Zweig le consideraba como «la conciencia moral de Europa», porque siempre se atrevió a decir lo que pensaba, a pesar de enemistades o críticas.

Este sentimiento oceánico se caracteriza por una sensación de misterio y de naturalidad imposible de disociar. Los problemas personales se vuelven nimios y acompaña una experiencia de plenitud, unidad, simplicidad y serenidad.

Surjan de manera espontánea o sean buscados, nos permiten intuir la imbricación profunda y el sentido de pluralidad absoluta de lo que percibimos. Esto no tiene lugar en el encuentro con un ente superior, no se trata de trascendencia; muy al contrario, se trata precisamente de inmanencia, algo intrínseco del propio ser humano; que ocurre en el interior y tiene su fin dentro del mismo ser.

Lo numinoso viene de una sensación de conexión casi mística, pero con cierto grado de objetividad y de realidad profunda, diferente de nuestra percepción común del mundo cotidiano. La numinosidad es un término que Carl Gustav Jung utilizaba para describir un profundo sentido de lo sagrado que está asociado a ciertos procesos profundos de la psiquis.

El cerebro no es sólo materia, ya que es capaz de generar espiritualidad, un concepto más amplio que el de religión. La espiritualidad es la conciencia de la segunda realidad o consciencia límbica. Es una facultad mental más, como el lenguaje.

Este fenómeno es lo que hoy llamado flujo, o flow;  propuesto por Mihaly Csikszentmihalyi. Donde nos movemos en nuestro máximo potencial. Se trata de sentirse responsables de la propia percepción y del propio comportamiento. El uso consciente de la libre determinación. Un sentimiento verdaderamente ajustado a lo volitivo, que es capaz de sobreponerse y superar el estado subjetivo de miedo, de duda y de autocrítica, para dar paso a la espontaneidad y la expresividad.

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Csikszentmihalyi propone nueve estados para la consecución de flujo que incluye “el equilibrio de desafío-habilidad, la fusión de acción y conciencia, claridad de metas, retroalimentación inmediata y sin ambigüedades, la concentración en la tarea en cuestión, la paradoja del control, transformación del tiempo, pérdida de la conciencia de sí mismo y autotélico experiencia”.

*imagen obtenida de https://es.qwertyu.wiki/wiki/Mihaly_Csikszentmihalyi

 

Csikszentmihalyi nos explica en «Fluir» que autotélico «viene de dos palabras griegas, «auto», que significa en sí mismo, y «telos», que significa finalidad, es decir, «se refiere a una actividad que se contiene en sí misma, que se realiza no por la esperanza de algún beneficio futuro, sino simplemente porque hacerlo es en sí la recompensa».

Un flujo natural del comportamiento que no queda limitado por la conformidad, que se evidencia en un estado mental flexible y abierto a pensamientos creativos, capaz de revertir las dificultades en oportunidades; debido fundamentalmente a una atención completa en el momento presente y sin influencia de experiencias pasadas o futuras.

Las personas en estado de flujo pueden llegar a describir una experiencia cumbre por su capacidad de percibir, aceptar, comprender y disfrutar del transcurso de la vida, tal  como viene.

Es una emoción indecible, inefable. Es la sensación de armonía, libre de conflicto interno, como estar “en pleno rendimiento”, ajenos a cualquier estado mental de lucha. Un estado de coherencia, acompañado de un cambio positivo de nuestra conducta, como consecuencia de un mundo interno más rico y una mejora de la calidad en nuestro mundo emocional, asociado a una fuerte sensación de serenidad y calma.

Experiencia cumbre, sentimiento oceánico, flujo, flow… De la supervivencia al crecimiento personal. Autorrealización.

Mis pequeños crecen

“…el momento que da más miedo es justo antes de empezar” (Stephen King)

Érase una vez un nuevo comienzo…

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Este sitio empezó al mismo tiempo que ellos. Nacieron en el 2007 y los acogí en su primer año en la Educación Primaria, en la puerta del “cole de los mayores“. Fuimos conociéndonos y aprendiendo juntos: con ellos y de ellos.

Justo ese mismo  curso, escribía mi primera entrada para acompañar a los que por aquel entonces empezaban su primer curso en la E.S.O. Hoy la comparto de nuevo. Pero de una manera especial.

Recorrimos un viaje en el tiempo con Alicia en el País de las Maravillas, visitamos otros planetas con nuestro amigo el Principito, acompañamos a Dorothy de vuelta al hogar y paseamos por la calle de los cerezos con Mary Poppins.16938722_10210853332825967_7642809366078733232_n.jpg

Pero como para todos, el tiempo pasa y aunque para mí siempre serán unos peques, hoy se hacen mayores. Quien me iba a decir aquel día que hoy los estaría viendo en un paso que tan importante está siendo para ellos.  Se espera que  hoy se vuelvan mayores.

Comparto hoy sus emociones, sus dudas, sus nervios, sus incertidumbres, sus ganas de crecer y de hacerse mayores. Parece que incluso fueran a otro colegio, pero… ¡Tranquilos, SIGUEN EN CASA !!

Feliz comienzo de curso y bienvenidos a la Educación Secundaria Obligatoria. ¡Ya verán que todo irá bien!

Todo comienzo tiene su encanto. (Johann Wolfgang Goethe)

Doña María Moliner y Don Manuel

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Este sábado 30 de marzo se cumplían 119 años del nacimiento de María Moliner, autora del conocido Diccionario de uso del Español que lleva su nombre.

Con él, María pretendía, además de explicar el significado de las palabras en castellano, exponer cómo se usaban. Así que a sus 51 años, en 1951, una vez que sus hijos ya eran autónomos, decidió compaginar su trabajo de bibliotecaria de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid (llegando a ser su directora) con el desarrollo de una idea que llevaba años dando vueltas. Tardaría dieciséis años en publicar la primera edición.

Dentro de sus peculiaridades encontramos que no identificaba los dígrafos ‘ch’ y ‘ll’ como letras independientes, mucho antes de que la RAE lo hiciera. Además, empleó un orden particular, agrupando todos los vocablos con la misma raíz léxica, en lugar de ceñirse al orden alfabético estricto.

Su nombre da vida a muchos lugares de la geografía española, especialmente en Aragón, donde la siguen recordando. En su pueblo natal (Paniza) un busto da la bienvenida a la ciudad de Zaragoza. Y es que hasta Google homenajeaba ayer a María Moliner con su Doodle.

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Filóloga y lexicógrafa aragonesa, fue la primera mujer en impartir clase en la Universidad de Murcia, en 1924. También podría haber sido la primera mujer que formó parte de la Real Academia Española, pero se quedó sin ostentar este honor. Un acceso que ella misma reconocería más tarde que sí hubiese ocurrido si hubiese sido un hombre. En 1973, para tratar de compensarla, la Real Academia le concedió por unanimidad el premio ‘Lorenzo Nieto López’, aunque ella  lo rechazaría.

Al ver el Doodle no he podido evitar acordarme de Don Manuel. Martín para los amigos. Y aquí estoy, tratando de hacer un homenaje personal. Un homenaje a alguien que cada tarde me hacía buscar palabras en el diccionario, que me cronometraba el tiempo que tardaba en encontrar una palabra, que me hacía redactar listas enteras de cosas, verbos o adjetivos que empezaran por una letra en concreto y que me retaba a escoger la palabra más difícil para que él la acertara.

Curiosa costumbre y apreciado recuerdo que arrastro a lo largo de los años.

Ahora soy yo la que hago esas travesuras a mis alumnos. Con muchos consigo convertirlo en un juego, siguiendo sus mismos pasos.

Dicen que fue en Institución Libre de Enseñanza, donde, al parecer, Don Américo Castro suscitó el interés por la expresión lingüística y por la gramática en la pequeña María Moliner.

Lo mío lo llevo en la maleta que heredé de Don Manuel. Ya que conscientemente he repetido como maestra  sus “métodos” y  las estrategias  que utilizaba conmigo.

Echo de menos sus anotaciones, sus correcciones, sus esquemas, listas y estadísticas de la evolución de mis alumnos; pero cada vez que busco una palabra en el diccionario es inevitable su recuerdo. Algo que sigo haciendo a diario.

Y si no, que se lo digan a Ana. A ella le gusta mi extraña manía y ya lo hace por iniciativa propia, sin mis indicaciones. Ella las anota, algo que yo aborrecía. Dice que así no se olvida de ellas. Parece que ya le he contagiado mi costumbre.

Me sonrío al verla. Me  trae tantos recuerdos.  En un diccionario tradicional, en el móvil, con una imagen de google…  cualquier cosa sirve para averiguar un significado nuevo.  Anita siempre me pide la foto para comprobar que ha entendido lo que ha leído. Y porque como ella me dice, recuerda mejor imágenes que palabras. ¡Chica lista, mi Anita!

Jocosamente en algunos países latinos lo llaman el “mataburro”. Dicen que mata la ignorancia y que se usa para averiguar el significado de una palabra, pero hay más utilidades.

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En el aprendizaje y en el desarrollo cognitivo de los niños, el uso del diccionario aporta muchas más ventajas que el mero hecho de adquirir nuevo vocabulario, que ya de por sí no es poca cosa.

Con su ayuda, podemos aprender cómo se escriben, cómo se pronuncian y qué significan. Con el diccionario podemos saber si una palabra es sustantivo, pronombre, adjetivo, adverbio, verbo, su plural, su singular y qué origen tiene, así como los símbolos de la pronunciación en su forma fonética. Se puede consultar la ortografía, en algunos casos la separación de sílabas, conocer la función gramatical, o conocer el origen de la palabra en cuestión.

Buscar palabras consigue una mejora de la ortografía, al fijar la imagen mental de la palabra. Contribuye a la precisión en el uso del léxico y sirve para descubrir los diferentes matices de los vocablos. Nos permite conocer el valor expresivo de cualquier lengua y colabora con una mejor construcción de los mensajes.

Por otra parte, aprender el funcionamiento y la costumbre de su uso conlleva la adquisición de estrategias de planificación, atención y organización; fundamentales para un buen hábito de estudio y aprendizaje.

Para esto es importante “adiestrarlos” desde edades tempranas y continuar con este aprendizaje para fortalecerlo y ampliarlo durante la Educación Secundaria.

La supervisión y el control cognitivo que un niño hace sobre el contenido léxico de un  texto, contribuye a reparar errores de comprensión y aumenta la conciencia de la tarea que está haciendo, facilitando la atención en el proceso de lectura y, en consecuencia, la comprensión del texto. Con todo lo que eso conlleva en el proceso de aprendizaje.

Tras varios estudios realizados al respecto, se sabe que existe una relación curiosa y significativa entre el uso regular de estrategias de reflexión sobre el significado de palabras desconocidas y el nivel de regulación de la comprensión lectora  en  niños de cualquier edad. (McCutchen & Logan)

El uso de estrategias de búsqueda que se manejan con el uso de diccionarios, también ayuda a fomentar alumnos más reflexivos y estratégicos con los textos que leen.

Son muchos los alumnos con dificultades en la compresión lectora porque cuando están leyendo no están habituados a detener la lectura para reflexionar acerca de dónde pueden estar las respuestas a sus fallos, o para encontrar algunas pistas que el propio texto posiblemente les ofrece para recuperar la comprensión.

Estas conductas de supervisión y control sobre el texto, así como la comprensión del vocabulario desconocido con frecuencia no aparecen solas. Autorreguladoras del aprendizaje, son estrategias que representan destrezas de alto nivel cognitivo, que deben ser enseñadas de forma consciente. Se trata de llegar a interiorizar que “las palabras que leemos significan”.

Es importante trasmitirles la idea de que el diccionario es un buen recurso, aunque no el único, para solucionar problemas de comprensión y para afianzar conocimientos. 

Aquí les dejo con la curiosidad. Entre mis preferidas: ataraxia, gigil, melifluo, inefable, cusumbo, limerencia, arrebol, iridiscencia, inmarescible, elucidar, ósculo, rugen, cuncumen, clismafilia, … ¿A qué esperas para buscarlas en el diccionario?

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MI NIÑA DE LUNARES (I)

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Querida niña de lunares:

Viernes. 13:30. A solo media hora para comenzar un fin de semana que esperaba con ganas.Cuando ya había apagado el ordenador y había desenchufado las ideas. Cuando creía que la semana laboral llegaba a su fin,  llegas con  tu carita de interrogante.

Tienes 13 años, me tocas por la espalda. Y me preguntas: “¿Qué me pasa?”.

Buena pregunta.

Todos creen que se trata de algo propio de la edad. La adolescencia siempre tiene la culpa de todo. Aunque sucede que, en ocasiones, lo que el espejo devuelve no siempre se corresponde con la realidad. Sin embargo te equivocas al pensar que nadie te comprende.

Entiendo tu preocupación desmesurada por tu pelo, tu desagrado desmedido por tu acné, la valoración exagerada de tu altura, tu constitución, o el resto de TODOS tus defectos e imperfecciones.

También entiendo que nadie parece darle la importancia que tiene para ti. En el mejor de los casos te ofrecerán, con noble intención, consejos para que mejores o cambies esos “complejos” que pareces tener; en el peor de los casos, acabarán juzgándote o reprochándote que te quejas, pero no haces nada por evitarlo.

Seguro que has mirado en internet mil veces cómo mejorar tu imagen. Seguro que has planificado miles de acciones, has realizados infinitos intentos o te has comparado con cada persona que conoces.

Es posible que te mires frecuentemente en el espejo para confirmar tu diagnóstico de la situación; o por el contrario, procures no mirar cuando pases por delante de un cristal que te devuelva “tu realidad”, para no tener que ver la fatalidad.

Aunque no lo creas, cabe la remota posibilidad de que entienda cómo te sientes.  Hay más de una oportunidad para la nula conformidad con el aspecto físico propio en tu día a día.

Y no. Tampoco se trata del típico complejo o las ganas de verse un poco más guapa, más alta, mas delgada.

Seguir leyendo “MI NIÑA DE LUNARES (I)”

Mi niña de lunares (II)

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No estar conforme con la imagen que vemos en el espejo es habitual, pero para algunas personas esta disconformidad suele tratarse de una expresión de preocupación desmedida: ven en el espejo auténticas deformidades y carencias.

Psicólogos, psiquiatras y cirujanos plásticos alertan sobre el preocupante crecimiento en los últimos años. La insatisfacción consigo mismo, desde la obsesión hasta la sobredimensión de los defectos degenera en este trastorno psicológico.

El Trastorno Dismórfico Corporal, también denominado Dismorfia Corporal, Dismorfofobia, Síndrome de la Distorsión de la Imagen o Síndrome del Espejo.

El procesamiento cognitivo humano hace que la imagen que percibe la retina sea procesada y “reelaborada” según las creencias, expectativas, exigencias, presiones o miedos. Nuestros ojos y nuestro cerebro “nos mienten” a menudo

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Poco conocido hasta hace poco, podemos decir que sólo entre un 2% de la población ha sido diagnosticada. Aunque ya se conocen casos de personajes mediáticos.

Quizá las Redes Sociales y el Influencer Marketing mucho tengan que ver con su acelerado crecimiento. Pero no le echemos toda la culpa.

Además de la presión social o los estereotipos aprendidos, perece que llevamos en nuestra maleta personal, factores que facilitan que este trastorno se desarrolle: aspectos de la personalidad, como el temperamento ansioso, perfeccionismo, autoexigencia o la necesidad de aprobación social están muy relacionados con el inicio y curso de un Trastorno Dismórfico.

Claro que algunos de estos factores pueden devenir de situaciones de fracaso en el pasado, circunstancias de violencia psicológica o maltrato.  Incluso la presión o exigencia de la familia para aproximarse a esos cánones de belleza, suelen estar en el origen de estos trastornos.

Sea como fuera, debemos considerar contar con un punto de vista profesional y especializado para tratar de adquirir un pensamiento más constructivo: para desbancar esas creencias, para aproximarse a una nueva forma de mirarse, de percibirse, de verse y de valorar tanto la propia imagen, como el significado y la  importancia que tienen para la persona que lo padece.

Con el viento del este..

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

Reinhold Niebuhr

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-No te irás nunca, ¿verdad?.

– Me quedaré hasta que cambie el viento.

-Mary Poppins-

Veo a mi alrededor cambios y más cambios. Míos y ajenos. Como si llegaran con el viento. Debe de ser el viento del este. Personas que me importan esforzándose por sobrevivir a los cambios, intentando no morir en el intento, con la esperanza de que pronto todo deje de doler. Valoro mucho sus esfuerzos, y la valentía que demuestran. No es nada fácil mantener la actitud cuando las cosas no van bien. Y sin embargo, lo están haciendo.

Mientras, procuro también escuchar en silencio y observar con mucha atención las sensaciones, con la esperanza de ver pronto el ArcoIris como Judy Garland en “Somewhere over the rainbow” (El Mago de Oz)

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Hace seis años alguien me dijo que era mágico ver un doble Arcoiris. Que pasarían tantos años en volver a ocurrir, que probablemente nunca más lo vería. Parece que me mintió, pero nunca se lo dije. Yo quería seguir pensando que era algo mágico. Aunque en el fondo puede que sea una afortunada, al poder observar un fenómeno tan mágico en dos ocasiones.

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Continuemos. Bajo el seudónimo de P. L. Travers, la australiana selló en ocho tomos las aventuras de una institutriz que volaba en paraguas. Cuando cambia el viento de dirección, Mary Poppins sabe y siente que debe irse así que no demora la decisión: Coge la bolsa, abre el paraguas y se va. Sí, tal cual. Mary sigue su camino, sin ataduras del pasado, de personas, de lugares, de cosas… Con su marcha, empieza una nueva etapa, nuevos aires, nuevos Arcoiris. Tiempos de cambio. 

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Parece que cambiar no nos tendría que suponer ninguna dificultad; de hecho es algo inherente al concepto de crecimiento. Algunos lo llaman cambio, otros progreso e incluso hay quienes le llaman evolución.

Pero la realidad es que, en general, cualquier cambio supone una renuncia o pérdida inevitable, lo que produce incertidumbre; y esta incertidumbre genera miedo, al menos al principio, hasta que poco a poco nos vamos adaptando a la nueva situación.

Obviamente hay distintos tipos de cambio.

Los “cambios en pendiente”, o pequeñas transformaciones que se producen de manera gradual y de forma imperceptible. Ocurren de manera natural y son los cambios que uno no detecta. Por sí mismo no producen ningún efecto negativo.

Sin embargo, “los cambios en escalón” se producen en un corto período de tiempo y de forma más intensa. Las modificaciones nos parecen a priori muy bruscas y es fácilmente  reconocible un antes y un después. Los cambios en escalón ocurren a veces de manera programada y podemos preverlos; pero otras, nos pillan desprevenidos y nos golpean.  Los más complicados son los cambios inevitables. Ya que todo intento de detenerlo, retrasarlo o negarlo solo producirá más dolor. Pero a pesar de eso, tratamos de resistirnos.

A veces nuestra propia naturaleza, nuestros miedos e inseguridades nos pueden llevar a desear retrasar el cambio, disminuirlo o deshacerlo… hacer todo lo posible para que las cosas permanezcan igual. Pero si el cambio ha de llegar, es importante saber cómo manejarlo. Y para eso es recomendable reconocer las fases para afrontar los cambios en escalón que se nos resisten. Fases de un ciclo emocional de resistencia al cambio personal:

1. Etapa de impacto o choque: Es la más emocional y la que presenta mayor resistencia o parálisis. Se percibe una sensación de confusión, bloqueo, miedo. Suelen aparecer fuertes sentimientos de pérdida e idealización. La inseguridad percibida genera conductas de resistencia y boicot. Se puede llegar a sufrir ansiedad así como otras reacciones físicas. Pero recomiendo vivirla con toda la intensidad que se pueda, porque será la que te preparará para lo que está por venir.

2. Etapa de negación: tratamos de cerrar los ojos ante la realidad y ante cualquier evidencia de que la transformación es necesaria y está ocurriendo. Seguimos actuando como si nada hubiera pasado, con la ingenua pretensión de que la necesidad de cambiar desaparezca, tratando de aferrarnos a las rutinas cotidianas.

3. Etapa de la ira: Cuando la evidencia mande, no podremos seguir negando el cambio y empezamos a responder con rabia, frustración e ira. Empezaremos a exteriorizar todos los sentimientos que se reprimieron en las etapas anteriores. Cuidado en esta etapa, porque se puede dañar a los demás, incluso puedes dañarte a ti mismo.

4. Etapa de negociación: En la que intentaremos encontrar una salida que calme nuestro dolor, aunque se trata de un esfuerzo en vano porque aún estamos en un estado de resistencia al cambio. Seguimos sin aceptar el cambio y solo tratamos de encontrar una solución para evitarlo.

 ” Con el paso de las horas, Dorothy superó poco a poco su miedo; pero se sentía muy sola, y el viento chillaba tan fuerte a su alrededor que casi se volvió sorda. Al principio ella se preguntó si estaría hecha pedazos cuando la casa se cayese de nuevo; pero a medida que pasaban las horas y nada terrible sucedía, dejó de preocuparse decidió esperar con calma y ver lo que le deparaba el futuro. Por fin se arrastró por el suelo balanceándose hacia su cama y se acostó sobre ella; y Totó le siguió y se acostó a su lado. A pesar de los vaivenes de la casa y del gemido del viento, Dorothy pronto cerró los ojos y se quedó profundamente dormida” 

-El Maravilloso Mago de Oz-

5. Etapa de depresión: En esta etapa finalmente aceptamos “por obligación” que el cambio es inevitable, aunque nos gustaría seguir evitándolo y esto nos puede crear la sensación de irritabilidad o depresión.

6. Etapa de elaboración: por fin llega el momento de racionalización. Empiezan a aparecer nuevas creencias y conductas de aceptación. Tendemos a la autovaloración de las capacidades propias y planificamos lo que está por venir. Por tanto, se comienza a recuperar la capacidad para decidir o al menos gestionar, y poco a poco va desapareciendo la incertidumbre.

7. Etapa de prueba o acción: la resistencia al cambio finalmente va desapareciendo porque empezamos a necesitar reaccionar y empezamos a probar soluciones realistas y nuevos patrones de afrontamiento que se adapten poco a poco a la realidad y nos vayan acercando al cambio y nos permitan mirarlo desde nuevas perspectivas. Empiezan a desaparecer las resistencias, dando paso a los primeros cambios de forma más proactiva que en las fases anteriores. Poco a poco se deja de anticipar ni generar las ideas negativas, dramáticas y catastróficas que estaban bloqueando el proceso.

“Viento del Este y niebla gris anuncian que viene lo que ha de venir. No me imagino lo que va a suceder, mas lo que ahora pase ya pasó otra vez”.

-Mary Poppins-

8. Etapa de aceptación: Volvemos a encontrar el equilibrio y a sentirnos cómodos con el cambio. Encontramos y ponemos en práctica nuevos patrones de comportamiento adaptativos que nos ayudan a reconstruir nuestra identidad bajo las nuevas circunstancias.

La casa giró dos o tres veces y subieron lentamente por el aire. Dorothy se sentía como si estuviera subiendo en un globo. Los vientos del norte y del sur se reunieron en el lugar en donde se encontraba la casa, y lo convirtieron en el centro exacto del ciclón. En medio de un ciclón el aire es en general tranquilo, pero la gran presión del viento en cada lado de la casa se la llevó a más y más altura, hasta que quedó en la parte superior del ciclón; y allí se mantuvo recorriendo millas y millas de distancia tan fácilmente como si fuera una pluma. Estaba muy oscuro, y el viento aullaba horriblemente a su alrededor, pero Dorothy descubrió que viajaba con bastante facilidad. Después de los primeros giros y de algún que otro mal balanceo, se sintió como si estuviera siendo mecida suavemente, como un bebé en su cuna.

-El Maravilloso Mago de Oz-

Puede que ni nosotros mismos veamos hasta dónde llega el alcance, pero lo que es inevitable es que el viento ha cambiado, ahora viene del este. Y eso conlleva cambios.

Con el viento del Oeste, viene la bruja malvada en El Maravilloso Mundo de Oz;  pero quien sabe si alguna vez vuelve a soplar nuevamente el viento del este, lugar por donde sale el sol, y viene a visitarnos Mary Poppins. O si como Dorothy, despertaremos en casa y todo acaba por ser una pesadilla. Así que vivamos los cambios con esperanza, porque todo pasa por alguna razón.

Y aunque uno siente que se rompe en pedazos, en realidad solo está ocurriendo una revolución. 

Hábito, rutina y aprendizaje

A ti, genio de la procastinación. 

“Siembra un pensamiento y cosecharás una acción
Siembra una acción y cosecharás un hábito; 
Siembra un hábito y cosecharás un carácter;
Siembra un carácter y cosecharás un destino…”
–Anónimo

“Somos lo que hacemos de forma repetida. La excelencia entonces no es un acto, sino un hábito.” Aristóteles

Unknown

Seguramente habrás escuchado que son necesarios 21 días para adquirir un hábito.

21 días tardan las células madre en diferenciarse en nuevas neuronas en el cerebro; y curiosamente, algunos investigadores concluyen que también 21 días dura nuestro biorritmo emocional. 

El mito de los 21 días para consolidar un hábito viene de una mala interpretación hace unos 50 años, cuando el cirujano plástico Maxwell Matz, autor de “Psycho Cybernetics”, describió que sus pacientes tardaban 21 días en acostumbrarse a su nuevo aspecto o en dejar de sentir un miembro fantasma. Pero en realidad lo que Maltz dijo es que se tardaba, al menos, 21 días en generar un hábito.

Si eres tan impaciente como yo, que 21 días ya se me hacía eterno, lamento decirte que la mayoría de hábitos requieren más de 21 días para consolidarse. De hecho algunas conductas nunca llegan a instaurarse permanentemente como un hábito. Lo que supone, en principio, un paisaje desolador.

Así lo dice un estudio publicado en la Revista Europea de Psicología Social, realizado por la Universidad de Scranton: sólo un 8% de las personas tienen éxito con los hábitos propuestos. Los propósitos más comunes son perder peso, organizarse mejor y ahorrar más. Nos queda la opción de decidir pertenecer a ese 8%, si de verdad lo queremos

Bautizado por la investigadora Janet Polivy como el síndrome de la falsa esperanza,   se da cuando queremos cambiar una conducta, un hábito,  y no somos capaces por culpa de unas expectativas excesivamente altas, una combinación de metas poco realistas con una falta de comprensión del propio comportamiento.

¿A quién no le suena esto?

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No es suficiente una motivación continuada y persistente en el tiempo para crear una nueva rutina. Es necesario realizar el comportamiento de manera consciente y consistente, para que este alcance la condición de hábito. Se necesitan centenares de repeticiones de un nuevo comportamiento para reemplazar el que queremos sustituir. Dependiendo de la frecuencia con que este nuevo hábito se vea reforzado, aparecerá antes o en más ocasiones.

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Estos datos pulverizan nuestras esperanzas, pero con solo 21 días, las neuronas no asimilan lo suficiente un determinado comportamiento y es fácil abandonarlo. Sobre cuánto se tarda en adquirir un nuevo hábito, Phillipa LLay y su equipo concluyeron en 2010 que entre 18 y 254 días, tras un estudio en el University College London en el que se analizó el proceso de formación de una conducta en 96 voluntarios. Esto da un valor medio de 66 días, aunque obviamente esta gran variabilidad dependerá de lo complejo que sea el hábito a adquirir, de la persona y de las circunstancias que lo rodean. Beber más agua cada día no parece muy difícil, estudiar o ir cada día al gimnasio es otro cantar …

En cualquier caso, formar un hábito es un proceso que requiere tiempo. Pero sin duda merece la pena ese tiempo, ya que los hábitos se muestran como una poderosa herramienta al servicio de las funciones ejecutivas de la inteligencia, sea cual sea el objetivo.

En psicología se dice que el hábito es cualquier comportamiento repetido regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido, más que innato. En “El poder de los hábitos”, Charles Duhigg señala que “los hábitos no nacen, sino que se crean. Cada hábito malo, por muy insignificante que sea, comienza con un patrón psicológico llamado circuito de hábito”.

Para eso es necesario una estrategia que todos conocemos, la rutina. A base de repetir, la rutina nos permite aprender y eso deja huella en nuestra memoria. Tanta que algunos aprendizajes se convierten en un hábito y ante determinadas situaciones actuamos sin pensar de forma automática.

Investigaciones de la Universidad de Duke suponen que el 40% de las acciones diarias no son decisiones reales, sino hábitos. En 1996, el profesor de psiquiatría, neurociencias y psicología de la Universidad de California, Larry Squire y sus compañeros del Massachusetts Institute of Technology demostraron que el cerebro tiende a formar hábitos para ahorrar esfuerzos. Los ganglios basales se encargan de automatizar determinados procesos, lo que nos permite ocupar nuestra atención y nuestra memoria en otras cosas, y también construir sobre los hábitos anteriores, recordando patrones y actuando sobre ellos, lo que nos permite almacenar hábitos para ahorrar esfuerzos.

La neurología aplicada al hábito proporciona datos interesantes. La repetición establece una rutina que desencadena una señal,  que permite alcanzar un premio o recompensa que actúa como reforzador. Señal, rutina y recompensa son los tres elementos clave para la formación de un hábito.

Para poner en marcha el denominado “Bucle del Hábito”, debemos localizar las señales sencillas que dan lugar al hábito, los desencadenantes, establecer una rutina mediante entrenamiento. Es esencial escoger una recompensa conveniente para acompañar el ciclo; para que, a largo plazo, se de lugar el ansia, un deseo fuerte, que alimente el bucle.

Sin embargo el proceso es esencialmente diferente cuando tratamos de cambiar un hábito negativo. Los hábitos no nos abandonan nunca realmente; ya que como decíamos antes, están codificados en la estructura cerebral, lo que supone una gran ventaja para el aprendizaje, pero que dificulta el desaprendizaje.

Al nacer, nuestro cerebro ya está sometido a una rutina biológica: ciclo de sueño-vigilia, hambre… Esa rutina que le permite sobrevivir es también la que le permite aprender. Los aprendizajes iniciales como el control de la postura, caminar, hablar, utilizar las manos los hacemos por repetición hasta que nuestro cerebro los automatiza. Son cosas que ya no olvidaremos nunca, aprendizajes que serán difíciles de borrar. No es una novedad lo difícil que le resulta al cerebro modificar lo aprendido cuando la ejecución es altamente eficaz.

IMG_0408 (1).jpgPor ponerle un ápice de entusiasmo y esperanza, la realidad es que todos tenemos la capacidad de decidir sobre nuestra conducta y crear nuevos hábitos. En este sentido, el análisis de programas para las adicciones, ha revelado la importancia de las creencias, expectativas y del apoyo de nuestro entorno. Así como un factor que muy frecuentemente olvidamos, la búsqueda del placer, que siempre ha guiado la formación de los hábitos. Así que cuidemos estos dos aspectos muy de cerca.

La curiosidad y la motivación son claves en la adquisición de un hábito y por tanto en el aprendizaje. Cuando algo despierta nuestra curiosidad, nos resulta más fácil aprenderlo, y que, una vez entramos en modo curioso nuestra capacidad de aprendizaje mejora aunque el tema no nos apasione.

Sin duda, la curiosidad aumenta la actividad cerebral en el hipocampo, el almacén principal de la memoria. Sin embargo, cuando a esa curiosidad o a esa motivación hay que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo, algo nos frena a la hora de ponernos en marcha. Nos llenamos de buenas intenciones, pero no se llevan a cabo porque surgen problemas, excusas, otras prioridades o simplemente nos convencemos a nosotros mismos de que no tenemos tiempo. En ocasiones, incluso conseguimos iniciar una nueva rutina durante un tiempo pero un día flaqueamos, y volvemos a los viejos hábitos y abandonamos.  ¿por qué ocurre esto?

Sencillamente, la pereza viene determinada por la falta de autorecompensa a corto plazo. Casi en la totalidad de las situaciones, la recompensa o el entorno de satisfacción y placer ocurre a largo plazo, eso condiciona de forma contundente que la pereza pueda más que la voluntad. Los beneficios de hacer deporte, llevar una dieta equilibrada, mantener un hábito de estudio o ahorrar dinero no se perciben a corto plazo; por lo tanto, en el momento de decidir la conducta, el esfuerzo no se ve recompensando y nos puede más la pereza.  Personalmente, para mí aquí está la clave.

Para que el hábito se cree hemos de repetir el suficiente número de veces este patrón para que el cerebro cree las conexiones neuronales implicadas en la realización semiautomática de la acción. Por lo que el factor clave es la repetición. Pero es necesario comprender que el reforzador tardará en llegar, y para ello es necesario acompañar ese proceso con pequeñas recompensas que nos faciliten el camino.

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Una vez establecida esta conexión neuronal, la acción se iniciará siempre que aparezcan los estímulos activadores: se convierten en hábitos que se ejecutarán de forma prácticamente automática, sin requerir excesiva atención o esfuerzo por tu parte. Si perseveras, triunfarás, por lo que es necesaria la determinación. Seguir leyendo “Hábito, rutina y aprendizaje”

Monstruos 4ºA

“Los monstruos son como globos, si se les pincha, desaparecen”

A mis expertos en miedos de 4º Primaria (2015/2017)

img_4944.pngIMG_4945IMG_4935

De todos los miedos posibles, el más común entre los niños es el miedo a la oscuridad. Esta oscuridad es tan aterradora por la posible e inesperada visita de los monstruos. La oscuridad, aderezada por la inmensa imaginación de los niños, hace que muchos de sus sueños se tornen en pesadillas.

El miedo a la oscuridad suele iniciarse alrededor de los dos años,  momento que coincide con el intenso desarrollo de la imaginación del niño; continúa siendo frecuente en edades posteriores y lo normal es que empiece a disminuir hacia los nueve o diez años.

IMG_4934La imaginación de un niño (y de algunos adultos) hace posible la existencia de seres “terroríficos”, sobre todo por la noche. Pero no todo es tan negativo, porque los miedos forman parte del aprendizaje del niño. Es algo transitorio que les ayudará a madurar.

A veces se manifiestan de forma intermitente: aparecen y desaparecen, para volver a resurgir después. Pero en algunos casos pueden mantenerse de forma persistente para desgracia de los niños (y de sus padres). No hay que considerar esto como un fracaso, sino como algo normal que se superará con el tiempo.

IMG_4953La forma más frecuente en la que aparecen, es tras una película que le haya impresionado o una historia de miedo contada por un compañero. El caso es que una fuerte emoción ha abierto la puerta a imágenes mentales de monstruos, que aparecen por la noche, precisamente porque la oscuridad nos hace sentirnos más vulnerables.  El hecho de no tener referencias visuales en la oscuridad hace que los niños no se encuentren seguros y empiecen a imaginar la existencia de alguna presencia extraña e imaginaria como los fantasmas, los monstruos, etc.. Uno trata de controlarlo, pero la imagen da vueltas en nuestras cabecitas.

FullSizeRender 5Para enseñarle al niño a perderle el «respeto» a la oscuridad es aconsejable que se realicen actividades divertidas en lugares oscuros, juegos que hagan que el menor se ría y se olvide que se encuentra en un ambiente poco agradable para él.

Otra situación “delicada” que genera miedo suele ser el recuerdo de algo inquietante, IMG_4950llevándoles a sentir una pequeña ansiedad que no saben gestionar bien. Es esencial que los niños tengan confianza para comunicar este tipo de situaciones, de forma que podamos acompañarles en el proceso de gestión de la incertidumbre y la ansiedad.

Por otro lado, aunque no suele ser lo habitual, no hay que pasar por alto que las pesadillas recurrentes puede ser una señal de alerta para avisarnos de que algo en la vida del niño no va bien del todo. Puede que esté viviendo una situación traumática como la enfermedad de un familiar, problemas en el colegio, etc . Alguna preocupación  que da vueltas en su pequeña cabecita. Como digo, a pesar de que no suele ser esto lo habitual, conviene estar vigilantes, por si acaso.

¿Cómo trabajar este miedo?

Lo primero que debemos hacer para luchar contra el miedo es aceptar que existe. Con naturalidad. Hablar de ello lo hace más llevadero.

IMG_4946Los monstruos no son reales, y lo sabemos; pero el miedo sí es real, por eso hay que escucharles cuando están asustados. Y nada de decir que es una tontería sentir miedo.

Cuando uno siente miedo necesita protección para sentirse seguro. En el caso de los niños, aún no se ha desarrollado la individualidad. Esto hace muy difícil soportar la soledad, y es por ello que el momento de ir a dormir es propicio para que despierten los miedos, ya que dormir conlleva quedarse solo y con la luz apagada.

IMG_4947Además, debemos tener claro qué es lo que nos asusta. No siempre es fácil descubrir qué cosas nos producen miedo, principalmente porque es difícil expresarlos bien y hasta es posible que los niños no sean conscientes de lo que les atemoriza. Por eso, aprovechemos el momento en que un niño dé alguna muestra de miedo (se sobresalta, sale corriendo de repente, se tapa los ojos con las manos…) para preguntarle qué siente. Dialogar con ellos nos ayudará a descubrir sus temores y, lo que es más importante, nos pondrá sobre la pista para saber qué estrategias podemos trabajar para  que se sientan un poco más seguros.

IMG_4956Si después de probar con esto, nada es suficiente, tenemos un truco para afrontar nuestros miedos. Mis niños y yo nos hemos vuelto “Exterminadores de miedos”.

1.Lo primero que hemos hecho en este proceso de “fumigación” de miedos es la técnica de la prueba de realidad, tratando de demostrarles que los monstruos no existen. Con paciencia y buen humor, hemos detallado juntos una larga lista de evidencias que niegan con rotundidad su existencia.

IMG_49492. Hay que considerar el enorme poder de las palabras, explicándoles que los monstruos no existen y que solo están en su imaginación. Y ya puestos a explicar, hemos acabado metidos en una clase magistral sobre porqué la mente nos juega estas malas pasadas. Es curioso, pero pocas veces los he visto más atentos ante una explicación tan larga sobre nuestro funcionamiento mental. El miedo viene a ser algo así como una percepción distorsionada del cerebro de lo que “podría” pasar en esas circunstancias. En realidad, ante el miedo a la oscuridad, no es la propia noche lo que te asusta, sino las cosas que imaginamos que pueden pasar; el riesgo que puedes correr. Ya que nuestro cerebro, ante el miedo, siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son y nos hace ver monstruos donde no los hay. Menuda jugarreta.

IMG_49573. Como tercer paso en el proceso de expertía frente a los miedos, hay  que pedirles que te cuenten qué les da miedo. Al principio les da vergüenza, pero en cuanto ven que todos tienen miedo a lo mismo se van animando a compartir los suyos, y al verbalizarlos  van sintiéndose menos inseguros. Esto da la oportunidad de, entre todos, intentar relativizarlo. Pero cuidado al relativizar,  porque nunca debemos caer en la burla de un miedo. Hay que ser respetuosos con los miedos de los demás.

IMG_49584. También  es importante que compartan quiénes son sus aliados de la noche, ya que les ayuda a sentirse respaldados en el entorno en que se desarrollan esos miedos: una luz débil, un muñeco, cualquier estrategia que les sirva.

5. Como último paso, les podríamos mostrar vídeos en los que se vea el proceso de transformación de un actor, mediante maquillaje y vestuario, hasta que se convierte en monstruo o personaje de terror; o como se elaboran efectos especiales en las películas, etc.  Es una actividad que deben hacer muy bien acompañados. Y la elección del vídeo debe estar bien cuidada, ya que algunos niños pueden impresionarse, lo que dará lugar a pesadillas esa noche.

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6. Pero si nada de eso termina de funcionar, y aun no estamos del todo convencidos de la existencia de los monstruos, anímate a crear tu propio monstruo. Si ha de haber monstruos, que sean buenos.

Mis niños, que ya son expertos en esto, te comparten los suyos:

Félix Fénix espanta los malos sentimientos de la gente. Por ejemplo, si la profe se enfada, mi monstruo le quita el enfado.” ( por D.T.N.)

IMG_4937“Mi monstruo se llama la Princesa Corazón. Ella espanta todos los miedos que tú tengas, te anima hasta que consigas todo lo que te propones, te ayuda, te consuela, te cuida y te mima. Hace que el miedo se quede atrás, como si no existiera. Me gusta mucho mi monstruo. Espero que no te asustes con mi monstruo, porqué realmente es muy bueno.” ( Por M.S.M.)

Colorines es mi monstruo y espanta a la oscuridad. Cada vez que es de noche enciende una luz pequeñita y alumbra mi miedo a la oscuridad.” ( Por F.S.L)

IMG_4943“Mi monstruo Cornatu espanta las peleas, el acoso escolar y los enfados. Se hace invisible y se acerca haciendo que todos se olviden de que están enfadados. Los insultos no suena en voz alta. Además atrae a los animales que están en peligro de extinción y se encarga de cuidarlos para que no corran peligro. Riega los árboles, y así  hace que La Tierra sea feliz.” (D.B.D.)

Sergio Comilón Zimplón es especialista en comerse a los insultos y a las peleas para que nadie en el mundo se sienta mal. También lo hace para que todos los niños malos sean buenos y no haya conflictos en ningún sitio. Mi monstruo hace eso cuando yo se lo pido, o cuando tiene mucha hambre.” (N. R. R.)

IMG_4941Rebotín espanta muchas cosas: 

  • Las verduras las convierten en chuches.
  • Fredy, que da mucho miedo a los niños,  se desconecta. 
  • Los asesinatos los convierte en piedras.
  • Transforma la oscuridad en un billón de colores bonitos. 
  • Los animales salvajes se transforman en bebés super cuquis. 
  • Y los que dicen mentiras los convierte en personas que dicen la verdad.” (A.C.D.)

“Mi monstruo espanta el miedo a los braquets, porque tiene unos braquets mágicos que hacen que no molesten a los niños. Son braquet normales pero van pegados a los dientes, en lugar de ir clavados. Tienen forma de algodón para no molestar, son más chulos y más bonitos. No te deben asustar porque así no dan miedo, ni te deben dar miedo mi “monstruo espantabraquets.”  (V.S.A.)     

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“La Bola Bailadora es mi monstruo; y quiero que espante el odio.” (P.A.D.)

“Mi monstruo se llama Edu Jr. El miedo que quita son las personas  de las películas de miedo  porque siempre tengo la imagen del susto en la cabeza.También quita el sabor del puré porque no me gusta nada de nada.”(E.U.C.)

“Purpulinita Divertilandy Lorencita espanta los malos pensamientos, la tristeza, la baja autoestima, la vergüenza, las pesadillas, la envidia, las malas personas.” (L.B.C.)

“Mi monstruo se llama Henry y espanta a los ladrones, porque en la sombra da mucho miedo; aunque en realidad es muy cariñoso. También ayuda con el miedo a la vergüenza, porqué se hace invisible y me hace hablar mucho delante de la gente. Ese es mi monstruo Henry.”(A.D.M.) 

img_4936.pngCandystar espanta el miedo a la oscuridad porque a mi no me gusta dormir con la luz apagada porque imagino cosas raras. Pero si duermo acompañada de Candystar me siento más segura porque cuando imagino cosas raras, ella me cuenta historias para no pensar. También me ayuda con el miedo a las alturas porque me da miedo caerme, pero con ella me siento segura.”(C.O.G.)

Gruyer espanta a las ratas y a los bichos cogiendo unos polvos que al img_4951.png
echarlos en un objeto cualquiera cobra vida y los espanta de una manera especial. También espanta a los ladrones, porque les cuenta un chiste y el ladrón se ríe tanto que se va de la casa a contarle el chiste a otro. Mi monstruo es de gelatina y mete a la persona en su cuerpo y le quita los miedos.” (I.B.L.)

“Raquitini espanta las pesadillas con una aspiradora y las envuelve en un compartimento especial donde no pueden escapar y así no vuelven a repetirse y puedo dormir tranquilo.” (M.G.M.)

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“Mi monstruo se llama Artu. Me cuida y si tengo miedo me lo espanta. Como el miedo a las alturas, al fuego, etc. Es muy bueno y es mi mejor amigo. Es azul y rosa. Vive en el país Arcoiris. Es muy guay ese lugar. A Artu le gusta dar abrazos. Es muy buen amigo.”(M.N.s.)

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“Mi monstruo Paviju se come el miedo a la luz apagada cuando dormimos, porque no quiere que nadie esté triste. Es especial porque espera sentado en la cama toda la noche mientras dormimos, y si aparece algo raro se come el miedo con su paleta; y tu, ni te enteras.” (P.V.J.)

“Mi monstruo se llama Slanmber y asusta a los miedos. Si no te atreves a dormir solo mi amigo Slanmber te asustará  y su compañero Wail  te cuenta historias para que te duermas y te tranquilices. Cuando tengas miedo a dormir solo, acude al 5384216.” (V.M.M.)

FullSizeRender.jpg“Lucesín Peluchín espanta la oscuridad y cuando cierro los ojos imagino una luz. También quita el sabor de todo lo que no me gusta y lo convierte en lo que me gusta.” (D.R.M.)


“Mi monstruo se llama Venenox y espanta el miedo a los animales salvajes mitológicos o a cualquier otro animal que te de miedo, haciendo que parezca divertido y simpático .” (C.A.D.)

IMG_4952“Mi monstruo espanta lo salado porque tiene una fuente de chocolate caliente en la cabeza y pepitas de chocolate . También espanta  el miedo, las ganas de no estudiar, el ser vergonzosos, ser aburridos, rendirse, no cuidar la naturaleza, no ser amables; pero sobretodo espanta el no ser feliz.” (L.L.H.)

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“Mr. Achuchón asusta a los monstruos malos que vienen a tu cabeza cuando no tienes confianza y piensas que no podrás hacer las cosas bien. Los mete en una máquina que les transforma en monstruos buenos y felices.  También asusta a los insultos, que con el transformador especialista en convertir algo malo en algo bueno, los convierte en piropos.” (I.S.N.)

img_4948-e1497290382315.png

Pompita quita el sabor a la zanahoria y lo convierte en algodón de azúcar. (H.D.A.)

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Palabras divertidas

 

—¿No encuentra palabras para describir su emoción, verdad? —pregunta uno de los reporteros a Mary, la niñera. 

—No, no, nada de eso, por favor… Hay una palabra muy buena que lo describe: es ¡súper califragilístico espialidoso!

Y así, Julie Andrews comenzaba la canción más famosa de Mary Poppins.

Ella se comunicaba con Michael y Jane de un modo que los niños entendían sin dificultad, usando palabras comunes. Pero también podía incluir, cada tanto, una palabra inventada según las necesidades de la ocasión, como el adjetivo supercalifragilisticoespialidoso. 

Mis niños y yo queremos invitarte, hayas dejado la niñez atrás o no, a jugar a inventar palabras. Igual descubres que existe un diccionario de términos inventados, llamado Ficcionario. La idea la tuvo el Instituto Cervantes para celebrar el Día del Español, en el que podemos encontrar algunos ejemplos de palabras tan interesantes como:

  • Nefrundo: Dícese de aquello que aúna cutrez, rareza y siniestrez con enorme dosis de sentido peyorativo.
  • Efimeroteca: Lugar donde guardo mis cosas efímeras.
  • Nadeidad: Calidad de nada aplicada en grado extremo.
  • Impeorable: Que no se puede empeorar, que no se puede hacer peor.
  • Quedante: Dícese de aquella persona que, sin tener una relación con otra, sigue saliendo con él/ella como si tuvieran un noviazgo. No tienen una relación de noviazgo aún, sino que apenas andan quedando.
  • Usaurio: Persona que, no por su edad, sino por su cerrazón tecnológica, no consigue entrar en el mundo de la informática, ni en la sociedad de la información.
  • Sibiribi: Se dice cuando se te olvida una palabra mientras conversas y como la dices rápido, la gente no se da cuenta del error. Ej: “Me gusta mucho el pantalón de tu hermana y el sibiribi que tenía estampado”.

Pero hoy, como casi siempre, los protagonistas son los alumnos, ya que tengo el gran honor de presentarles un trabajo compartido. Desde la ilusión y el gusto por aprender pasándolo bien, hoy traemos una galería de fotos de una de las cosas en las que invertimos nuestro tiempo.

“Difácil”: aquello que en un principio parecía difícil,

pero al final hemos conseguido que sea fácil

Así empezó todo. Una palabra equivocada que da lugar a las risas… e inmediatamente después le ponemos un significado que le de un poco de locura y cordura  al mismo tiempo.

Lo llaman “acuñación recreativa”, es decir, inventar palabras por diversión. Se trata de jugar con las palabras, sobre todo con las palabras que todavía no existen. Por ejemplo, las jitanjáforas.

Las jitanjáforas son palabras que no figuran en ningún diccionario del mundo y que se emplean en poesía simplemente porque suenan bien: podemos inventar la que queramos, persiguiendo exclusivamente la eufonía.

Otro ejemplo son las palabras que en círculos íntimos solemos usar a modo de jerga; una jerga que sólo nuestros allegados son capaces de entender.

Pero si se trata de inventar, inventemos palabras divertidas que nos alegren el día. Y puestos a inventar, estos niños son unos genios, ¡qué facilidad!

Aquí van algunos ejemplos:

  • Fruterión: tienes tanta fruta que te sobra un montón.
  • Coriamor: dos personas que se quieren mucho y no saben cómo decírselo.
  • Pachango: un hombre con alas de pájaro.
  • Tulimari: un tulipán con una mariposa.
  • Basusuello: algo que está muy  pegado al suelo.
  • Tortalanky: ordenador raro con tres pantallas para ver en tres dimensiones.
  • Gatitús: gato triste que vive en la calle.
  • Gleberjeit: una marca de pegamento de algo que no se pegó.
  • Estucheman: un estuche que cuando tu pides algo, te lo da. Y siempre está ordenado.
  • Chocotino: supermercado que solo vende productos hechos con chocolate.
  • Peridije: periódico digital que solo da buenas noticias.
  • Trotir: trotar muy rápido.
  • Hipotín: cuando una persona tiene hipo.
  • Moar: cuando una persona está muy enamorada  y se pone colorada.
  • Aminter: un amigo que conoces por internet.
  • Talupeca: pasarlo guay trabajando.
  • Champuchani: animal que vuela, que nada, y que rasca la espalda.
  • Pachalazo: cuando te das un golpe que te cambas.
  • Aprotengo: cuando consigues tus propios retos.
  • Copatoly: bebida rica que te duerme, de la marca z.
  • Caletario: calendario “espacial” que solo marca fechas donde pasan cosas buenas.
  • Trisfeliz: que está contento y triste al mismo tiempo.
  • Azucarerropore: máquina que echa azúcar y quita las penas.
  • Pajararo: cuando no puedes parar de reírte.
  • Aleburo: cuando estás alegre y aburrido al mismo tiempo.
  • Escabocharme: cuando te caes y te escachas.
  • Estuquoso: estar harto y muy enfadado.
  • Astromentología: ciencia de los astronautas que gracias a una conexión especial pueden llegar hasta el sol.

Si además de divertirnos, esto tiene repercusiones tan positivas como éstas, mejor que mejor:

  • Desarrollo de la inteligencia: Para inventar palabras tenemos que entrenar nuestra imaginación, pensar opciones lógicas para cada situación, mantener la coherencia planteada y mantener algunas normas de género y número. Éste es un gran ejercicio para nuestro cerebro.
  • Estimula la memoria:Aprender nuevas palabras y memorizarlas mantiene nuestra memoria atenta. Debemos recordar detalles, situaciones y momentos. Así que si quieres trabajar la atención y la capacidad de memorizar, escucha con atención a tu compañero y ¡diviértete con su nueva palabra!
  • Incrementa el vocabulario: Se puede plantear la búsqueda de un sinónimo y de un antónimo a la nueva palabra creada. Les suele resultar muy divertido esta actividad.
  • Promueve valores: Es curioso cómo la mayoría de las palabras que hemos inventado tienen un valor escondido. Intentamos promover buenos valores con palabras respetuosas.
  • Estimula la oralidad: El ejercicio de explicar el significado de nuestras nuevas palabras es también una forma de poner en práctica nuestra capacidad de comunicarnos verbalmente. Y no solo se trata de cómo transmitimos un mensaje con palabras sino también es una oportunidad para  enfrentarnos al desafío de superar el miedo escénico, trabajar en la comunicación no verbal y entrenar su manejo de las palabras.
  • Se incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo:No existe la posibilidad de una palabra mal inventada, con lo cual nadie tiene miedo de participar por miedo a equivocarse, contribuyendo a fortalecer la buena percepción que tenemos de nosotros mismos.
  • Conocemos el mundo interior de cada uno: Escuchar atentamente cuando te cuentan la explicación de una nueva palabra te abre una ventana a su mundo interior. No te pierdas los detalles. Todo esto te aporta pequeñas pistas de su emocionalidad, sus valores y su percepción del mundo.

 

¡Anímate  a compartir tu palabra inventada  con nosotros!

 

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