¿Quien dijo miedo?

“El miedo es una reacción y el coraje una decisión”

¿Cómo no adorarlo?

No me he vuelto loca. Solo llevo muchos años conviviendo con los míos y entendiendo los miedos de los demás.

Ojalá entendamos de una vez que forma parte de todos nosotros, y que además, puede ser un regalo de la naturaleza.

A mí me ha hecho quedar en blanco en medio de presentaciones de proyectos, reuniones de padres, ha conseguido dejarme sin voz en una conversación importante, decir algo inapropiado por no mostrar mi temor. Me hace correr en dirección diametralmente opuesta a la que quiero. E incluso hace que mi cara se ponga roja cuando alguien me mira, me señala o me pregunta en público (sobretodo cuando Dani se da la vuelta para comprobar que efectivamente me estoy poniendo como un tomate). Gracias a él, después de más de treinta años he aprendido a descojonarme de mí misma en esas situaciones. Y ni siquiera lo sabe. Prometo decírselo mañana. Seguir leyendo “¿Quien dijo miedo?”

Las cabras no siempre tiran al monte

Sentenció categóricamente que las cabras siempre tiran al monte. Una intención fallida de ofender(me) o cuestionar(me). Pero no ofende quien quiere, sino quien puede.

Resulta todavía más curioso cuando la expresión viene de alguien que se dedica a la educación, dudando de la capacidad del ser humano para transformarse y reconstruirse. De la metamorfosis de las orugas. Igual que una bonita rosa (al parecer como él), en cualquier momento puede marchitarse, bien puede crecer una margarita en medio de un jardín abandonado, incluso rompiendo el asfalto.

Y así, tan solo me pregunto con qué finalidad va cada día, entonces, al aula. Con qué propósito se da a sus alumnos. Con qué esperanza se propone objetivos en su vida, si nada cambia y al final terminamos todos tirando al monte.

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fotos de @neorrabioso

He de confesar que precisamente porque tengo la seguridad de que no todas tiran al monte, estas pequeñas ovejillas negras son mi debilibidad, mi ojito derecho. Siento predilección por todo lo que aún está por demostrar. Mi apuesta siempre va por quien nadie apostaría un duro. No solo porque es donde reside el verdadero reto de mi oficio, sino porque el instinto siempre ha permitido encontrar en ellas la oportunidad, el valor y la esperanza por esa condición innata que tenemos las cabras (y los humanos) de evolucionar. Pero todo a su debido tiempo, que afortunadamente no todas las semillas florecen a la vez. 

Cabrón,chivato, irasco, cabrito, chivo, cabra loca, oveja negra, descarriada o aquella que tira al monte….son (en manos de un buen pastor) auténticos regalos por descubrir.  Incluso según leyendas, mitologías y constelaciones, algunas de estas cabras no solo tiraron al monte, algunas llegaron al cielo. 

Me siento cómoda con ellas. Conozco bien a mi rebaño porque siempre fui, perdón, sigo siendo una de ellas. Por suerte di con alguien que debió confiar en mí y ver más allá de mi desgana. Aunque hoy no pueda leer esto. 

Que la cabra siempre tira al monte hace referencia a la naturaleza, al instinto, a la actitud innata. Pero hasta las cabras aprenden… así que, en realidad, sería más acertado pensar que uno siempre hace lo que ha aprendido de pequeño, lo que le han enseñado, o lo que está acostumbrado a hacer por el entorno que le ha tocado. Y en ese caso, las ovejas tiran al monte ¿cuándo quieren o cuándo lo necesitan?, ¿de quién sería la culpa de que la cabra tire al monte, de la cabra o del pastor?

Y para ti, que no confías en las cabras y presumes de ser “alguien de ciencias”. En estadística, las ovejas negras son los valores extremos, los datos anómalos. Es el elemento de un grupo que va en dirección distinta o contraria a la del resto del grupo. 

Más conocidos como outliers, es la observación que parece inconsistente con el resto de los valores de la muestra, (siempre según el supuesto modelo probabilístico que debe seguir la norma). Se trata de un dato que lleva la contraria a los demás. Pero lejos de ignorar este dato, deberíamos identificarlo. Averiguar la razón de un valor tan extremo, ya que puede estar señalando algún hallazgo importante y no deberíamos desdeñarlo con rapidez.

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Pero “querida oveja, que te crees de lana blanca”, criada en libertad siguiendo ciclos naturales, según superstición surgida en el Alto Aragón, parece que tener a una oveja negra en el rebaño tiene grandes ventajas: han resultado ser animalillos que crecen conectados a su tierra y, por eso, en plenitud. Protegen como ninguna otra al resto de las ovejas, por lo que aún no siendo especialmente valoradas ni admiradas son necesarias en el rebaño . De hecho se dice que estas ovejas, cuando no tienen ni un pelo blanco (llamadas entonces ovejas “martas”), evitan que caigan rayos al rebaño durante las tormentas y también protegen a las ovejas blancas de que se vuelvan “modorras”, término popular para las que tienen enfermedades relacionadas con el sistema nervioso.

De ahí que las ovejas “martas” fueran consideradas en el pasado como ovejas sagradas a las que no se les podía hacer ningún daño. 

Estas cabritillas feas mías tienen un perfil recto y cuentan con cuernos fuertes. Son más resistente al clima y a las condiciones adversas; suelen necesitar buscarse la vida por lo que aprenden (a base de golpes) a utilizar todos los recursos de la naturaleza y su presencia es importante para la preservación de los campos.

Si ella no está, a ver quién hará de punching. A ver, quién si no, alegrará con su alegría y sus locuras al resto del ganado. A ver quién le da un poco de vidilla al pastor…

Estos alumnos ” difíciles ” son los que más satisfacción reportan, quien mejor recuerdas pasados los años, quien con más cariño te recuerda, quien más gratamente te sorprende en las vueltas de la vida. Así que por favor, desmitifiquen la infancia y apuesten por la diferencia. Y depositen sobre ellos grandes expectativas, que nadie mejor que una oveja negra para cumplirlas con tesón.

Motivos suficientes para que las ovejas negras estemos de suerte. De un tiempo a esta parte, ganaderos (verdaderos amantes de su profesión) están trabajando para renegar de esa connotación negativa de nuestras cualidades diferentes y estamos empezando a convertirnos en oportunidad. Ojalá (por el bien de las cabras perdidas en el monte, pero más por el de la sociedad en general) los maestros lleguemos algún día a hacer lo mismo.

Así que por favor, les ruego literalmente que no me mezclen churras con merinas (ni con manchegas, charolesas, limusinas, Ile de France…), y hagamos por descubrir el valor de las cabras y de velar por la heterogeneidad de los rebaños. No por inclusión o compasión, sino porque cada uno aporta un valor incalculable. La diversidad bien “pastoreada” es una fuente indiscutible de riquezas y talentos.

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Aprendamos a dar valor a la excepcionalidad de un rebaño así como a la importancia de comunicar las buenas expectativas que configuramos a nuestras cabras. No me lleven a las cabras a fracasar continuamente con las profecías cumplidas. Porque las cabras darán lo que su pastor espere de ella.

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Porque debería saber este buen pastor, que es precisamente “el pastor el que hace la lana”, así que quizá tenga más que ver con su arte del pastoreo que con las condiciones de la cabra, por lo que la cabra tire al monte. 

No es una metáfora: seamos cabras por un rato, disfrutemos de la locura de esta vida y tiremos todos juntos de excursión al monte. Allí se respira aire puro. La vida es muy corta para vivir siempre en un vallado.

 …porque esto no va sólo de ovejas, o de cabras …  ¡Cuidado! Habrá que cuidar a las ovejas negras, que últimamente están en peligro de extinción.

Atentamente, una cabra.

Gratitud y otros buenos deseos (I)

Gracias a ti, que me ayudaste en momentos jodidos…

A ti, que me soportaste hasta en los momentos que ni yo me aguantaba…

A ti, que me enseñaste cuando no sabía…

A ti, que conviviste con todos mis demonios por permanecer a mi lado

A ti, que fuiste capaz de decirme lo que no quería escuchar

Incluso a ti, que desde el dolor que me causaste,

me permitiste darme cuenta de lo fuerte que era. 

 

Realizado con H.B.N.

Por muchos motivos, este, mi texto número 50, tenía que llevar el nombre de gratitud. Seguir leyendo “Gratitud y otros buenos deseos (I)”

Gratitud y otros buenos deseos (II)

 

img_3891Las personas agradecidas difícilmente dan cabida a sentimientos negativos como el resentimiento, eligiendo ver lo mejor de las personas y guardarlo en la memoria. Son más generosos y serviciales. Algunas investigaciones confirman que tienden a enfermar menos y son, en general, más felices, porque mejora la salud mental, fortalece la autoestima, facilita el sueño reparador, estimula la resiliencia, aumenta el nivel de energía, de entusiasmo y de atención. Cambiamos nuestra forma de pensar y nos permite centrarnos en esos pequeños detalles que nos traen alegría y satisfacción, ayudando a disminuir la ira.

Esta actitud nos ayuda a construir mejores relaciones y este reconocimiento sincero genera lazos de cariño, confianza, y cercanía. Por lo que la gratitud también está vinculada a la conexión con otros y la conciencia social. Seguir leyendo “Gratitud y otros buenos deseos (II)”

Ruidos

Cada día te repito que la vida no es fácil. Tú ya sabes de sobra que para ti no lo es. Las cosas no son lo que parecen. Ni son como deberían parecer.

Te lo repito yo. Pero también tú vida, que insiste para no variar.

Por algún motivo sigues creyendo mis palabras y entendiendo mis silencios. Y sigues ahí, aún cuando se bloquean cada uno de tus lamentos, cuando no puedo dejarte que elijas el camino del centro.

Entender que no tienes opción a la debilidad. Aunque la entiendas, no es un lujo que tú te puedas permitir. Aunque procuro que no me arrastre a mi la prisa para que aprendas lo antes posible. Camino en zig zag tratando de equilibrar.

Antes toca cometer todos los errores del mundo. No me gustan, me dan miedo, tengo la sensación de que te dejo sola en un abismo, pero seré paciente con cada uno de ellos. Y siempre estaré ahí cuando tú decidas empezar. Hasta equivocarte de nuevo.

Me quedo despierta pensando en tus sueños. Me quedo pensando en cómo pedirte que seas fuerte, como darte motivos para que aprendas a quererte a ti misma, si nadie te ha enseñado a querer. Cómo criticarte tus mentiras, cómo juzgarte, si tu mundo es distinto. Como hablarte de confianza, si ahora mismo no hay ni hacia dónde mirar. Como pedirte un compromiso, si la vida no cumplió casi nada contigo.

No puedo juzgarte. Ni quiero. ¿Quién no ha cometido nunca un error?

Nada de esto es culpa tuya. Ni mia. Ni de ella. De nadie. Simplemente es. Como ocurre la vida. Porque si.

Oigo quien te dice, a gritos o en voz baja, que tienes que curtirte de esfuerzo, de esperanza y de actitud. A ti que te sobra actitud, a ti que caminas con la esperanza machacada.

Reprocho tus lamentos para sacar tu carácter y puedas batallar. Y en la guerra, asientes. Que te faltan motivos para querer pelear. Y aún así todavía lo intentas. Y peleas para que alguien te vea. Que alguien sepa que estás aquí. Que existes.

Quiero que sepas que siempre valoro ese mérito de seguir. De pelear. Aunque tú no lo veas.

Solo se me ocurre pensar que la vida continúa para todos los que estamos aquí. También para ti.

Y si confío para mí en la esperanza, también lo haré para ti. Porque llegará ese día donde la luz aparezca, donde casi todo dependerá de ti. Crecerás, aprenderás y algún día, si tú quieres, podrás volar lejos. Si tú quieres.

Sanará. Cicatrizarán las heridas, el dolor se volverá tu poder y harás de ti la mejor versión que seas capaz. Lo sé. Lo veo en tus ojos. Ojalá encontrara la forma de que me creyeras.

Si confío para mí en la esperanza de que llegue un futuro mejor, también quiero para ti que lleguen los momentos de tregua, esos que para llegar ahí tocaba avanzar bajo un cielo gris. Para caminar, para huir, para aprender en buenas manos como debe ser el amor. El amor propio. El tuyo. Para tener una oportunidad. Para compensar lo mal que algunos comienzan la vida en un desliz.

No es por conciencia intranquila, ni siquiera por pena. No es porque piense que se pueda hacer más. Afecta a tu vida como una verdad y afecta a mi vida como golpes de realidad…

Golpes de realidad para las dos. Fuerzas para afrontar cambios jodidos, caminos hacia precipicios que al final se consiguen escalar, noches oscuras y soledades forzadas. Huidas de estruendos que estallan en tu cabeza, con palabras que no deberían ser para ti, de golpes y portazos, de gritos, de tortazos, de una crisis de histeria que parece perseguirte a ti. Solo a ti.

Y mañana vuelve para perdonar a quien no pide perdón. Y se perdona. Incluso se vuelve a empezar. Experta en pasar páginas. Experta en buscar silencios. Y aún no lo sabes, pero esa misma será tu penitencia en el futuro.

Hoy tocaba aprender una lección. Las dos.

Pero eso pasado mañana. Hoy tocaba reflexionar sobre la verdad. Habrá muchas versiones, muchos juicios y percepciones. Tres o cuatro caras de la misma moneda. Una sola cruz. Millones de opiniones a ojos de los demás. Todo palabras e historias que escuchar.

Pero solo hay una verdad: LA VERDAD.

No hay historias a medias, ni versiones a mitad. No has dolores que se entiendan ni miedos que se comprendan. No hay palabras que consúelen. Solo puedo darte mi mano y hacer que al menos, durante unos minutos no te sientas sola.

Mierda de empatía. Más miseria. Pero también existe y la encontraremos, una oportunidad.

Porque si te empeñas en amarte a ti misma, en amar a los demás, en perdonar(te), dejar pasar y olvidar. Si pasamos página y te dejas cuidar, algún día ese ruido pasará.

Te lo prometo.

Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.

 

“Sabes que algo anda mal cuando sientes cansancio del que no se cura durmiendo”

     Últimamente se percibe alrededor una esfera de tensión mal gestionada. Cada vez son más las personas que sienten una verdadera agonía con su día a día por el entorno laboral, las dificultades económicas, las presiones sociales, las expectativas no alcanzadas, los problemas familiares, las discusiones entre los colegios y las familias, un tráfico caótico, desmotivaciones u otras incertidumbres vitales.

     ¿Cómo es posible que todo esté tan gris?, ¿Qué tendremos que ver nosotros, o nuestra actitud, frente a este descontento tan generalizado?

     Además del evidente mal contagio que sufrimos los seres humanos, algo tiene que ocurrir para no ser capaz de afrontar lo cotidiano con un poco más de serenidad y entusiasmo. Es cuanto menos curioso que cuando contamos con más comodidades que en toda la historia de la humanidad, resulta que más agotado anda todo el mundo. ¿Agotados emocionalmente? Seguir leyendo “Aguantar de más… La terrible consecuencia de ser siempre fuerte.”

¡Enfócate!

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“Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. 

Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar”

Frederich Dolson

¿Quieren saber más curiosidades sobre nuestro  cajón de prioridad?

 

Por suerte, no ha hecho falta restaurar todo en nuestro cajón desastre, porque algunos compartimentos son de lujo. Esto ocurre porque hay varios niveles y algunos los tenemos muy bien organizados, dando gusto verlos. Seguir leyendo “¡Enfócate!”

Formas de sanar (Autolesiones II)

NO ESTÁS SOLO

31416707_10214556213435668_5154302873348981578_n (1).jpgSi te autolesionas, o si piensas en lesionarte, piensa que es un signo de una situación que tiene remedio con la colaboración adecuada. Habla con alguien de confianza, como un amigo,  un familiar cercano, un profesor, un orientador escolar que te pueda ayudar a dar los primeros pasos para buscar la ayuda necesaria. Puedes sentirte avergonzado o incómodo al hablar de tu comportamiento, de tu dolor o de tu incertidumbre. Pero si das el primer paso encontrarás  apoyo, atención y ayuda sin prejuicios. Seguir leyendo “Formas de sanar (Autolesiones II)”

Autolesiones I

 

”No sé qué me pasa. No me siento mal, pero tampoco me siento bien. En realidad no siento nada” ( E.I.T)

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Desde hace no mucho tiempo, en los centros educativos, consultas de pediatría y psicología se han incrementado llamativamente el número de casos de autolesiones: heridas que siguen patrones, arañazos, hematomas, cortes con la cuchilla del afilador o con tijeras,  rascarse hasta hacerse sangre, quemarse, arrancarse el pelo o morderse. Lo hacen de distintas formas y en distintos lugares del cuerpo como el interior de los antebrazos o de los muslos, en el torso, etc.

“Ni siquiera noto que me estoy autodestruyendo” (D.B.B.)

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¿La vemos otra vez ?

“El cine es como un juego infinito de cajas chinas, como historias superpuestas que a veces se dirigen a varios aspectos cruciales de cada uno de nosotros.

Y hacen que, a través de eso, descubramos cosas en nosotros mismos. De ahí el efecto subjetivador o terapéutico que puede llegar a tener”.

Mónica Cruppi

pexels-photo-937750.jpegEra la Nochevieja de 2004, él se había convertido en padre por segunda vez y acababa de perder al suyo no hacía muchos meses. Asumió la responsabilidad de un brindis que diera a sus invitados un poco de esperanza cuando se presentaba una navidad muy difícil. Tuvo el acierto de llevar a su discurso “El Ciclo de la vida”, del Rey León. Acierto,  porque quince años después sigo recordando aquel momento. Fue curioso que, habiendo visto esa película varias veces (costumbre que comparto con los más pequeños de la casa), nunca había pensado en el mensaje que él trasmitió. Volví a verla una vez más.

¿Percibimos los estímulos de una película de una sola vez?

Los niños de hoy en día tienen su primer contacto con el mundo audiovisual siendo muy pequeños. Las imágenes en movimiento, el color, la música y los diálogos son estímulos muy atractivos para su actividad cerebral. Sin embargo, cuando los niños (y los no tan niños) ven la misma película una y otra vez, hay algo más que mera atracción sensorial. Seguir leyendo “¿La vemos otra vez ?”