Intuición. Las neuronas del corazón.

Tiempo estimado de lectura: 4minutos. 788 palabras

“No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje de hacer lo que te dicten tu corazón y tu intuición. De algún modo, ya sabes aquello en lo que realmente quieres convertirte”

Daniel Goleman

Vamos aprendiendo. Despacio, pero con buena letra. Cuesta años y lágrimas, pero finalmente aprendemos a cometer nuestros propios errores y a dejar de asumir los errores ajenos.

Los errores empezaron a ser entonces menos dolorosos. Hasta cobraron sentido. Empezaron por coger forma de apuestas decididas contra viento y marea, para terminar convirtiéndose en generosas oportunidades. Solo fue cuestión de invertir y defender mi propia intuición.

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Conquistas

Tiempo medio de lectura: 6 minutos. 1283 palabras.

Empieza justo ahora. Inténtalo justo hoy. Llevas tiempo preparándote para esta escena del guión. Estás listo. Ha llegado tu oportunidad.

¿Que tienes miedo? Yo también. Pero a pesar del miedo, lo haremos. O dejamos que el miedo nos persiga… o podemos conquistarlo. Tú decides.

Del miedo no se huye. Uno se pone en pie. Le planta cara. Se afronta de frente, de golpe, dispuesto a morir. Se le vuelve a plantar cara, una y otra vez, hasta conseguirlo. Y yo mientras, estaré contigo.

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¿Por qué ocurre ? Querofobia IV

Tiempo estimado de lectura: 4 minutos. 747 palabras.

“…y las penosas reflexiones que pasaban por su cabeza le daban un aire tan ridículo y cómico que sentí tentaciones de sonreír.”

ROBERT LOUIS STEVENSON. La isla del tesoro

Es curioso, porque en un momento en el que la búsqueda de la felicidad (¿o del placer?) se ha convertido en una meta vital para la mayoría de los seres humanos, puede parecernos imposible la posibilidad de sentir temor hacia una emoción, en principio, positiva. Pero no solo ocurre, sino que es más frecuente de lo que cabría imaginar.

Pero,¿qué es exactamente lo que perseguimos? Si queremos trabajar en ese concepto de querofobia, es importante diferenciar entre el concepto de placer y felicidad, para marcar un objetivo eficaz.

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Aprendiendo a ser feliz. Querofobia III

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos. 593 palabras.

Recuerda siempre esto: Tú me enseñaste a ser feliz. Y no podemos enseñar lo que no sabemos. Así que en algún rincón de ti, aguarda la fuerza para serlo, cuando se esté preparado.

Se había ganado a pulso la fama de ser la persona más persistente (a ratos, incluso la más obstinada) cuando tenía una meta en la cabeza. Por más difícil que las cosas se pusieran, por mas que el cansancio, la falta de sueño o la escasez de esperanza tocarán a su puerta, seguía contra viento y marea. Se resistía a tirar la toalla porque creía firmemente que era capaz de aprender (y de hacerle aprender) a ser feliz. Y era eso, más que cualquier otra cosa, lo que le hacía perder la cabeza por ella.

Lo más sencillo era desistir, retirarse. Abandonar. Invertir todo esfuerzo y dedicación en otra meta. Y lo hizo. Pero como quien planta semillas, vio su insistencia germinar. Se había obrado otro pequeño milagro. Porque lo más difícil para cambiar el miedo a ser felices, es reconocer que lo sentimos. Y otra vez, como si fuese magia, cayó del cielo sin pedirlo.

Como cada mañana, desde que abría la persiana se fijó en la luz de un sol esplendoroso. Esa sensación de abrir un ojo con el primer café de la mañana que no deja lugar a la duda. Se regocijó en el silencio que dan las horas en las que los seres humanos duermen.

Sintió la calma de estar donde debía estar, porque aunque aún no había llegado su destino, parecía tener claro a dónde quería dirigirse. Y eso le daba paz, porque durante años descifrar esa ecuación le pareció lo más complicado. Ya tenía el error repetido. Lo había encontrado. Y no era un mal comienzo.

Llegados a esa conclusión, decidió darse una tregua y se la pidió también a ella. Porque no sabia pedirse las cosas a sí misma. Así que se atrevió a pedirle que, al menos por esta vez, lo hiciera por ella. Le pidió que fijara toda su atención en todo lo que tenía, en lugar de en lo poco que le faltaba.

Que diera las gracias por tener alguna pequeña incertidumbre que la mantuviera alerta y entretenida. De lo contrario, todo sería sumamente aburrido. Y lo que es peor, a falta de uno, su mente se empeñaría en imaginarse algún drama desproporcionado.

Le pidió que, incluso teniendo la sensación de que no todo estaba bajo control, se recordara a sí misma la plenitud que estaba viviendo al poder con todo aquello.

Que se repitiera cien veces, si era necesario, cuántos motivos tenía para darle las gracias a la vida, en lugar de hacer listados de todo lo que había salido mal en el pasado; y lo que era aún peor, de todo lo que podría “ imaginariamente” pasar en el futuro. Que es como dolerte una herida que aún no te has hecho.

Quizás no conseguiría (de momento) sanar sus cicatrices del pasado, pero intentaría que no sangraran las heridas que no existen.

Nunca se puede saber

Lo que va a ocurrir mañana

Salvo que al fin de semana

Sigue un lunes otra vez.

Esta noche hay rock and roll vecino

Pero ha empezado a llover

Los del grupo ya estan en camino, eh

Y no sabemos que hacer

No esperes hoy las tormentas de ayer

No duran siempre las penas de este infierno

Y aunque la luz del cielo no es eterno

Hasta mañana no vuelve a llover

Fragmento letra “A cara o cruz” . Radio Futura

Atentamente, la pertinaz.

Miedo a ser feliz. Querofobia II

“La vida es tan incierta, que la felicidad debe aprovecharse en el momento que se presenta” Alejandro Dumas.

Probablemente la palabra querofobia no te sonaba de nada, pero ¿a qué conoces ese sentimiento cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad?

Cuando sientes que te han pasado muchas cosas buenas en poco tiempo; y te entra el pánico, pensando qué será lo próximo que está por suceder que rompa de un plumazo esa bonita sensación de felicidad.

¿Te asusta ser feliz?

(Fuente: «Fears of compassion and happiness in relation to alexithymia, mindfulness, and self-criticism». P. Gilbert et al., enPsychology and Psychotherapy, vol. 85, n.o 4, diciembre de 2012)

¿Te resulta difícil confiar en sentimientos positivos?, ¿sientes que tus buenas sensaciones nunca duran mucho tiempo?

¿Has sentido alguna vez que no mereces ser tan feliz?, ¿tu propio estado de bienestar te causa incomodidad o recelo ?

¿No confías en los sentimientos provocados por los logros o situaciones positivas, ¿piensas, cuando eres feliz, que nunca se sabe si caerá del cielo una desgracia?

¿Te preocupa que si te sientes bien, te pueda ocurrir algo malo?, ¿estás convencido que cuando uno se siente a gusto baja la guardia?

Parece una broma que alguien pueda tenerle miedo a ser feliz. Pero es más frecuente de lo que creemos. De hecho, si nos fijamos bien, es llamativo ver a personas que tienen todo un despliegue de recursos al alcance de su mano para ser felices pero, por algún extraño motivo se empeñan en no serlo. Al contrario, es de admirar que otras personas, teniendo el mundo en contra, han conseguido encontrar la autodeterminación para ser auténticamente felices. Y no, no hablo de narcisismo y felicidad superficial. Hablo de paz mental, de estar en equilibrio consigo mismo, con los demás, con la vida.

Personas con actitud de sacar partido a cada momento, porque es lo único que tienen para aferrarse a la vida. Lecciones reales de lo que una buena actitud y una mente bien orientada pueden hacer de nuestra vida.

“Me doy cuenta de que si fuera estable, prudente y estático, viviría en la muerte.

Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ese es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante”

Carl Rogers

Querofobia. Miedo a ser feliz I

“Tiene miedo de morir porque aún no ha vivido” Franz Kafka

 

Encontró el error. Había estado ahí, delante de sus ojos. Tan obvio que era difícil reparar en él.

Siempre ocurre igual. El mismo miedo que le paralizaba, que le impedía hablar y pensar lógicamente. Que le hacía actuar conforme a la regla de mostrarse como un payaso. Era la persona más valiente que había conocido nunca, pero se sentía más cómodo en ese papel de cobarde fracasado que no tenía nada que demostrar.

Nunca lo reconocería en voz alta. Pero sentía como se desbocaba su corazón. Lo llevaba sintiendo desde hacía casi mil años. Ya formaba parte de él, pero ni siquiera con esas, se había acostumbrado.

Aunque nunca nadie lo sospechara, no era capaz de confraternizar con tantos miedos, incertidumbres y preocupaciones irracionales que, todavía a su edad, seguían pesando. Y lo que era aún peor, no era capaz de convivir con sus propias emociones.

Así que una vez más se ahogó con las palabras que siempre soñó decir, esperando el momento adecuado. Volviendo a dejar el tiempo en el aire. Una vez más.

Conocía de memoria sus sueños, sus deseos, sus ilusiones y sus esperanzas en el futuro.

Pero de un tiempo a esta parte eso ya no le servía como agua para regar la indolencia de su propia vida.

Seguiría siendo espectador. Siempre desde el deseo, desde las sombras, siempre detrás del telón, siempre desde lejos y en silencio… Estudiando todos los programas de ópera al dedillo, conociendo todas las melodías, empatizando con la vida de todos los personajes, pero jamás actuando.

Y todo porque en algún momento se convenció de su absurdo discurso repetitivo de que no podemos elegir nuestra vida. Se creyó sus propias excusas. Mantenerse en el drama de su mala suerte le permitía ser compasivo consigo mismo. Aunque de sobra aborrecía la compasión, sobrevivía a su costa.

Ese fue el error. Creerse su propio diálogo, por no ser capaz de escuchar explicaciones ajenas.

Como él, otros tantos, quienes se acomodan en el discurso de que no es posible alcanzar lo que uno desea y suelen tener una aversión irracional a ser felices.

Sufren de algo llamado querofobia. Término que procede de la palabra griega “chairo”, que significa “me regocijo”.

No son las actividades gratificantes en sí las que dan miedo, es algo así como el temor de que si te dejas llevar y eres feliz y despreocupado, algo terrible sucederá. O incluso, el convencimiento de que no se merecen ser felices.

No es más que el continuo autosabotaje: ser feliz les lleva a pensar que algo malo sucederá.

La querofobia no está bien definida, y de momento no aparece en la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5 ), recurso principal para el diagnóstico de las condiciones de salud mental.

Pero algunos expertos médicos clasifican la querofobia como una forma de ansiedad y últimamente parece ponerse de manifiesto que este miedo a la felicidad presenta una alta correlación con la depresión, aunque pasa más desapercibido.

No obstante, aunque puede llevar tiempo, es posible vencer estos temores.

Identificar este temor y superarlo mediante terapias específicas podría constituir un primer paso fundamental para alcanzar un poco de bienestar mental y social.

¿Te atreves?

La EBAU y no morir en el intento IV: “Un poquito nervioso”

449be1dd-8ce5-4b1a-89ec-7298f53431d3Por fin ha llegado el día “D”. Ha llegado la hora y el momento del que tanto has oído hablar estos dos últimos años.

¿Qué podría decirte en cuestión de minutos que no te haya dicho ya este último mes? ¿Algo que te ayudara un poco más que un simple “mucha suerte”? Cuando además confío plenamente en que tu capacidad no la necesitará.

Allá voy. Haré lo que pueda. Todos te desearán mucha suerte. Yo además, te deseo que te pongas un poquito nervioso.  Y no, no me he vuelto loca.

Lo llaman examen. Pero cuando no te juegas absolutamente nada más allá del tiempo y el esfuerzo realizado (a base de mucho sacrificio) prefieres vivirlo como un desafío.

Así que por un momento, pongamos que mañana no te juegas nada. Llámalo reto. Objetivo. Adrenalina. Competición contra ti mismo. Competencia. Superación. Dominio.

Pronuncia varias veces estas palabras en voz alta. Repítelas una y otra vez. Grítalas. Memorízalas. Hazte con ellas. Te prometo que cambiarán tu forma de ver el día de mañana y tu motivación.

Sentirás que empieza a desaparecer el miedo y sentirás cierto orgullo. Se le llama adrenalina. Y la huida y el bloqueo que habitualmente genera el miedo, pasará a convertirse en fuerza. Así que, a tope de adrenalina.

¿Por qué te deseo un poco de nerviosismo? ¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando nos ponemos nerviosos? Seguir leyendo “La EBAU y no morir en el intento IV: “Un poquito nervioso””

La EBAU y no morir en el intento III: El papel de la familia

Dicen que EBAU es, posiblemente, el primer reto a medio plazo al que se enfrentará tu hijo. Yo no comparto esa opinión.

Los alumnos se han enfrentado previamente a muchos retos anteriormente aunque de ninguno se ha hablando con tanta importancia. Pero solo es una cuestión socialmente establecida. Y como en todos los retos vitales a los que se enfrente tú hijo a lo largo de su vida, tú papel como padre o madre condicionará buena parte de la energía gastada.

Sea su primer reto o no, el papel de la familia en estos momentos es fundamental y se basará sencillamente en el apoyo incondicional. Todo la sociedad les ha hecho creer que se “juegan” media vida y ha terminado por convertirse en un momento muy importante para ellos. Necesitan ser respetados en sus horarios de estudio, en sus manías, en sus momentos emocionales. Deben sentirse motivados y apoyados, consolados y protegidos incondicionalmente. Necesitan apoyo moral.

La sensación de presión que perciben a lo largo del curso tiende a volverse elevada. Sobre todo internamente, en un lucha con ellos mismos por conseguir la puntuación necesaria para estudiar el grado que desean. Aunque también puede ser externa, proveniente de padres y profesores que a veces, en un intento de motivarles, aumentan la presión en el sistema.La tensión en este momento es máxima.

Ellos están preparados para afrontarla, pero no lo saben porque no han vivido nunca algo similar. La incertidumbre es la sensación acorde a su estado emocional. Por lo tanto debemos ser comprensivos con sus subidas y bajadas emocionales. Evitar generarle más presión de la que ya sienten y sería aconsejable quitarles el peso de más responsabilidades de las que en este momento puede asumir.

Les ayudará tratar de evitar interrupciones. En la medida de lo posible adaptarse a sus horarios de estudio. Acompañarlos con “caprichos”, mimos, mensajes de calma, abrazos y momentos de complicidad.

Fuera del horario de estudio, hay que procurar que la EBAU no sea el único tema de conversación, para que pueda desconectar y relajarse mentalmente y recargar pilas.

Lo primero que debemos comprender es que un poco de estrés es importante para mejorar el rendimiento, obteniendo la mejor versión de uno mismo. Pero en exceso, pueden llevar a los estudiantes a tener niveles elevados de ansiedad, que generarán el efecto contrario al deseado, porque, aunque lleven bien preparadas las materias, esta emoción afectará a factores como la concentración y la memoria. Por lo tanto, hay que ayudarles a buscar el equilibrio entre el esfuerzo, la dedicación, el descanso y la desconexión.

Los nervios son muy traicioneros, y estos últimos día a los chicos con tanta tensión se les puede escapar un mal gesto, una respuesta impropia o protesta inadecuada. Sean flexibles y comprensivos, Es consecuencia de la irritabilidad, la susceptibilidad o mal humor, el insomnio, el agotamiento y malestar físico,  o la aparición de pensamientos negativos, como la huida o el miedo al fracaso y a quedarse en blanco o a que les pregunten algo que no se saben. No les pidamos ya mas, si llegan a este punto.

Es necesario evitar bebidas estimulantes, por el efecto negativo fisiológico que estas pueden tener. Es importante tener en cuenta que se juegan mucho en unos pocos días, y tienen que llegar en el mejor estado físico y mental posible.

Visitar la facultad en que se van a examinar, puede tranquilizarles, familiarizarse con el lugar, saber cómo tienen que ir hasta allí, evita ciertas ansiedades del día “D”. 

Y cuando llegue la fecha, la familia debe hacerse cargo de recordarles  llevar lo necesario, DNI, bolígrafos, algún alimento, tipo bombones de chocolate o caramelos, para poder ingerir entre prueba y prueba, mucha agua; y sobre todo regalarles altas dosis de confianza en sí mismo y el trabajo realizado.  Intentar que vayan al centro acompañados,  ponte a su disposición para acompañarle al examen. Trata de llegar con tiempo, para evitar ponerse más nervioso. No traten de pedirles que estén tranquilos. Simplemente se trata de ser comprensivos y acompañarlos en el proceso.  Nunca está de más desearles un poco de suerte, aunque si se ha hecho un buen trabajo, seguro que no la necesitan. Pero ese día, ni la suerte sobra. 

Es recomendable una alimentación rica en frutas y verduras, comidas ligeras, y mucha agua que reduzca el cansancio. Sin embargo, no son recomendables las bebidas energéticas o el café, ya que no sólo quitan el sueño, sino que son excitantes que pueden provocar más ansiedad,  lo que no es nada aconsejable. Por lo que insistiría en que nada de bebidas estimulantes; ni al contrario, relajantes, ansiolíticos, antidepresivos o betabloqueantes, a no ser  que estén pautados por el médico de familia o por el psiquiatra. Pero que se hayan tomado antes y sepamos cómo reacciona fisiológicamente nuestro cuerpo.

Durante los exámenes. Recuérdale tener a mano la documentación que debe presentar, además de los materiales que puede llevar a los exámenes. Importante llevar más de un bolígrafo por si falla. 

Pero cuidado, en ocasiones son los padres los que sufren más que los propios estudiantes y son numerosas las ocasiones que no pueden controlar esa ansiedad, por lo que se la transmiten a sus hijos. En esos casos, delegar en algún familiar que gestione mejor estas situaciones.  Porque lo más importante es que hagan sentirse seguro al estudiante. De esta forma bajará el nerviosismo.

  

 

 

 

 

 

 

 

La EBAU y no morir en el intento II: organización eficaz del tiempo de estudio

Con una organización realista de tu tiempo de estudio tendrás la mitad de la batalla ganada. El control y la planificación reduce significativamente la ansiedad y deja todas las energías disponibles para lo realmente importante: estudiar concentrados los contenidos para ir asimilando ordenadamente la información. Pero hay que ser disciplinado y esforzarse en cumplir los compromisos planificados.

La EBAU no es más que una una revisión de lo aprendido durante los dos años de Bachillerato y una de las claves para superarla es el repaso ordenado de los temas claves y una pulcra organización de la información que vas adquiriendo. Para ello, es imprescindible contar con una planificación detallada.

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